6.15.2014

L'oiseau bleu - The blue bird (of happiness) - Aoi tori

Aquí vamos con otra nueva entrega de un dorama un tanto atípico.


L'oiseau bleu - Aoi tori

Año - 1997

Número de episodios - 11

Intérpretes - Etsushi Toyokawa, Shiro Sano, Yui Natsukawa, Anne Suzuki, Hiromu Nagasaki.


Estamos en Kiyosumi, un pequeño pueblo de provincias donde nunca sucede nada, una parada más en la línea ferroviaria, por donde esporádicamente pasa algún que otro tren que les conecte con el mundo exterior. Allí en esta pequeña estación trabaja Yoshimori Shibata, un hombre callado, taciturno y tranquilo que cumple con su rutina diaria en la estación. En casa le espera su padre, trabajador también en la estación, y Mikiko, una amiga de la infancia empleada de un restaurante y que les suele llevar la comida y "cuidar" de ellos en cierta manera. La verdad es que el trabajar en la estación era el sueño de su hermano, un muchacho admirable con una gran aptitud para el béisbol... pero falleció ahogado en el río intentando salvar a Yoshimori, así que éste 'heredó' su sueño. Para enturbiar más el pasado, su madre conoció a otro hombre y huyó de casa años después, aunque iremos conociendo más datos acerca de estos temas a medida que avanza la historia.

Por otro lado, acaban de llegar al pueblo una niña adorable, curiosa e inteligente para su edad llamada Shiori que siempre acude a la estación para ir al colegio. Enseguida hace buenas migas con el señor de la estación, que se convierte en su mejor amigo del pueblo. De vez en cuando, llega una mujer conduciendo un deportivo rojo, su madre Kahori. Ambas acaban de llegar desde Tokio, y de hecho a la madre se le nota bastante fuera de lugar, como pez fuera del agua o como pájaro enjaulado. El hijo del terrateniente del pueblo, un tal Hiromu, se encaprichó de ella, y regresa al pueblo para encaminar su carrera política en la zona. Se realizarán ciertas inversiones que traerán consigo el tren expreso al pueblo. Eso cambiará también el rostro de este apacible pueblo. El ambiente que madre e hija se encontrarán en su nueva casa será realmente hostil, sobre todo por parte del padre de Hiromu, el patriarca que la desprecia desde el primer momento y la trata como si de una inútil sirvienta en la época medieval se tratase. El único consuelo proviene de la simpatía de Mikiko en su restaurante y sobre todo del señor de la estación.

Hiromu quiere ser querido a la fuerza, aunque por ello tenga que separar a madre e hija. Por las noches Kahori se refugia en la estación, y el romance va surgiendo entre los protagonistas. Se desvela las malas artes de Hiromu con el antiguo marido de ella, ya que fue él quien pagó sus deudas a cambio de quedarse con ella. La compró como si de un objeto se tratara. Al oír esto último a escondidas, piensa suicidarse saltando a las vías, pero Yoshinori la salva. Para rematar la faena, piensa desarraigar a la niña de su madre y mandarla a Tokio... ante lo cual el joven empleado de la estación toma una repentina decisión: Decide tomar a Shiori en brazos y meterse en el tren junto con Kahori para huir bien lejos ante la atónita mirada de Mikiko y el padre de Hiromu, que ve ante sus propios ojos cómo la historia con su esposa de años atrás se repite, y ambos se fugan dejando atrás el pueblo.

Al tratarse de un pequeño pueblo, la rumorología y el boca a boca estalla, y pronto Hiromu se da cuenta de su fuga. Comienza la segunda parte del dorama, en la que la improvisada familia se adentrará hacia el norte, en busca de poder asentarse y llevar una vida normal. El alojamiento, el trabajo y sobre todo la escolarización de Shiori serán sus nuevos retos. Además, Hiromu no arrojará la toalla, y cada vez estrechará más y más el cerco sobre ellos, muchas veces utilizando tácticas de lo más ruínes.

Tras un par de episodios de introducción bastante reposados, la trama estalla y la persecución avanza sin parar, y la historia va enganchando más y más. Los escenarios de la serie, el ritmo y sobre todo la actuación de los personajes es de un gran sobresaliente. Destaco a la joven Anne Suzuki, a la que volveremos a ver por aquí en mi próxima reseña de doramas. Lo que sobresale al fin y al cabo es un romance prohibido, con numerosas comparaciones con la novela L'oiseau bleu (El pájaro azul/El azulejo), tanto como símbolo de la felicidad, como por ser el libro que lee la joven Shiori, o la mascota enjaulada de la estación. Esta obra literaria del escritor belga Maurice Maeterlink ha tenido un grandísimo impacto en Japón, y son numerosísimas las series, películas, animes, etc que tienen algo de su influencia.

Seguimos a los personajes en ese paraje remoto primero y después en diversas localizaciones a lo largo de Japón. Incluso en su día se trazó una guía bastante completa de éxito para visitar los escenarios en los que tiene lugar la serie. Es un dorama distinto, tanto en el tema como las múltiples sensaciones que te deja después de verlo, pero aún así, muy recomendable.

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