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10.04.2013

El sueño de un cerdo volador


Historias corrientes que transcurren en un mundo real y a su vez alterado, pero que de pronto son alcanzadas por un soplo de fantasía. Han sido muchos años en los que la mente de Hayao Miyazaki nos ha ido obsequiando joya tras joya. Algunas más lisas y pulidas, otras más toscas y brutas, pero la orfebrería resultante es una corona realizada al más mínimo detalle y cuidado, que le otorga el título del rey de la animación japonesa o anime, pero que también ha transcendido al cine de animación mundial, y también al mismo séptimo arte. Esta semana, con motivo del estreno fuera de sus fronteras de su última película, sus productores han comentado que se trata de su última creación. Es momento de echar la vista atrás, de disfrutar de sus creaciones, de esperar que The Wind Rises (así es su título internacional) llegue a las salas de cine de nuestro país, y poder seguir disfrutando del incierto futuro que le depara a su Studio Ghibli, con su comandante supervisando pero ya alejado de los mandos de la aeronave.

 Desde bien pequeño tuvo su cabeza en las nubes, y es que su padre, su tío y otros miembros de su familia paterna se dedicaban a la ingeniería aeronáutica, y tenían una fábrica que se dedicaba a diversas piezas, sobre todo para el célebre e infame avión A6M, conocido más popularmente como Zero. La misma guerra le seguiría marcando, y durante el conflicto y los años de posguerra se vería evacuado y transladado a varias ciudades, y a su vez ir pasando de escuela en escuela. Desplazado en un nuevo lugar, como Chihiro, como las niñas de Totoro; desplazado luego para seguir adelante con sus estudios, como Kiki (o Nicky) o desterrado como Ashitaka en La princesa Mononoke. Las heridas de la guerra y los nuevos conflictos armados aparecían por el mundo. Potencias o poderosos reinos en guerra como en Nausicäa, Porco Rosso, Mononoke, o los dos castillos, el que flota en el cielo y el mágico y destartalado ambulante.


La presencia de la guerra hace que Miyazaki desarrolle un humanismo ferviente, pero no esconde ni mira hacia otro lado cuando la guerra golpea con toda su brutalidad. Ya se traten de soldados o civiles, niños o adultos, atacados por armas biológicas, ingeniería avanzada de otro mundo, las nuevas armas de fuego traídas de occidente, víctimas de mutaciones o consecuencias de la destrucción o alteración del medio ambiente. A mediados de los 90, cuando Disney se hizo cargo de la distribución internacional de las producciones de Ghibli, sugirieron muy encarecidamente que se recortasen esas escenas, o al menos las más explícitas, con la consecuente negativa rotunda del cineasta. Su antimilitarismo quedó patente cuando renunció a ir en persona a recoger el Oscar a la mejor película de animación del año en 2003 por apoyar EEUU la guerra en Irak y Afganistán (como más tarde confesaría).


Otro hecho que le marcó profundamente fue su madre, que estuvo postrada en cama durante gran parte de su infancia a causa de una tuberculosis vertebral. En sus guiones suelen aparecer personajes enfermizos pero con dignidad y ternura. La madre de las niñas en Totoro, el joven Sho en Arrietty, Clara en Heidi, los leprosos de Mononoke o el propio Ashitaka, portador de una maldición en el brazo que le posee poco a poco y que terminará con su vida. Por esa misma razón, los niños de sus películas tienen una madurez impropia de su edad. Están a cargo de las labores en casa, o incluso de ayudar con el duro trabajo de la familia.


Los personajes femeninos de sus creaciones son admirables. Decididas y llenas de personalidad y carácter en un mundo gobernado por hombres, supone una gran excepción (en mi opinión, la única) de la animación japonesa, en donde las chicas se limitan a ser iconos, acompañantes, faltas de personalidad o elementos chillones y molestos en la trama. No se preocupen en buscar. No encontrarán bellas princesas serviciales o célebres y famosas ídolos de masas. Son personajes que disfrutan en libertad, normalmente en plena naturaleza. Inconformistas y rebeldes, decididas y valientes, aunque eso no significa que no sean vulnerables o que el miedo o la falta de confianza no aparezca en ellas. En todas y cada una de sus películas nos podemos encontrar con estos personajes.


Ya de joven demostró un gran interés por diseñar aparatejos diversos (no sólo aviones) y crear y dibujar historias. La literatura infantil y juvenil, así como la obra de Osamu Tezuka le influjo considerablemente, y formó parte de los clubes de literatura infantil, que era lo más parecido a los clubes de manga. Muchas de sus historias están basadas o fuertemente inspiradas en este tipo de novelas. Tras graduarse en Ciencias políticas y económicas, entra a trabajar en el estudio Toei. Se trata del estudio con mayor volumen de trabajo y producciones de televisión y vídeo de los que hay, y Miyazaki entró justo cuando se encontraba en pleno auge. Tezuka, revolucionario también del anime y su proceso creativo y producción en masa acababa de marcharse de la Toei para fundar su propio estudio, Mushi Productions, que pasó de producir obras muy experimentales a adaptar sus propios mangas, o incluso a dar entrada a autores externos, como el propio Miyazaki años más tarde.

 Su responsabilidad dentro de la Toei fue creciendo rápidamente, como supervisor o animador jefe de muchos de los proyectos estrella, y allí conocería a futuros socios y colegas de profesión, como Isao Takahata. Fue con él con quien trabajó estrechamente en la maravillosa Hols, príncipe del sol, un prodigio de película teniendo en cuenta que es de 1968, aunque resultó ser un fracaso comercial. Un año más tarde, participaría en la célebre El gato con botas o en Panda go-panda. En el 71 abandonaron el estudio, y colaboraron en el mencionado Mushi Productions, pero también alternaron producciones en Nippon Animation (Heidi, Marco, Ana de las tejas verdes, Tom Sawyer, algunos recopilatorios de cuentos infantiles o la excelente Conan, el niño del futuro, que hablaré más adelante en un post aparte) o TMS (Lupin III o su película El castillo de Cagliostro).


Precisamente, fue capaz de tornar un manga simpático pero sombrío, repetitivo y sin desarrollo en un anime colorido lleno de intriga, tramas elaboradas, emoción y persecuciones sin igual, además de unos diseños de personajes, escenarios y vehículos asombrosos. Obviamente, comparada con las temporadas y adaptaciones a película más tardías, la animación y el dibujo resulta tosco, y la música o el sonido están bastante ausentes, pero él fue el que marcó la línea y agrandó de manera significativa la obra humorístico-policiaca del mangaka conocido como Monkey Punch. Con muchos más medios y presupuesto acometió la segunda adaptación en pantalla grande de la serie, El castillo de Cagliostro, que supuso su debut en la dirección de largometrajes. Arranca vertiginosamente y nos adentra de lleno en la trama. Persecuciones, tramas de falsificación de moneda, tesoros ocultos y algún que otro interés amoroso cruzado por medio dan como resultado una gran película de aventuras con muchas sorpresas y emociones, y de una calidad técnica asombrosa.


Sin embargo, la obra con la que lo conocí y me conquistó fue Sherlock Holmes. Nuestras pantallas ya habían emitido Heidi y Marco; de hecho, desgraciadamente, cuando hay una nueva película suya en cartelera nacional, son esos dos títulos a los que se aluden, aunque la gente de ahora no los conozca o en su interior contenga escenas de cierta violencia que distan mucho de las dos series mencionadas. Los años ochenta fueron una época muy creativa y excelente desde el punto de vista gráfico. Los dibujos tenían alma y las series se realizaban con cuidado y esmero. Las coproducciones o externalizar los departamentos de animación a otros países de mano de obra más barata estaban a la orden del día. Las televisiones de cada país se aliaban para producir contenidos infantiles de calidad, y entre la RAI italiana y otras aportaciones menores desde Francia y Reino Unido, con la Nippon Animation como motor, lograron producir una de las series más memorables y de mayor calidad de los ochenta. Sin embargo, una disputa con los derechos de los herederos de Conan Doyle hizo que no se renovase otra temporada, y que la dirección de Miyazaki se restringiese a sólamente seis episodios de los 26 que consta. Sin embargo, uno puede ver su sello en los diseños y los guiones de la serie.


Su adaptación española cuenta con uno de los mejores doblajes de la historia, con unas historias y un tono divertidísimo. Ya había jugado antes al 'gato y al ratón' de policías y ladrones con Lupin III, pero en este caso nos presenta una Inglaterra victoriana e industrial, escenarios que por cierto repetirá a menudo a lo largo de su filmografía, que refleja un gusto especial por ese "estilo europeo" tan característico. Sus personajes son cánidos antropomorfizados. Cada personaje es de una raza distinta, y su personalidad concuerda a la perfección. Sherlock es un zorro y Moriarty un lobo gris. Watson un terrier escocés rechoncho, con esa barbilla tan característica. El inspector LeStrade un bulldog muy tozudo, y maravillosos son también Tod y Smiley, los secuaces de Moriarty, en donde el bajito y regordete Tod encarna el pesimismo, y el espigado y delgado Smiley refleja el optimismo. Sus discusiones o las broncas que tienen con su jefe son memorables.

 Quisiera detenerme un poco para hablar de los geniales diseños de personajes que nos ofrece. Una de las cosas que más llaman la atención son los personajes femeninos, como ya he dicho antes. Suelen ser chicas valientes, amantes de la naturaleza y de espíritu libre, que incluso llegan a obtener la admiración de los villanos, generalmente hombres, como Nausicaa, San de Mononoke, Fio de Porco Rosso, o la señorita Hudson de Sherlock Holmes cuando se encuentra fuera de sus labores como ama de llaves. Otra variación son aquellas que pese a parecer delicadas e introvertidas, consiguen demostrar su valor a base de sacrificio, trabajo duro y constancia en el bien, como Nicky, Lanna de Conan, Sheeta de El castillo en el cielo o Chihiro.

Osamu Tezuka es un experto en cruzar personajes en muchísimas de sus creaciones, como Mostacho, Lampe y otros secundarios. La verdad es que podemos encontrar a algunos personajes de Miyazaki a lo largo de sus obras. El capitán Dyse de Conan es Lestrade de Sherlock Holmes, así como el lugarteniente Gonza en Mononoke o las cabezas vivientes de Chihiro. De esta misma manera se pueden establecer muchos bellos paralelismos entre sus personajes, pero eso que lo aporte cada uno.

No existe el bien ni el mal absoluto. Muchas veces los protagonistas se cuestionan las motivaciones que tienen cada uno, y muchos villanos tienen sus intereses con cierta lógica y motivación. Presenciamos cómo Lady Eboshi de Mononoke, Morsley de Conan, Madame Sulimann de El castillo ambulante o la princesa Kushana de Nausicaa velan por el bien y la prosperidad de su pueblo. Donald Curtis es un célebre piloto bastante fanfarrón al que contratan para acabar con Porco Rosso. Haru en Arrietty es una criada cotilla y codiciosa, pero sin malicia en el fondo. Yûbaba es una terrible bruja a cargo de los baños en Chihiro, pero se le cae el mundo a los pies al ver que su ojito derecho de su hijo ha escapado, y que de hecho le ha estado maltratando de la misma manera que maltrata a los que le rodean, pero que el bebé al estar transformado en otra forma, no le había reconocido. Hay películas en las que ni siquiera hay villanos, como Nicky, Susurros del corazón, Mis vecinos los Yamada o Ponyo; o bien de la humanidad en general o el contexto histórico, como Pompoko, La tumba de las luciérnagas o esta última de The Wind Rises. También hay que decir que las hay confusas como Totoro, cuyo enigmático protagonista es la mascota del estudio que Miyazaki y su buen amigo Takahata (del que acabo de mencionar algunas de sus obras) crearon a mediados de los ochenta: el Studio Ghibli.

Ghibli, es la transcripción en árabe del viento siroco, que sopla en el Mediterráneo desde el sureste, sólo que en árabe se pronuncia con jota. Al igual que con Akira de Katsukiro Ôtomo, Miyazaki apenas había comenzado a publicar el manga de Nausicaa del Valle del Viento (1982-1994) cuando decidieron hacer una adaptación en pantalla grande. Tras el éxito que los dos amigos tuvieron con esta producción con el estudio A-Pro, decidieron formar su propia compañía. Fue con El castillo en el cielo, haciendo referencia al castillo flotante de Laputa que aparece en Los viajes de Gulliver, cuando se inició la andadura del estudio. Su producción no es tan extensa con varias películas al año si lo comparamos con otros estudios, pero cada uno de sus lanzamientos supone un gran acontecimiento. A muchos japoneses puede no interesarles mucho el anime, pero sí que tienen las obras de Ghibli entre sus películas favoritas. Los cines japoneses son los que tienen las entradas más caras del mundo, pero aún así sus salas se llenan cuando proyectan sus historias.

La exigencia y las espectativas fueron aumentando a medida que pasaban los años. El estudio estuvo al borde de la desaparición varias veces. Algo tan insospechado como la venta de merchandising en forma de peluches de Totoro fue lo que les salvó en un principio de la quiebra, y de esta manera nos encontramos con esta inesperada mascota. No sería hasta Nicky, la aprendiz de bruja (Kiki's Delivery Service) cuando el estudio tendría su primer exitazo de taquilla. En Nicky nos podemos encontrar con Estocolmo y la ciudad de Visby en la isla de Gotland, y es que los escenarios europeos serán una constante en su obra. Algunos serán precisos como Maienfeld y los valles del este de Suiza en Heidi, el Titano en San Marino o los palacios de los lagos de Lombardía en Italia con Lupin, o la Londres de Sherlock Holmes. Otras localizaciones son más difusas, o no guardan tanta relación, como el Milán o Dubrovnik de Porco Rosso o Estrasburgo, Colmar y Riquewihr en El castillo ambulante. Tambien recurre con precisión a escenarios no europeos, como Jiufen en Taiwan o el mundo al otro lado del túnel en Chihiro, los bosques vírgenes de Yakushima en Mononoke, o Sakuragaoka en Susurros del corazón.


La presión iba aumentando más y más. A Miyazaki le tocó hacerse cargo de proyectos ajenos y planificaciones cambiantes. Incluso en El viaje de Chihiro se llega a caricaturizar a sí mismo como Kamaji, un espíritu barbudo, con gafas y múltiples brazos, a quien le rebosa el trabajo por los cuatro costados. No tiene suficientes brazos para aceptar los pedidos, soplar el fuelle de la caldera, buscar las hierbas entre los cajones y mezclarlas de acorde con el pedido. Con tanto estrés y acumulación de trabajo, parecía el momento de comenzar a delegar y a ir pasando progresivamente el relevo a nuevas generaciones. Miyazaki conoció a Yoshifumi Kondo cuando trabajaba en A-Pro, y le acompañó a Nippon Animation y colaboró con Miyazaki en algunas producciones de TMS antes de entrar en la nueva Ghibli en 1987. Por su talento, muchos le señalan como el sucesor del estudio. Tuvo su debut con Susurros del corazón con guión del propio Hayao, una película notable aunque sin el sello tan presente del toque de fantasía a excepción de la sugerente historia del Barón felino.

La princesa Mononoke fue un acontecimiento mundial. La épica medieval japonesa, una historia fantástica con mensaje ecologista de fondo y una técnica de animación revolucionaria. Su producción, sin embargo, fue bastante accidentada. Ghibli volvía a encontrarse al borde de la quiebra, y Miyazaki estaba empeñado en llevar este proyecto a cabo. "¡Terminaremos esta película aunque arruinemos el estudio!" gritaba colérico el director en los documentales que pueden verse en el DVD de la película. Al igual que Akira o Simbad de Dreamworks, con un storyboard de base primero se grabaron las voces, para luego llevar a cabo la animación que se amolde a la perfección a los personajes. Este proceso multiplica el coste una barbaridad. El equipo al completo estuvo sometido a grandísimos niveles de presión y exigencia por tener el producto terminado. Numerosas soluciones y alternativas se fueron sugiriendo e innovando para poder terminar el metraje. Kondo era el director de animación y también el diseñador de personajes, dos cargos cruciales en el proceso. Miyazaki se arrepentiría muchísimo de esa frase que pronunció, y sus ideas y su modo de trabajar cambiaron radicalmente. Yoshifumi Kondo fallecería a los 47 años repentinamente de un desgarro en la aorta. Una de las causas se atribuye al alto nivel de ansiedad presentado. Miyazaki le afectó profundamente la muerte de su buen amigo y sucesor de tal manera que anunció su retirada.

Sabemos que regresó, y es que desde antes de Mononoke le estaba dando vueltas a una historia de un niño y una sirena, que posteriormente se materializó en Ponyo, pero al convivir con hijos de familiares preadolescentes le surgió de nuevo la creatividad para contarles una historia de una chica que logra realizarse siendo sincera consigo misma y mediante el trabajo duro. Así surgió El viaje de Chihiro. En múltiples ocasiones había pedido a la autora de la saga literaria de Terramar, Ursula K. Le Guin, adaptar su obra a la pantalla grande. Tras muchas negativas, la opinión de la autora estadounidense cambió tras ver El viaje de Chihiro. Hubo muchas discusiones y controversias en este punto, ya que en 2004 cubrió la baja de otro director para ocuparse de El castillo ambulante, y fue su hijo Goro, que debutaba en la dirección el encargado de llevar Terramar a la pantalla. La película fue un fracaso estrepitoso de crítica y público. La comunicación entre padre e hijo escaseaba salvo por las discusiones si estaba preparado o no para dedicarse a la dirección. Estas relaciones fueron mejorando, y en los últimos años han dado entrada a nueva gente, y su labor parece estar más centrada en el museo del estudio, para quien ha producido y dirigido un buen número de cortometrajes.

 Al igual que en sus películas, no sabemos a ciencia cierta el final de la historia. Kurosawa defendía la labor del espectador en las películas. Un director para él no debía de llevar al espectador de la manita de principio a fin, y ofrecerselo todo ya triturado y mascadito. Debe de proponer, sugerir, y que el espectador construya o se haga sus propias conclusiones. Le gusta usar un epílogo múltiple para que veamos lo que acontece a los diversos protagonistas, pero no remata absolutamente todo en un final extremadamente cerrado o manido como si fuese Spielberg. Ha vuelto a surcar los cielos en el avión Zero que tan presente estuvo en su infancia. ¿Se cierra el círculo? Ha intentado retirarse en otras ocasiones como hemos visto, pero esta vez parece que va en serio. No le reprochamos nada, ya que su historia sigue abierta. Puede que siga escribiendo guiones o colaborando en el museo, o que pase el tiempo con sus nietos por la naturaleza. Sus historias siguen estando allí. 

 ·¿Vivirían juntos Ashitaka y San? ¿Regresaría el príncipe heredero al pueblo perdido de los emishi que vieron partir a su último sucesor?
·¿La maldición de Sophie en El castillo ambulante se ha roto? ¿Cómo es que sigue teniendo el pelo ceniciento?
·¿Cuál es el verdadero significado tras la historia de Totoro?
·¿Será posible la dudosa convivencia pacífica entre los reinos de Nausicaa?
·Sobrevivirá Sho su complicada operación cardiaca tras haber conocido a Arrietty?·¿Se volverán a encontrar Chihiro y Haku en el futuro?
·¿Qué será del futuro del Estudio Ghibli?

Todas estas preguntas quedan en el aire para alimentar nuestros sueños. Al igual que en Porco Rosso, mi película favorita del estudio, es como la promesa de Gina y Porco. Ni siquiera nosotros sabemos las respuestas, pero seguirá siendo por muchos años más, nuestro secreto.

11.23.2011

Las 15 peores películas de Disney (según mi opinión)


He decidido escribir una entrada sobre algo harto conocido y que resulta un símbolo en este planeta en el que vivimos, y es que el nombre de Disney, o la cara de Mickey Mouse con sus características orejas redondas puede ser identificado en prácticamente todo el planeta. En mi infancia, cada lanzamiento resultaba ser un bombazo, y es que planificaban sus estrenos cautelosamente, así podíamos tener en un mismo año, una película en las vacaciones de verano, y sobre todo otra en las vacaciones navideñas. Todos podemos tener en mente cuales son nuestras tres o cinco películas favoritas de este estudio de animación, pero hoy me he decantado por hacer una lista de todo lo contrario, películas que peor sabor de boca me han dejado o que directamente han sido una grandísima apestosidad. 

La selección se restringe a los así llamados 'clásicos', ya que si comenzamos a enumerar las producciones de venta directa en vídeo, obtendríamos una lista mucho más larga. De hecho, el bueno de Walt juró en su día que nunca haría secuelas de sus películas, que concebía a sus obras como únicas. De la misma manera, era un grandísimo amante de los animales. En muchos proyectos que le presentaron, él preguntaba a veces: "¿Hay algún animal en la historia? ¿no? Entonces no me interesa". Esto sorprende hoy en día al ver numerosas secuelas o producciones protagonizadas enteramente por humanos, juguetes, robots o coches antropomorfizados. 

Por supuesto, esta selección la he elaborado yo de acuerdo con las películas que he visto. Me consta que hay muchas otras como Chicken Little, Dinosaurio, Descubriendo a los Robinsons que han sido salvajemente apedreadas por las nefastas críticas, y que recientemente en esta última década han comenzado a sacar películas de las series más recientes de Disney. Algunas de ellas incluso llegaron a las carteleras de los cines con una animación que va desde mediocre a horrible como Scotty, Doug, La banda del patio o Phineas y Ferb, cabe decir que no he visto la mayoría de esas producciones ya que su calidad da repeluses casi tanto como las producciones directas en vídeo o peor aún, como los dibujos de las series que producen en la actualidad. Tampoco están gran parte del ciclo de películas que hizo para acercar a los niños al mundo de la música (u otras películas episódicas) que comenzó con Fantasia (la única sobresaliente) y que le siguieron Saludos amigos, Los tres caballeros, Música maestro, Fun and Fancy Free (que incluye la preciosa 'Bongo'), Tiempo de melodía o La leyenda de Sleepy Hollow y el señor Sapo porque son compilaciones de episodios o cortometrajes en un volumen mayor. De la misma manera, no incluyo películas en imagen real, así que den ustedes gracias de no encontrar a Hannah Montana, High School Musical y demás por estas líneas.

Y también porque nos acercamos a las navidades, y las navidades son sinónimo de Disney por el hecho de ser familiares, felizonas y alegres... o al menos según nos lo hacen ver, y en muchos centros comerciales comienzan las ofertas de sus producciones, o comienzan a aparecer en la programación de las cadenas. Por ello, es muy probable que no os resulte extraño la siguiente relación de títulos, aquí van las 15 películas que menos me han gustado.


15.- Hércules (Hercules - 1997)
Es una gran propuesta y una buena idea, ambientada en la antigua Grecia clásica mitológica... bueno, aunque gran parte de la acción suceda en el territorio egipcio de Tebas. Nos encontramos con el paradigma de muchacho joven apuesto y super fuerte... bueno, de jovenzuelo parece más normal y menos hormonado, pero la cosa pronto pasa, y sabemos que va a triunfar y que la película no tendrá gran emoción. El villano intenta rememorar a Scar de El rey león, con esos rasgos y esa personalidad tan apática. El hecho es que aquí Hades sí que tiene poder... pero no lo usa, lo que lo convierte en un moñigote. Los continuos guiños anacrónicos también despistan mucho y no consiguen que nos adentremos en la aventura. Las musas se hacen cansinas, aunque te rías con la musa regordeta.


14.- El emperador y sus locuras (The Emperor's New Groove - 2000)
Hubo un momento bastante apestoso entre Disney y Dreamworks en la que se les acusaba de plagio a cada paso que daban. Uno hacía Antz: hormigaz, el otro hacía Bichos. Uno hacía Buscando a Nemo, el otro hacía El espantatiburones. En este caso, mientras Dreamworks hacía La ruta hacia El Dorado, Disney presentaba el título que nos ocupa. Una aventurita amena aunque ya muy pero que muy vista. Aun así, resultaba entretenida... de no ser por el doblaje español, que puso al lamentable Angel Garó al frente. Bueno, él también estuvo en la independiente Ferngully haciendo las voces de TODOS los personajes y no era tan dañino (excepto con la de Crysta), pero aquí no pega.


13.- El libro de la selva (The Jungle Book - 1967)
La última película supervisada por el propio Walt. Original respecto a lo que había creado antes. Unos diseños un tanto oscuros y un par de canciones memorables. Por lo demás, quitando la escena en el templo del rey Louie, se hace bastante aburrida. En cuanto a la idea del diseño del personaje podría ser un exitazo tremendo un niño salvaje como las películas protagonizadas por Sabu, el niño hindú en los años 40 y 50... desgraciadamente NO fue así. En lugar de ser un niño salvaje con el que los espectadores podrían empatizar, resulta ser un adefesio tripón con pañales, peinado de peluquería y cara de alelao. Los animales son bien monos y de hecho reutilizarían los personajes en Robin Hood y en otras producciones televisivas futuras, pero a la hora de diseñar al prota... madre del amor hermoso, no se esmeraron nada. También su final nos deja a contrapie, y es bien distinto de las versiones anteriores, sobre todo de la novela.


12.- Dumbo (Dumbo - 1941)
Contextualizando, no estaba tan mal. Es tierna, sencilla, memorable y muy neutra, sin villanos, con un ratoncillo simpático. Entonces cómo pudo la película más corta de Disney provocarme tanto sopor cuando era pequeño. Me parecía también demasiado cursi, y me esperaba encontrar algo con más acción, como Pinocchio. Las canciones, sobre todo la final me parecía demasiado estridente y chillona. Luego la pude ver como un mediometraje sencillo sin más, pero en su momento tenía más expectativas, como más escenas "trepidantes" de vuelos o cosas así.


11.- Tod y Toby (The Fox and the Hound - 1981)
¿Por qué parece esta película tener treinta años más de los que tiene? Una presentación jovial y entrañable con dos lindos cachorritos que son amigos. El problema es que uno es un perro cazador y el otro un zorro, y a medida de que crecen se dan cuenta de que no todo es del color de rosa. Es ahi cuando la cosa se tuerce. Un buen día, el dueño del zorro le translada a una reserva vecina, donde se enamora de una zorra (con perdón). El dueño de Toby por su parte lo educa junto a un perro cabr*ncete que resultará ser una pésima influencia. Ellos tres entrarán en la reserva para intentar cazar a la parejita de zorros, y la amistad de Toby se verá en peligro. El final es de los más viles, ya que mientras el zorrito se dedica a vivir en libertad en jolgorio y compañía de la zorra (con perdón), al pobre perro le toca ocupar el puesto del cabr*ncete y quedarse encadenado por siempre jamás.


10.- La Dama y el Vagabundo (Lady and the Tramp - 1955)
Cuando se trataba de algo de dibus, me quedaba viéndolo como un clavo, ya fuesen educativos como los Érase una vez o cualquier serie de turno que hoy en día parezca algo horrendo, como Seabert o Los fruittis. No obstante, cuando pusieron esta película en el cole, en un principio estaba sobresaltado (¡Jo, qué guay, nos van a poner una de dibus!) y esa resultó ser la que nos ocupa. Me aburrí sobremanera, me fui dos veces al baño y me eché una siesta de campeonato. La película que popularizó a los schnauzers y cockers era bastante aburrida y con la acción a trompicones y en momentos muy aislados. La escena cuasi pornográfica con los espaguetis para los niños de mi edad de aquel entonces es lo más reseñable de la cinta.



9.- Bambi (Bambi -1942)
Muy probablemente la película más rematadamente cursi del estudio pese al célebre asesinato de la madre. Bambi es un cervatillo de sexo ambiguo que tiene una relación con un conejo de voz insoportable llamado Tambor, también le/la/lo ronda una mofeta llamada Flor (manda cohone), aunque ya de mayor le tire los tejos una cierva y descubramos que Bambi en teoría es macho. De vez en cuando vienen humanos a cazar. Así se podría resumir la película. Muy esporádicamente los personajes dicen algo, aunque para lo que dicen, mejor mantener la boca cerrada.


8.- Pocahontas (Pocahontas - 1996)
En un intento por ponerse adultos, decidieron contar esta historia new age del descubrimiento del nuevo mundo. El encuentro entre el joven y apuesto John Smith y la hija del jefe de la tribu, Pocahontas. En aquel entonces, a falta de vampiritos y niños lobo, Pocahontas era una de esas cosas que llenaba ese vacío. La historia era más adulta de lo normal... bueno, había arbolitos que hablan, y chuminadas así, pero una de las cosas más cansinas eran las típicas mascotas que se suelen insertar con calzador en este tipo de producciones para darle un toque gracioso. Bueno, en este caso se trata de un perrito bulldog y un pequeño mapache, siendo este último el centro de atención de todas las coñas... pero es que estos golpes cortan el ritmo de la peli y resultan más un estorbo que una excusa de mofa. Tampoco es que la relación entre los dos sea tan impresionante, ya que es aburrida con ganas. Lo bueno es el factor sorpresa, y es que por primera vez nos mostraban una peli que acababa mal... pero eso lo intentaron enmendar con una secuela en vídeo bastante chusca.


7.- Atlantis: La ciudad perdida (Atlantis: The Lost Empire - 2001)
La Disney encadenó fracaso tras fracaso, y únicamente Pixar le insufló vida. Por estos años, Dreamworks le comía la tostada constantemente, en gran parte gracias a un ogro de color verde llamado Shrek. En esta película se nota mucho la inspiración en dos producciones de anime: la película El castillo en el cielo de la Ghibli (1986) y por otro lado la serie Nadia: el secreto de la piedra azul (1990-1992). Probablemente sea la película más previsible de la factoría, ya que uno sabe inmediatamente lo que va a suceder a continuación a cada momento. Un joven empollón, delgaducho y ratón de biblioteca continúa las investigaciones que llevaba a cabo su padre, desaparecido en extrañas circunstancias. Unos funcionarios del gobierno, militares y un comando formado por todos los estereotipos del cine chusco de acción están presentes. Se ponen a buscar la Atlántida, van y la encuentran. El empollón se enamora de la princesa de allí... y ella le corresponde. Luces de colorines, el cabr*ncete maloso del grupo se sabe que va a traicionar al grupo y eso hace. Se apodera del poder oculto de la Atlántida y la lía parda. Enfrentamiento final, el bien gana y dejan al pringao en la Atlántida con su nueva churri... y él más feliz que una perdiz. Incluso sacaron en su día una secuela de esta bazofia.


6.- El planeta del tesoro (Treasure Planet - 2002)
Disney ya había producido la excelente La isla del tesoro en 1950, e incluso otra memorable con los teleñecos en 1996... pero a algún productor lumbreras se le ocurrió acercar la historia a los más jóvenes, con la tecnología de Tarzán y la constante mezcla con imágenes creadas por ordenador. Cambiemos la isla por un planeta, a la tripulación por extraterrestres raros, y hagamos que el niño prota tenga unas pintas super guays con pendiente, coleta y ropas chulas, y que sea un skater... bueno, mejor que haga windsurf estelar. Todo eso lo podemos observar en las imágenes del principio de la película, que recuerdan a la manera en que Tarzán se deslizaba por los árboles y lianas sobre todo por esos movimientos vertiginosos de cámara. A partir de ahí, la película se vuelve un rollazo insoportable, incoherente y rematadamente ridícula, y es que esa mezcla chirría demasiado. El muchacho rebelde se une a la tripulación, palman unos cuantos, nos presentan a la mascota más rematadamente fea que ha creado Disney que es como una flema roja, y para rematar un robot de lo más cansino al final.


5.- Alicia en el país de las maravillas (Alice in Wonderland - 1951)
Bienvenidos a las aventuras y desventuras de la niña neurótica en busca de su conejo (con perdón). Hubo mucha indignación en su día por el hecho de que la Disney americanizaba uno de los clásicos de la literatura inglesa... bueno, tampoco era para tanto. El autor era un pedófilo que frecuentaba los parques y colegios en busca de inspiración, y así nació Alicia, una novela que según los críticos está repleta de significados ocultos y parábolas de la vida, la madurez y el deseo sexual entre otras cosas. La película en sí marea y se hace muy cansina e incoherente, la Reina de corazones y la propia Alicia se repiten más que la fabada, todo para que al final la niñata despierte y nos tome el pelo a todos, y dé paso a Tim Burton para que haga una de sus frikadas joticas.


4.- La sirenita (The Little Mermaid - 1989)
Comienzan los noventa con esta pastelada rematadamente cursi y hortera. Estridente, chillona e insoportable. Lo siento mucho, no puedo con La sirenita. Las otras películas mencionadas las he visto completamente, pero jamás he podido con esta. No he podido verla al completo de lo ñoña que es, tuve que hacer fast-forward en su día o verla a cachos. Ariel es una pija hija de papá (no en vano, su padre es el mismísimo rey Poseidón) que guarda cual puerca toda la roña que va al mar, y se llena la cabeza de pájaros con la vida en tierra y que se entregaría en cuerpo y alma al primer chorvo que se le pase. El cangrejo Sebastián tiene su pase por su salero caribeño, pero el resto de secundarios es insufrible, como el pez amarillento u otros sirénidos... pero la que se lleva la palma es Ariel y su manera de emerger a la superficie, retorcerse el espinazo y la nuca mientras las olas rompen a su espalda. La otra cosa pésima de la película es el villano, que es una bruja submarina y repugnante de nombre Úrsula que guarda gran semejanza con Maria Antonia Iglesias. Menos mal que poco después La Bella y la Bestia iba a enmendar esta apestosidad, y que también, al cabo de catorce años, Nemo pondría la decencia debajo del mar.


3.- Los aristogatos (The Aristocats - 1970)
La repusieron en los cines en una edición remasterizada a mediados de los noventa. Creo que acababa de ver Aladdin y El rey león en el cine, y pensaba que se trataba de una peli nueva de estreno... craso error. Me aburrí como una grandísima ostra. Un argumento horrible, una película sin gracia alguna. Una vieja millonaria con mucha pasta y pocas neuronas lega toda su fortuna a sus cuatro gatos: Duquesa y sus cachorros. El mayordomo se ponía celoso y les abandonaba en medio de la campiña francesa (con lo fácil que hubiese sido retorcerles el pescuezo) y así comienzan un regreso a casa corto y sin gracia ni ná. Coinciden con gatos callejeros que tocan jazz y Duquesa se contonea y dice que prefiere el blues. Vuelven, ocupan su lugar y un chascarrillo final entre dos de los secundarios más sosos. Fin. Salimos mi hermano y yo de la sala harto indignados.


2.- El jorobado de Nôtre Dame (The Hunchback of Notre Dame - 1996)
El jodío de la Disney. Resulta figurar entre las peores películas que he visto en una sala de cine. El jodío se imagina a tres gárgolas chungas que le hablan y le hacen compañía, ya que su cuidador es un malo maloso de cuidado. A Quasimodo le abandonaron de pequeño en la catedral por jodío, y día tras día se dedica a dar la tabarra a los parisinos con sus campanitas. Un buen día conoce a una bailarina gitana mazo chunga que obviamente se enamora de otro, un apuesto soldado rubiales. Como un King Kong en miniatura, la rescata y se la lleva a lo más alto de las torres para gritar como un energúmeno. La moraleja es que la belleza está en el interior, pero a diferencia que en La Bella y la Bestia, el jodío sigue y seguirá siendo jodío. Te j*des. A partir de esta película, la Disney restringió muy mucho el uso de canciones, ya que en el caso que nos ocupa llega hasta la saciedad, e incluso los niños que estabamos en la sala suplicábamos que no se pusieran a cantar otra vez... pero no había manera. No veíamos el momento en el que acabase esa tortura de película.


1.- Zafarrancho en el rancho (Home on the Range - 2004)
El mayor truño animado jamás vomitado por la Disney hasta la fecha (que yo haya visto). En un intento por acercarse al público afroamericano... especialmente a los más jovenes de la casa, les salió esto. La película que por poco cava la tumba del estudio entero. Deshecharon la idea de volver a rodar otra vez en animación tradicional... hasta la horriblemente traducida Tiana y el sapo (The Princess and the Frog... y es que lo que se besa en los cuentos es una rana, no un sapo), que curiosamente también fue señalado como un intento para atraer al público afroamericano. Una vaca de lo más cool (yo-yo-yeah) se une a una nueva granja. Esa vaca es como una revolucionaria en un mundo de lo más conversador. Se dice que en algún lugar están raptando vacas, hasta que raptan a todas las de esa granja... excepto a la vaca cool, a la más vieja y a una tercera. Ellas tres junto con un caballo gilip*llas pero también de lo más cool (yo-yo-yeah) irán en su busca. Ambientada en el oeste, con unos colores que van más allá de chillones, unos dibujos pero que muy corrientones y una animación nefasta. Pero es que la historia es lo peor, ya que no logra interesar lo más mínimo. La vi en DVD en un pack de 2x1, y nada más terminarla de ver, saqué el disco del ordenador como alma que lleva el diablo y me dirigí a una tienda de segunda mano para vender semejante hez.
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Espero que la entrada no haya resultado muy controvertida. ¿Opiniones?
¡Hasta la próxima!

9.30.2011

Episodios prototipo

Pillemos una serie de dibus al tuntún, sobre todo de los 80-90. Supuestamente meten una serie de valores y de moral para que los niños crezcan sanos, y para que los padres que se les ocurra ojear no se indignen, pongan el grito en el cielo, protesten a los medios por las series de tal cadena o de tal nacionalidad y exigen que se les someta una ferrea censura o que se cree una gilip*llez como un piano llamada horario protegido... ¿Qué? ¿Que todo eso ya se ha hecho? Vaya hombe, qué pena.


Existe un problema... y es que estos capítulos se repiten como el ajo, y no importa la serie que uno pille, da igual que la protagonicen animalitos antropomorfizados, niños con mascotas o adultos al servicio de la justicia. Da igual la serie que elijas, ya que los siguientes episodios te los encontrarás sí o sí.


Ecología: Los malos se quieren cargar el medioambiente... ¿por motivos económicos? No, porque mola ser malo maloso. Puede que sea porque han abierto una sucursal en una jungla cercana y los pobrecitos indígenas no entienden de qué va el negocio del Mal. Será labor de los buenos de turno salvar la selva de los villanos y ponerles a concursar en el Waku Waku o una sesión continua de los documentales de Al Gore.


Compañero traidor: El compi de los buenos no se siente lo suficientemente valorado dentro del grupo. Cree que puede tener más responsabilidad... o está el caso contrario. El compi que quiere más diversión y juerga, algo que va en contra con la estricta moral buenrollista de los héroes. Es tan contradictorio como El rey león, que por un lado te dice que te despiporres con hakuna matata pero que minutos más tarde te sermonean con que "debes ocupar tu lugar en el círculo de la vida". ¿En qué quedamos? Lo malo es que en este caso, el secundario prefiere probar suerte en el bando de los malos tras tener una discusión con los buenos (sobre todo, con el líder). Al principio se siente a gusto y más feliz que una lombriz, pero en cuanto descubre cómo se las gastan los villanos, y que ese rollo no es lo que quería (al parecer le queda un resquicio de corazoncito o de ideales buenrolleros) pues echa de menos a los buenos, y regresa con el bando guay. Al final el veleta es de nuevo bienvenido y tratado como uno más. Todo se soluciona en grupo, con un comentario estúpido pero supuestamente gracioso que provoca una carcajada general y un zoom out para ver el grupo en general y el buen rollo que se respira antes de la canción del cierre.

Droga mala: Así es, niños. Droja caca. Que sus quede claro. No siempre queda explícito como droga en sí. Hay veces que hacen eufemismos y hablan de bebidas, sustancias, frutos, aparatos electrónicos que emiten ondas adictivas... Los niños/animalitos guays del barrio intentan tentar al secundario más débil, que lo mantiene en secreto al resto del grupo. Los demás, que comienzan a preocuparse por las largas ausencias o comportamiento extraño del secundón, lo que provoca que el segundo debilucho de a bordo se entere de la verdad pero entraríamos dentro de la siguiente categoría. Al final logran derrotar a los malvados que intentaban pervertir a esas mentes inocentes a que tomasen el mal camino. A continuación aparecen los héroes en un epílogo bastante ridículo a decirles directamente a los niños espectadores que las drogas son malas. Más les vale a los niños hacerles caso.


Chivato paga pato: Pasan cosas raras en el bando de los buenos/en la escuela/en donde sea. Fulanito de los buenos tiene a su buen amigo que ha hecho algo malo, normalmente robar algo o no asumir la responsabilidad de romper o extraviar algo. Fulanito se siente fatal por dentro de sus entrañas, ya que no quiere delatar a su amigo. El resto de los buenos sabe que algo le inquieta y le presionan un poco hasta exprimirle y sonsacarle la información deseada. Le encargan a Fulanito a que sea él mismo el que le diga a su amigo que lo que ha hecho no está bien... pero la cosa se tuerce, aparecen los malos detrás o cualquier excusa barata para que el resto de héroes hagan acto de presencia y hagan uso de sus poderes con total contundencia para liarla parda y dejar claro que ser un chivato mola. Eso sí, si Fulanito llega a ver a su amigo asesinando o violando a alguien, no quiero ni imaginar la que se monta.


A la moda: Todos los jóvenes hablan de tal o cual manera, usan tal aparato que es el no va más, se visten así o se acaban de comprar el juego o el aparato asá. O bien un segundón o el propio héroe chapado a la antigua, no hace mucho caso de todo eso... y resulta que hace estupendamente, porque se trata de una estratagema de los malvados para controlar y manipular a la gente... jurjurjurjur. Ante tal sordidez los buenos tienen que intervenir y dejar claro al final que las modas son pasajeras y que lo mejor es ser uno mismo, por muy sosaina que sea.


Zoquete wins: Es hora de marginar a alguien, y el más miedoso miedica cagueta cobarde gallina tiene todas las papeletas. Normalmente se trata de un niño, un animalito o una mascota más ridícula que los perro-patada de las viejas señoronas. Otros del grupo le están constantemente recriminando su cobardía. En una aventura, cuando hay algo misterioso él seguirá su conducta genética y pondrá pies en polvorosa, huyendo vilmente. Fíjate tú qué casualidad que eso misterioso resultará ser una trampa del malo de turno.
"Oh vaya, qué faena. Aquí nadie jamás nos podrá ayudar" se lamenta el bueno graciosillo cabroncete.
"¿Y qué me decís del cagón?" pregunta el heroe apuesto que en el fondo reconoce su valía.
"¿Estás de c*ña? Él jamás haría algo así. Estará lloriqueando por ahí como una nenaza".
Pero resulta que el cagón se ha enterado y acude al rescate. Dan matarile a los malos porque nadie confiaba en el cagón para liberar al grupo. La moraleja va de coraje y valentía... pero a mí me da que el menda se aburría y les liberó... por miedo a que si uno escapa, le matase a collejas.


Las dudas existenciales del héroe: El héroe debe de aguantar el tipo pase lo que pase. Debe soportar a unos compañeros de lo más variopintos, hacer frente a los malos y en muchas ocasiones, mantener oculta su propia personalidad. Esto desemboca en que en un episodio dado, el héroe se cuestione su liderazgo y si como bien dice el anuncio de champú, de verdad lo vale. Hay crisis en el grupo y los malos aprovechan la situación mientras el líder está en la consulta del psiquiatra argentino. Aprovechan puntualmente para atacar a los buenos, y o bien la propia situación, o la voz de un anciano o un personaje sabio le harán entrar en razón y comprenderá su papel dentro del grupo. Al final todos los buenos le respetarán un poquito más si cabe. ¡Toma espaldarazo de ego!


Girl power: Los chicos del grupo de los buenos tienen una discusión, y es que las chicas creen que lo pueden hacer mejor que los chicos. La otra versión es que aparezca un equipo de shoshos a retar a los buenos en persona. Guerra de sexos pura y dura. 'Soy muller, y tengo derecho', 'Nosotras parimos, nosotras decidimos' y demás lemas salen a la luz para hacernos ver que las chicas juegan/pelean mejor que los chicos (¡¡Cuñaaaaaaaaooooo!! ¡Jesú, que shihte má güeno!). Contra todo pronóstico las mulleres ganan, y en otras ocasiones se enfrentan a los malos con su propio toque femenino. Solían coincidir con los capítulos más deleznables de la serie en cuestión.


Capítulo a cachos: En cualquier producción seriada se puede aprovechar cuando se está muy apurado de trabajo o cuando los plazos no cuadran para realizar una de las ideas más socorridas de la historia de la tele: un capítulo de flashbacks, o lo que es lo mismo, un refrito de escenas de capítulos anteriores sólo y únicamente porque los animadores y guionistas estaban gandules y ese día se levantaron con el pie izquierdo. Todo refrito viene dado por una situación realmente dramática para mear y no echar gota. Si uno de los protas ha tenido un accidente y está inconsciente en un lugar perdido o en un hospital... sofrito al canto. Si los protas han quedado aislados por un derrumbamiento, una avalancha, una prisión infernal o estar en una isla desierta de náufragos el día de la Champions sin poder ver el partido, toca sofrito. Cualquier excusa puede valer para hacer un capítulo con la ley del mínimo esfuerzo, y además en muchas ocasiones quedas hasta emotivo y todo.


El navideño: Todo un clasicazo. Da igual que la serie transcurra en la actualidad, en un mundo paralelo, en la edad media o que esté protagonizado por criaturas de lo más bizarras. Tiene que sobresalir espíritu navideño por los cuatro costados por decreto ley, y si no, los buenos se encargarán de enseñarles a los malos lo que significa el espíritu navideño y Santa Claus (pronúnciese "Santaklós" o alargue la última 'o' de manera ridícula) a base de h*stias. Lo raro y curioso es que este capítulo bien podía llegar en pleno verano, y al espectador le choca bastante que hablen de semejantes cosas a esas alturas. Otras variedades son el día de acción de gracias o alguno veraniego o primaveral... pero el que no debe fallar es el de la nieve, los bastoncitos, el trineo de renos y el gordo barbudo de rojo con el saco. Bueno, en muchas ocasiones les tocará a nuestros héroes el suplantar toda esa parafernalia para despedirse en el epílogo con un ultracursi "Feliz navidad a todos". Da igual la religión, ideología o dimensión paralela a la que pertenezcas. Si no tienes espíritu navideño vendrán los buenos a obligarte que lo tengas.

La navidad... ya está aquiiiiiii.
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¿Y vosotros qué opináis? ¿Os acordáis de algún otro "episodio modelo" que hayáis visto hasta en la sopa?

Hasta la próxima.