10.26.2013

Las mejores películas de Disney: Era clásica (16 - 13)

Ya es hora de destapar cuatro nuevos puestos:

16.- DUMBO (1941)

Abriendo la entrega de hoy nos encontramos con la cuarta película del estudio. El propósito era claro, tras el desastre comercial de Fantasía, había que hacer algo para recuperar el dinero, así que había que producir una película sencilla, simple y barata. El resultado se puede observar tanto en la falta de detallismo como en la duración de la película, una de las más breves de Disney.

Nos adentramos en el mundo del circo, un entorno cruel y nómada con desplazamientos constantes. Es en un tren donde acuden las cigüeñas a entregar los bebés a los animales. Una elefante algo solitaria, sensible y melancólica es la que espera una cría con más ansias su bebé, y con algo de emoción y retraso le llega con sorpresa, y es que el elefantito tiene unas orejas más grandes de lo normal. Ello provoca que por su aspecto y su torpeza sea el blanco de todas las burlas, y de Jumbo Junior pasen a llamarlo Dumbo. Sin embargo, a los ojos de su madre nada de esto le importa, aunque por querer proteger a su hijo a toda costa la aparten del resto del grupo como un animal loco y peligroso. Nuevamente Disney y su controvertida política de intentarse quitar de en medio a la madre, aunque si bien en esta ocasión no la matan, sino que la apartan y la encierran en un vagón apartado.


Lo más reseñable de la película es el personaje de Timothy, un ratón bien simpático que ejerce de amigo, guía, confidente y portavoz del pequeño elefante, ya que éste no pronuncia palabra alguna en toda la película. Probablemente eso le confiere mayor expresividad y empatía por parte del espectador. Volviendo al ratón, debo decir que cae muchísimo mejor que Jiminy Cricket (Pepito Grillo), ya que al menos cumple con su labor. La escena más conocida de la película es la confusa paranoia de los elefantes rosas. Refleja el estado de borrachera accidental de los dos protagonistas, pero se prolonga demasiado, y narrativamente dentro de la historia es bastante prescindible. No resulta más que unos cuantos minutos de animación experimental y psicodélica.


Otra polémica en la actualidad la protagonizan los cuervos hacia el final de la película. Estos pájaros se sorprenden al encontrar a los dos protagonistas en los árboles, pero están caracterizados como negros de la América profunda. Los payasos en huelga y el ambiente tan frío del circo está muy logrado. En general es una película 'linda' y amena.
- O -

15.- THE FOX AND THE HOUND (Tod y Toby - 1981)

La última película de la etapa clásica. Todavía la animación, la música, los coros y demás pertenecen a ese estilo. Tod y Copper (Toby en español) son cachorros monosos y buenos amigos. Lo malo es que uno es un zorro y el otro un sabueso de caza, y supuestamente son enemigos acérrimos. No tiene muchas más complicaciones la película, lo malo radica en la sensación final y la diferencia de empatía hacia el zorro o hacia el perro. Los amigos crecen y la sociedad les distancia. ¿Sobrevivirá su amistad?


Podría estar mejor tratada, o tener un desarrollo mejor. Trabajar un poco más en el diseño de los personajes, o dotarles a cada uno de características distintivas. Es bastante previsible, por eso una vez uno termina de ver la película, deja bastante indiferencia.
- O -

14.- THE JUNGLE BOOK (El libro de la selva - 1967)

La última película de Disney cuenta con canciones muy memorables y también personajes como Baloo, Louie, Bagheera o Shere Khan. Sin embargo, el diseño del protagonista es horrible. Es FEO, sin personalidad, un peinado improbable para un niño salvaje, y una 'actuación' bastante insulsa que hace que uno no logre empatizar con él. Uno recuerda mucho más a los personajes animales que al adefesio humano de protagonista.


La novela de Kipling es una compilación de relatos de animales y humanos. La historia de Mowgli sólo ocupa los dos primeros capítulos. Aquí simplemente se adaptan los personajes y ciertos elementos de su entorno. Uno echa en falta más presencia de los lobos de la manada y más desarrollo del personaje pincipal, como podemos ver en otras adaptaciones. Aquí Mowgli se limita a estar con otros animales y poner cara de poker. Incluso en el cutre enfrentamiento final con el temible Shere Khan, la atención del espectador va dirigida a los buitres, que al igual que los cuervos de Dumbo, puede considerarse un retrato bastante racista hoy en día.

Lo mejor de la película son sus canciones, rítmicas, variadas y muy pegadizas, como la archiconocida The Bare Necessities. Son muy pocas y muy bien distribuidas, por lo que uno no va a sufrir una seria sobredosis como en El jorobado de Nôtre Dame o Pocahontas, por poner dos ejemplos infames más cercanos. Lo más confuso es toda la estancia con el rey Louie y su after en medio de la jungla. La película no incide en la personalidad de Mowgli o su deseo de encontrar su sitio en este mundo. Va pasando de animal en animal según conviene, pero no hay un hilo conductor o un proceso de aprendizaje. Al final ve una niña humana y se marcha con ella. Fin. Sé que existe una secuela en vídeo que profundiza en esa etapa, pero no la he visto.
- O -
 

13.- FUN AND FANCY FREE (Diversión y fantasía - 1947)

Anteriormente hemos tratado con Sleepy Hollow y el señor Sapo, y aquí nos encontramos con un nuevo díptico de dos mediometrajes unidos en una sola película, sólo que ésta es mucho mejor y más acertada. Nuevamente, una de las historias pertenece a la literatura estadounidense, y la otra a la británica. Desgraciadamente, para presentarnos ambas, tenemos a Jiminy Cricket (Pepito Grillo), la inepta voz de la conciencia de Pinocho. Además aparecen otros personajes algo modificados, como el gato Figaro o el pez Cleo.

Bongo es la primera historia, que nos devuelve de nuevo al mundo del circo, y nos encontramos de nuevo en un tren, como en Dumbo. Sin embargo, la calidad de los dibujos, los colores y el tono y ritmo de la película son mucho mejores. ¡Esta película es lo que Dumbo podría haber sido! Bongo es un personaje bien simpático y la estrella del show, pero fuera de la pista no le tratan tan bien. El instinto de libertad se presenta y se escapa del tren. Libre, entra en contacto con otros osos, pero ya no tiene la comodidad de la vida entre los humanos, por lo que aparecen las primeras diferencias.


Aparece también el amor, con una osa que le gusta al protagonista pero tiene un grave malentendido que hoy en día pondría a todas las feministas feminazis con el grito en el cielo, y es que los osos salvajes demuestran su amor arreando un buen sopapo a su ser querido. Así que niños, ya saben: si les gusta una chica, retuérzanle la boca de un bofetón como muestra de cariño.


El bueno de Bongo se bate en duelo contra el macho alfa de la manada con sus ingenios aprendidos en el circo y viven felices en libertad. Me gusta mucho el tono y el ritmo de esta historia, la conocí mediante un libro Disney de ilustraciones, pero luego jamás vi una película suya. No sabía que se encontraba metida en esta.

¿Pero qué coj... es esto?

Jiminy Cricket cruza la calle, se cambia de casa y allí el célebre (en la época) ventrílocuo Edgar Bergen está contando historias a una niña por su cumpleaños, y es cuando llega el grillo cuando va empezando a contar la historia de Mickey y las habichuelas mágicas. Adapta el clásico cuento inglés a Mickey, Goofy y Donald. Estos tres personajes ya les conocemos, ya sabemos de su personalidad y de lo que son capaces de hacer si se les deja juntos. Hay una sequía y una gran hambruna en el reino, y en la casa de los tres se tienen que resignar a compartir exageradamente la comida, algo en lo que el ruin y cabroncete de Donald obviamente no está de acuerdo.


El resto de la historia ya la conocemos, pero aquí llama la atención el extraño diseño del gigante, que no llega a convencerme en absoluto. Es más inteligente y astuto de lo que uno pueda esperar. No sé si es por compensar el hecho de que se enfrente a tres rivales en lugar de a uno solo, pero... por el amor de diox, que es un gigante de lo más temible. Lo de ponerle también como hechicero es ya demasiado. Al menos, con el trío protagonista es un corto bastante ameno y te deja de buen humor. Sé que intentan hilvanar mejor ambos relatos entre sí, pero la parte del ventrílocuo con sus dos muñecos y la niña en imagen real choca bastante con el resto de la película, y hubiese sido mejor si se prescindiera totalmente de ella. De Jiminy/Pepito ya hablaré más adelante, cuando toque.

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Y así va la lista.
  • 24 - The Three Caballeros (Los tres caballeros - 1944)
  • 23 - Saludos Amigos (1943)
  • 22 - Melody Time (Tiempo de melodía - 1948)
  • 21 - The Adv. of Ichabod and Mr Toad (La leyenda de Sleepy Hollow y el señor Sapo - 1949)
  • 20 - The Aristocats (Los aristogatos - 1970)
  • 19 - Alice in Wonderland (Alicia en el país de las maravillas - 1951)
  • 18 - The Sword in the Stone (Merlín el encantador - 1963)
  • 17 - Make Mine Music (Música maestro - 1946)
  • 16 - Dumbo (1941)
  • 15 - The Fox and the Hound (Tod y Toby - 1981)
  • 14 - The Jungle Book (El libro de la selva - 1967)
  • 13 - Fun and Fancy Free (Diversión y fantasía - 1947)
  • 12 - ?
  • 11 - ?
  • 10 - ?
  • 9 - ?
  • 8 - ?
  • 7 - ?
  • 6 - ?
  • 5 - ?
  • 4 - ?
  • 3 - ?
  • 2 - ?
  • 1 - ?
¿Quiénes serán los siguientes? En un par de entradas lo sabremos.

Hasta la próxima con un amoroso bofetón.

10.20.2013

Ni una palabra


El muchacho de amplia sonrisa que sale en la foto se llama Song Xiao-Bo.
Es actor y modelo chino.


En ese país, al igual que en tantos otros de Asia oriental, se celebran grandes concursos a nivel nacional de 'talentos'. En aquella zona geográfica, un talento suele combinar las características de actor, modelo, cantante (inclúyase bailarín) y dotes mediáticas unidas a una cierta personalidad que lo lleven a ser un proyecto de ídolo de masas.

 Comparado con los años siguientes, los fans consideran su promoción de ese concurso como bastante buena, y en este caso, el bueno de Xiao-Bo logró ser el subcampeón. No sorprendería tanto si no fuese por el minúsculo detalle de que es sordomudo. Siendo muy muy joven con apenas un año, unas fiebres altísimas de una neumonía que por poco le cuesta la vida le llevaron a perder el habla... pero no la sonrisa.


Lo conocí en el dorama de la versión china de The Prince of Tennis, una serie genial que incluso me atrevería a decir que supera a la obra original. Mientras que el manga y consecuente anime de la serie deportiva de Takeshi Konomi se centra en un puñado de muchachos que como diría aquella canción española rancia, están locos por el tenis; la serie china se centra más en sus personalidades, en la vida de equipo, en los problemas de convivencia, su vida escolar, algún noviazgo, el esfuerzo de los entrenamientos o el tránsito hacia la vida adulta y el poder compaginar su pasión con su futuro. La serie original llega un momento en el que todo se reduce a secuencias atropelladas de marcadores subiendo, y un repertorio de tiros especiales y movimientos inverosímiles. El dorama, debo decir que también tiene de esto, pero va mucho más allá y su perspectiva es mucho más amplia.


Precisamente, el único personaje principal que se sacan de la manga es un muchacho solitario que aparentemente está al cuidado de unas pistas de tenis callejeras. El protagonista, el arrogante Long Ma (Ryoma) le pone a la fuerza una raqueta en sus manos y le dice que le va a enseñar a jugar, ante lo que él rechaza y vuelve a su trabajo, a pesar de la insistencia del joven genio del tenis. Sin embargo, y según segundos más tarde le explica Cheng Wu (Momoshiro), se trata del genio del tenis callejero. Es un muchacho sordomudo cuya reputación y calidad tenística nada tiene que envidiar a la del protagonista. No obstante, no se ciega con la competición ni con derrotar a su rival, sino en disfrutar del juego. Este muchacho, se convierte en el confidente de Long Ma, quien le cuenta sus preocupaciones y temores en hermosas conversaciones.
 


Un año antes, participó en My Prince, una comedia china algo boba que estoy viendo intermitentemente. Una madre borracha y ludópata (todo un ejemplo a seguir) y sus cuatro hijos (algo imposible en la China Popular). Los cuatro son unos bellezones y la madre les intentará colocar con muchachas desmesuradamente ricas para poder vivir del cuento. Xiao Bo encarna al hermano menor, que ayuda a su madre en la tienda y cocina. Un personaje también secundario, pero que su presencia en escena ilumina bastante. En ambas series le acompañan sus compañeros de promoción en el concurso.

Tiene actuaciones mucho mejores, pero por la canción y la letra, he elegido esta.


¿Pero cómo diantre puede conversar con un muchacho sordomudo? Buena pregunta, pero una vez uno observa a este joven actor chino lo comprende. El brillo de sus ojos, su expresividad tan afable, su amplia sonrisa y sus sutiles gestos, además de su lenguaje gestual hacen que el público atraiga su atención a esos momentos tan importantes desde el punto de vista dramático y del desarrollo del personaje protagonista. Una mirada, o un sólo movimiento de ojos transmite muchísimo más que muchísimas estrellas de cine actuales o rostros conocidos del cine y la televisión. Un método de trabajo tan natural, cercano y creíble que resulta admirable. No hacen falta palabras, están muy sobrevaloradas.

En estos últimos tiempos, he convivido estrechamente con personas con movilidad reducida, inmunodeprimidos o con daño cerebral, y también con un par de muchachos con autismo uno y con problemas de comunicación el otro. He aprendido lo que es la disfagia, afasia o la disartría, y he presenciado de primera mano fenómenos tan particulares como la mudez selectiva, o tan fascinantes como el síndrome del paciente extranjero, cuando un paciente de pronto se desenvuelve en una lengua distinta que aprendió de joven en lugar de la suya propia. Pacientes en coma inducido o con las facultades motoras seriamente afectadas. Es en ese momento cuando uno presta muchísima más atención a los detalles. Los gestos tan sutiles que pueden pasar desapercibido cobran sentido. Una mirada o un leve movimiento puede indicar cosas tan sencillas como que la comida le gusta, que se encuentra preocupado o que tiene cierto cansancio, pero también cosas mucho más complejas que uno aprende a percibir poco a poco.


 Personalmente, tras ver por lo que estos pacientes habían sufrido, lo de si llegase a recuperar o no el habla era un asunto secundario. Estas personas conocían, reconocían y se comunicaban. Está muy bien que comuniquen a viva voz y que sean claros y concisos, pero también es cierto que el personal médico y de enfermería no tiene todo el tiempo del mundo para descifrar intenciones mediante gestos.


Pero... ¿y para una persona habituada? Gente que convive en silencio, cuya ausencia de capacidades auditivas hace que aumente la percepción de los gestos de su interlocutor, leer los labios y comprender el estado de ánimo de una persona de un sólo vistazo. Recuerdo un pequeño cuento, un relato fantástico, en el que en un pequeño pueblo, a raíz del nacimiento de un niño sordomudo, todo el pueblo desde sus padres al alcalde, para poder comunicarse dejó a un lado el lenguaje y se comunicaban por gestos.


Resulta irónico que yo, que mi modo de sustento y mi formación esté basada en el lenguaje y en los idiomas diga esto, pero es un asunto que siempre me ha fascinado. De hecho, uno de los idiomas que me hubiese gustado aprender es el lenguaje de signos, ya que pensaba que se trataba de un código internacional con un muy alto número de "hablantes" por todo el mundo, pero deseché esa idea al conocer que cada idioma o cada cultura posee su propio código, alfabeto y método de signos. Por cierto, ¿cómo son los mecanismos de una persona sordomuda para aprender un idioma extranjero? ¿Tan sólo es capaz de comunicarse con aquellos de su comunidad o son capaces de percibir más cosas de índole universal?


Palabras, sólo palabras. Su origen en su etimología, su uso en su léxico con sus derivaciones. Su sonoridad en su fonética. Su ritmo en sus sílabas. Su rima a su vez en su ritmo. Construidas firmemente por una gramática y una pragmática en donde la intencionalidad, la entonación, los roles de los interlocutores y su imagen y los efectos y eficiencias de la comunicación terminan por cerrar el puzzle. Los músicos y poetas dirán que el lenguaje nació a la luz de la hoguera de las cavernas como punto de reunión y socialización de las tribus. Los economistas dirán que el lenguaje nace cuando el hombre intenta entablar negocios y tratos mediante el trueque. Otros dicen que surge por la necesidad de comunicarse entre ellos para poder trabajar en equipo en las cacerías y que estas resulten un éxito.


Cada uno utilizamos el lenguaje como queremos, y el lenguaje que usamos dice mucho de nosotros. Lo que hemos aprendido, nuestra experiencia de vida, vicios que cogemos al ir creciendo, frases de la cultura popular de nuestra época, o simplemente el hermoso acento que nos ha proporcionado la región geosocial en donde nos hemos criado... sea cual sea. ¿Puede una presencia, una mirada, un alzamiento de cejas, un sutil movimiento del cuello o una expresión gestual codificada suplir eso? Sería una pregunta ciertamente injusta. Sin embargo, la conexión emocional existe. La comunicación, aun limitada, hace acto de presencia. Desconozco si se trata de nuestros instintos más primarios o de las ganas internas de empatizar con la otra persona. Las madres que de un solo vistazo pueden percibir lo que les sucede a sus hijos. Los amigos cercanos, que en muchas ocasiones piensan de acorde. ¿Son lazos emocionales y empáticos los que sustituyen al aparato auditivo o fonador?



No sabría decirlo, y puede que mediante estos párrafos esté idealizando esta minusvalía (¡qué palabra más horrible!), pero simplemente ver a un muchacho de un país y de una cultura tan diferente de la mía comunicándose conmigo hace que me haya propuesto escribir esta entrada. Puede que en ocasiones, como es costumbre en la televisión china, transcriban en subtítulos en mandarín lo que los personajes dicen al mismo tiempo, incluído el lenguaje de signos, y que es esto lo que los traductores aprovechan para traducir y plasmarlo en pantalla... pero por el contexto y las réplicas, no es necesario. No se trata de un personaje prototípico ni estereotipado como el enanito Mudito de Blancanieves, o el típico recurso cómico de muchas series y chistes. Se trata de uno de los personajes principales con todas las de la ley, y que cuya presencia, aun siendo escasa en relación a los otros actores resulta muy importante en la trama.



Para concluir y como postdata, Xiao Bo o el angel mudo, como le llaman en muchas páginas en internet, resulta que se ha casado el año pasado con su novia que tenía desde ocho años atrás. La conoció mientras ella, también sordomuda, se presentó al certamen de Miss Shanghai. Impresionado por su valentía, se propuso conocerla como fuese, y fue también su motivación para que él entrase en el concurso mencionado anteriormente. No creo que el silencio sea ningún problema ni para ellos ni para la sociedad en la que vivimos, aunque tengamos la manía de rellenar esos silencios con palabras vacías, con la falsa idea de que cuanto más se diga, mejor se entiende.

10.05.2013

Las mejores películas de Disney: Era clásica (20 - 17)

Seguimos con el repaso a la época clásica de Disney con otros 4 títulos. Supongo que habrá alguna ligera polémica aquí. Agárrense que zarpamos.



20.- THE ARISTOCATS (Los aristogatos - 1970)

Puede que el fallo fuese mío. Acababa de ver en pantalla grande dos peliculones como Aladdin y El rey león, y la siguiente peli Disney que echaban en los cines era Los aristogatos, y pensábamos que era nueva y no una reposición. Craso error. La entrada costó lo normal, pero la película resultó infumable, sin gracia alguna y un auténtico tostón. La decepción fue mayúscula. En cuanto a las mascotas más domésticas, los perros ya habían tenido su ración en La dama y el vagabundo o nueve años antes con la maravillosa 101 dálmatas, así que supongo que ahora intentaban emular ese éxito con gatos como protagonistas... y les salió el tiro por la culata con una de las peores películas del estudio.


Walt ya había fallecido, y si bien vivió para supervisar en parte El libro de la selva, Los aristogatos fue la primera película sin el gran jefe del estudio. Se recicló muchísimo metraje del título anterior y de Merlín el encantador, e incluso se seguiría reciclando hasta Robin Hood. Sin embargo, este es el título menos lucido. La animación es tosca y los acabados sucios, incluso en su versión restaurada. Los personajes no tienen nada de especial, y la historia mucho menos. Nada original y nada graciosa. Tan sólo sonreí con el golpe final. Una gata ultrapija se enamora de un gato callejero, que a veces tiene el tamaño de un puma. Son los herederos de una fortuna, lo que despierta el recelo del mayordomo, que querrá deshacerse de ellos.


Tan sólo hace falta ver la calidad de los títulos anteriores en el tiempo a esta para dejarla en evidencia. Una buena seña de su estatus es que no han intentado aprovechar su "éxito" y "fama" con una secuela de lanzamiento directo en vídeo. Si no hay de donde sacar... por algo será.

19.- ALICE IN WONDERLAND (Alicia en el país de las maravillas - 1951)

Sí, han leído bien. No se enfaden tan pronto. Dejen que me explique. No voy a valorar la obra original de Lewis Carroll, sus vicios tan misteriosos y "amigables" o la oda al comportamiento humano y la sátira a los distintos estratos de la sociedad británica que se esconden tras un cuento infantil, según estudiosos, frikis o joticos que la han redescubierto gracias a Tim Burton. La valoro como película infantil de entretenimiento, y debo decir que suspende con creces.


Alicia, Peter Pan, y posteriormente El libro de la selva fueron las adaptaciones animadas por las que más luchó el estudio. Desde los tiempos de Fantasía, Walt quería adaptar la historia de esta niña que de pronto se ve transportada a un mundo nuevo. El diseño de personajes está conseguido, y de hecho a día de hoy, mucha gente que piensa en este cuento, piensa en la adaptación animada que nos ocupa. Sin embargo, también hay que decir que cuando se estrenó resultó ser un gigantesco fracaso de taquilla. A mí personalmente debo decir que esta cinta me produce jaqueca. La historia de la niña buscándose el conejo (con perdón) y que en su camino se va encontrando a personajes dispares, variopintos y absurdos. Dichos personajes sufren una bipolaridad o tripolaridad de aúpa, ya que cambian de rango de emociones como veces abren la boca. Si bien los diseños de los personajes pueden resultar reconocibles y han transcendido el paso de los años, la historia y la narración no hay por donde cogerla. Es una película muy ruidosa y alocada que parece que va improvisando.


Otro punto que juega en su contra es su protagonista, bastante insoportable e insulsa en muchas ocasiones. No aprende gran cosa en su periplo a través del espejo más que a huir a la desesperada. La reina de corazones también es otro personaje bastante deplorable. Es cansina y repelente de fábrica, pero podían haberla dotado de un poco de personalidad. Ella, como el resto de personajes, parece que haga las cosas porque sí, sin ningún motivo ni ningún porqué. A su favor pondré su animación, su velocidad, su multitud de cartas y demás cosas sucediendo a la vez... pero no lleva a ningún sitio, más que al botiquín para poder consumir un par de aspirinas y que se pase el mareo tras tanto ruido.

18.- THE SWORD IN THE STONE (Merlín el encantador - 1963)

Tanto Alicia como Merlín las considero de las películas más sobrevaloradas que tiene la factoría del ratón orejón. Lo cierto es que la que nos ocupa la recordaba con un poco más de ritmo y más interesante, pero tras volverla a ver, uno tiene la sensación que le han preparado una lista de reproducción (playlist para los más finolis) de mini episodios y le han dado al play. Sí, cuenta la historia del joven rey Arturo antes de ser rey, cuando era escudero y por alguna extraña razón lo llamaban Wart. La película comienza con una muy breve narración de Excálibur, porque la película se llama así. Desgraciadamente, la susodicha espada no vuelve a aparecer hasta el ultimísimo minuto de la película, por lo que el título original así como el de Latinoamérica, donde tradujeron literalmente como La espada en la piedra, no es que tenga mucha relevancia durante su transcurso.


A Arturo Wart le explotan tanto el señor del castillo como el caballero al que 'oposita' para ser escudero. El chaval tiene 12 años, es delgaducho, algo torpón y despistado. El resto de su personalidad es un enigma, ya que a veces se muestra más resuelto y decidido, otras temeroso, resignado... y es que incluso en la versión original, su voz fue doblada por tres actores distintos de una escena a otra, y la verdad es que se nota la diferencia.


Llega Merlín, que es otro para darle de comer aparte. No da una a derechas excepto cuando se lo propone, o cuando el guión así lo requiere. Va acompañado de su buho parlante Arquímedes, y la verdad parece que es más inteligente y cuerdo que el propio Merlín, y también puede que sea lo que más me gustó de la película. Comienzan los miniepisodios, que son como Pokémon: tienen exactamente la misma estructura y una vez has visto uno, los has visto todos. Hoy presentamos, Merlín y Art Wart se convierten en peces, ... se convierten en ardillas, y se convierten en aves. Cada episodio tiene la misma estructura y tiene una canción diseñada para el momento propicio. Lo malo es que estas partes no sirven en absoluto a la narración. Más adelante no ponen en práctica las supuestas lecciones aprendidas, ni volvemos a ver a los depredadores, y lo peor de todo viene en el episodio de las ardillas. Wart conoce a su primer amor, una ardilla bastante mona que se enamora perdidamente de él. Hay también una ardilla mayor y más voluminosa que se enamora de Merlín. Pese a ser de los típicos personajes odiosos que sólo se dedican a acosar, chinchar y dar por saco. El muchacho es joven y no está interesado en chicas, como es común en otras películas Disney, pero ella le salva la vida, y lo único que recibe a cambio es el más absoluto y explícito desprecio cuando retorna a su forma humana, con lo que ella llora desconsolada. Al igual que con el resto, no volvemos a saber nada de la pobre ardilla. Zasca.


El final del episodio de los pájaros da lugar al enfrentamiento de Merlín con Nim, que es una bruja rara partidaria de la magia fantástica de trucos en contraposición a la magia científica del barbudo mago. En Alemania, la película se tituló Merlín y Nim, aunque sea un enfrentamiento que apenas dura pocos minutos con un duelo de transformaciones físicas. ¿Volverá a aparecer? ¿Sirve para algo en el transcurso de la historia? Nuevamente, no. 

Mi cara al ver la incoherencia de la película.

Por fin el chico tiene su oportunidad como escudero, se enfada con Merlín y éste se va. En el torneo el caballero le pide que busque una espada y le da la de la piedra ante el asombro de todos. ¿Le ayuda o aconseja Merlín al final? No. ¿Han servido de algo sus absurdas enseñanzas? Tampoco. ¿Tiene el más mínimo sentido o coherencia esta película? Parece ser que no, ya que para rematar la faena, Merlín regresa al último momento símplemente para que veamos que ha estado en el caribe en la actualidad y que pueda decir cuatro estupideces y comentarios anacrónicos. Lo único que impide que no esté más abajo es la calidad de la animación y la producción musical, ya que es un truño considerable.

17.- MAKE MINE MUSIC (Música maestro - 1946)

Otra nueva película de cortos de entretenimiento y evasión de la época cercana a la Segunda Guerra Mundial. Pese a que su calidad sea inferior a Melody Time, ésta tiene un par de cortos más memorables en mi opinión.

Comienza terriblemente mal, con un auténtico tostón como Blue Bayou, que es poco más que una muestra de paisajes de pantano y dos garzas a cámara lenta con una música lánguida de fondo. El corto que iba al principio es más aterrador si cabe: The Martins and the Coys. En lo más profundo de los EEUU, dos familias en dos colinas vecinas que viven abrazadas a sus rifles y se odian a muerte, tanto que de hecho acaban todos muertos tiroteados entre sí. Todos van al cielo y observan incrédulos cómo el último superviviente de una familia se enamora perdidamente de una chica que es la única superviviente de la otra. Se casan y podríamos ver que triunfa el amor, pero para regocijo y fiesta de los muertos en el cielo, su casa en medio de las dos colinas está repleta de violencia doméstica, así que todos felices. El corto se eliminó (y con razón) de algunas versiones por violento.


All the Cats Join In es un corto originalísimo con una animación excelente en el que el lápiz del dibujante va trazando la historia sobre la marcha. Una pena su final tan abrupto. Ahora va un tostón romántico de amor perdido, y luego un corto de béisbol bastante alocado que resulta comprensible en una cultura de este deporte como la estadounidense. Le sigue otro tostonazo romántico de siluetas animadas.


Pedro y el lobo es el segundo corto que merece la pena de la película. Recuerdo haberlo visto en clase de música en el colegio. Sobre todo la lograda identificación de cada personaje con un instrumento. Lo malo es la figura del narrador, que hubiese sido mejor si se prescindiera de ella. Desgraciadamente, la calidad gráfica del siguiente corto deja mucho que desear, ya que nos muestra instrumentos musicales antropomorfizados realmente feos.


Johnny Fedora & Alice Bluebonnet es básicamente una historia de amor bastante pasable... entre dos sombreros. Y así llegamos al último, la historia de una ballena que sueña con dedicarse a la ópera. Los pescadores descubren a este ser, y un mecenas millonario cree que la ballena se ha tragado a un tenor y piensa salvarlo. Todos los personajes de este corto los canta una misma persona. Recordemos que por historias como Jonás y la ballena, Moby Dick o Pinocho, antes se consideraba a estos animales como peligrosos, agresivos o incluso depredadores de muy malas pulgas. Aparece de nuevo la idea de 'cielo' en el más allá, y la película concluye de manera algo amarga.

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¿Quiénes serán las cuatro siguientes películas de la lista? Seguimos en la zona baja. Dentro de dos entradas destaparemos ese interrogante. ¡Nos vemos!

  • 24 - The Three Caballeros (Los tres caballeros - 1944)
  • 23 - Saludos Amigos (1943)
  • 22 - Melody Time (Tiempo de melodía - 1948)
  • 21 - The Adv. of Ichabod and Mr Toad (La leyenda de Sleepy Hollow y el señor Sapo - 1949)
  • 20 - The Aristocats (Los aristogatos - 1970)
  • 19 - Alice in Wonderland (Alicia en el país de las maravillas - 1951)
  • 18 - The Sword in the Stone (Merlín el encantador - 1963)
  • 17 - Make Mine Music (Música maestro - 1946)
  • 16 - ?
  • 15 - ?
  • 14 - ?
  • 13 - ?
  • 12 - ?
  • 11 - ?
  • 10 - ?
  • 9 - ?
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10.04.2013

El sueño de un cerdo volador


Historias corrientes que transcurren en un mundo real y a su vez alterado, pero que de pronto son alcanzadas por un soplo de fantasía. Han sido muchos años en los que la mente de Hayao Miyazaki nos ha ido obsequiando joya tras joya. Algunas más lisas y pulidas, otras más toscas y brutas, pero la orfebrería resultante es una corona realizada al más mínimo detalle y cuidado, que le otorga el título del rey de la animación japonesa o anime, pero que también ha transcendido al cine de animación mundial, y también al mismo séptimo arte. Esta semana, con motivo del estreno fuera de sus fronteras de su última película, sus productores han comentado que se trata de su última creación. Es momento de echar la vista atrás, de disfrutar de sus creaciones, de esperar que The Wind Rises (así es su título internacional) llegue a las salas de cine de nuestro país, y poder seguir disfrutando del incierto futuro que le depara a su Studio Ghibli, con su comandante supervisando pero ya alejado de los mandos de la aeronave.

 Desde bien pequeño tuvo su cabeza en las nubes, y es que su padre, su tío y otros miembros de su familia paterna se dedicaban a la ingeniería aeronáutica, y tenían una fábrica que se dedicaba a diversas piezas, sobre todo para el célebre e infame avión A6M, conocido más popularmente como Zero. La misma guerra le seguiría marcando, y durante el conflicto y los años de posguerra se vería evacuado y transladado a varias ciudades, y a su vez ir pasando de escuela en escuela. Desplazado en un nuevo lugar, como Chihiro, como las niñas de Totoro; desplazado luego para seguir adelante con sus estudios, como Kiki (o Nicky) o desterrado como Ashitaka en La princesa Mononoke. Las heridas de la guerra y los nuevos conflictos armados aparecían por el mundo. Potencias o poderosos reinos en guerra como en Nausicäa, Porco Rosso, Mononoke, o los dos castillos, el que flota en el cielo y el mágico y destartalado ambulante.


La presencia de la guerra hace que Miyazaki desarrolle un humanismo ferviente, pero no esconde ni mira hacia otro lado cuando la guerra golpea con toda su brutalidad. Ya se traten de soldados o civiles, niños o adultos, atacados por armas biológicas, ingeniería avanzada de otro mundo, las nuevas armas de fuego traídas de occidente, víctimas de mutaciones o consecuencias de la destrucción o alteración del medio ambiente. A mediados de los 90, cuando Disney se hizo cargo de la distribución internacional de las producciones de Ghibli, sugirieron muy encarecidamente que se recortasen esas escenas, o al menos las más explícitas, con la consecuente negativa rotunda del cineasta. Su antimilitarismo quedó patente cuando renunció a ir en persona a recoger el Oscar a la mejor película de animación del año en 2003 por apoyar EEUU la guerra en Irak y Afganistán (como más tarde confesaría).


Otro hecho que le marcó profundamente fue su madre, que estuvo postrada en cama durante gran parte de su infancia a causa de una tuberculosis vertebral. En sus guiones suelen aparecer personajes enfermizos pero con dignidad y ternura. La madre de las niñas en Totoro, el joven Sho en Arrietty, Clara en Heidi, los leprosos de Mononoke o el propio Ashitaka, portador de una maldición en el brazo que le posee poco a poco y que terminará con su vida. Por esa misma razón, los niños de sus películas tienen una madurez impropia de su edad. Están a cargo de las labores en casa, o incluso de ayudar con el duro trabajo de la familia.


Los personajes femeninos de sus creaciones son admirables. Decididas y llenas de personalidad y carácter en un mundo gobernado por hombres, supone una gran excepción (en mi opinión, la única) de la animación japonesa, en donde las chicas se limitan a ser iconos, acompañantes, faltas de personalidad o elementos chillones y molestos en la trama. No se preocupen en buscar. No encontrarán bellas princesas serviciales o célebres y famosas ídolos de masas. Son personajes que disfrutan en libertad, normalmente en plena naturaleza. Inconformistas y rebeldes, decididas y valientes, aunque eso no significa que no sean vulnerables o que el miedo o la falta de confianza no aparezca en ellas. En todas y cada una de sus películas nos podemos encontrar con estos personajes.


Ya de joven demostró un gran interés por diseñar aparatejos diversos (no sólo aviones) y crear y dibujar historias. La literatura infantil y juvenil, así como la obra de Osamu Tezuka le influjo considerablemente, y formó parte de los clubes de literatura infantil, que era lo más parecido a los clubes de manga. Muchas de sus historias están basadas o fuertemente inspiradas en este tipo de novelas. Tras graduarse en Ciencias políticas y económicas, entra a trabajar en el estudio Toei. Se trata del estudio con mayor volumen de trabajo y producciones de televisión y vídeo de los que hay, y Miyazaki entró justo cuando se encontraba en pleno auge. Tezuka, revolucionario también del anime y su proceso creativo y producción en masa acababa de marcharse de la Toei para fundar su propio estudio, Mushi Productions, que pasó de producir obras muy experimentales a adaptar sus propios mangas, o incluso a dar entrada a autores externos, como el propio Miyazaki años más tarde.

 Su responsabilidad dentro de la Toei fue creciendo rápidamente, como supervisor o animador jefe de muchos de los proyectos estrella, y allí conocería a futuros socios y colegas de profesión, como Isao Takahata. Fue con él con quien trabajó estrechamente en la maravillosa Hols, príncipe del sol, un prodigio de película teniendo en cuenta que es de 1968, aunque resultó ser un fracaso comercial. Un año más tarde, participaría en la célebre El gato con botas o en Panda go-panda. En el 71 abandonaron el estudio, y colaboraron en el mencionado Mushi Productions, pero también alternaron producciones en Nippon Animation (Heidi, Marco, Ana de las tejas verdes, Tom Sawyer, algunos recopilatorios de cuentos infantiles o la excelente Conan, el niño del futuro, que hablaré más adelante en un post aparte) o TMS (Lupin III o su película El castillo de Cagliostro).


Precisamente, fue capaz de tornar un manga simpático pero sombrío, repetitivo y sin desarrollo en un anime colorido lleno de intriga, tramas elaboradas, emoción y persecuciones sin igual, además de unos diseños de personajes, escenarios y vehículos asombrosos. Obviamente, comparada con las temporadas y adaptaciones a película más tardías, la animación y el dibujo resulta tosco, y la música o el sonido están bastante ausentes, pero él fue el que marcó la línea y agrandó de manera significativa la obra humorístico-policiaca del mangaka conocido como Monkey Punch. Con muchos más medios y presupuesto acometió la segunda adaptación en pantalla grande de la serie, El castillo de Cagliostro, que supuso su debut en la dirección de largometrajes. Arranca vertiginosamente y nos adentra de lleno en la trama. Persecuciones, tramas de falsificación de moneda, tesoros ocultos y algún que otro interés amoroso cruzado por medio dan como resultado una gran película de aventuras con muchas sorpresas y emociones, y de una calidad técnica asombrosa.


Sin embargo, la obra con la que lo conocí y me conquistó fue Sherlock Holmes. Nuestras pantallas ya habían emitido Heidi y Marco; de hecho, desgraciadamente, cuando hay una nueva película suya en cartelera nacional, son esos dos títulos a los que se aluden, aunque la gente de ahora no los conozca o en su interior contenga escenas de cierta violencia que distan mucho de las dos series mencionadas. Los años ochenta fueron una época muy creativa y excelente desde el punto de vista gráfico. Los dibujos tenían alma y las series se realizaban con cuidado y esmero. Las coproducciones o externalizar los departamentos de animación a otros países de mano de obra más barata estaban a la orden del día. Las televisiones de cada país se aliaban para producir contenidos infantiles de calidad, y entre la RAI italiana y otras aportaciones menores desde Francia y Reino Unido, con la Nippon Animation como motor, lograron producir una de las series más memorables y de mayor calidad de los ochenta. Sin embargo, una disputa con los derechos de los herederos de Conan Doyle hizo que no se renovase otra temporada, y que la dirección de Miyazaki se restringiese a sólamente seis episodios de los 26 que consta. Sin embargo, uno puede ver su sello en los diseños y los guiones de la serie.


Su adaptación española cuenta con uno de los mejores doblajes de la historia, con unas historias y un tono divertidísimo. Ya había jugado antes al 'gato y al ratón' de policías y ladrones con Lupin III, pero en este caso nos presenta una Inglaterra victoriana e industrial, escenarios que por cierto repetirá a menudo a lo largo de su filmografía, que refleja un gusto especial por ese "estilo europeo" tan característico. Sus personajes son cánidos antropomorfizados. Cada personaje es de una raza distinta, y su personalidad concuerda a la perfección. Sherlock es un zorro y Moriarty un lobo gris. Watson un terrier escocés rechoncho, con esa barbilla tan característica. El inspector LeStrade un bulldog muy tozudo, y maravillosos son también Tod y Smiley, los secuaces de Moriarty, en donde el bajito y regordete Tod encarna el pesimismo, y el espigado y delgado Smiley refleja el optimismo. Sus discusiones o las broncas que tienen con su jefe son memorables.

 Quisiera detenerme un poco para hablar de los geniales diseños de personajes que nos ofrece. Una de las cosas que más llaman la atención son los personajes femeninos, como ya he dicho antes. Suelen ser chicas valientes, amantes de la naturaleza y de espíritu libre, que incluso llegan a obtener la admiración de los villanos, generalmente hombres, como Nausicaa, San de Mononoke, Fio de Porco Rosso, o la señorita Hudson de Sherlock Holmes cuando se encuentra fuera de sus labores como ama de llaves. Otra variación son aquellas que pese a parecer delicadas e introvertidas, consiguen demostrar su valor a base de sacrificio, trabajo duro y constancia en el bien, como Nicky, Lanna de Conan, Sheeta de El castillo en el cielo o Chihiro.

Osamu Tezuka es un experto en cruzar personajes en muchísimas de sus creaciones, como Mostacho, Lampe y otros secundarios. La verdad es que podemos encontrar a algunos personajes de Miyazaki a lo largo de sus obras. El capitán Dyse de Conan es Lestrade de Sherlock Holmes, así como el lugarteniente Gonza en Mononoke o las cabezas vivientes de Chihiro. De esta misma manera se pueden establecer muchos bellos paralelismos entre sus personajes, pero eso que lo aporte cada uno.

No existe el bien ni el mal absoluto. Muchas veces los protagonistas se cuestionan las motivaciones que tienen cada uno, y muchos villanos tienen sus intereses con cierta lógica y motivación. Presenciamos cómo Lady Eboshi de Mononoke, Morsley de Conan, Madame Sulimann de El castillo ambulante o la princesa Kushana de Nausicaa velan por el bien y la prosperidad de su pueblo. Donald Curtis es un célebre piloto bastante fanfarrón al que contratan para acabar con Porco Rosso. Haru en Arrietty es una criada cotilla y codiciosa, pero sin malicia en el fondo. Yûbaba es una terrible bruja a cargo de los baños en Chihiro, pero se le cae el mundo a los pies al ver que su ojito derecho de su hijo ha escapado, y que de hecho le ha estado maltratando de la misma manera que maltrata a los que le rodean, pero que el bebé al estar transformado en otra forma, no le había reconocido. Hay películas en las que ni siquiera hay villanos, como Nicky, Susurros del corazón, Mis vecinos los Yamada o Ponyo; o bien de la humanidad en general o el contexto histórico, como Pompoko, La tumba de las luciérnagas o esta última de The Wind Rises. También hay que decir que las hay confusas como Totoro, cuyo enigmático protagonista es la mascota del estudio que Miyazaki y su buen amigo Takahata (del que acabo de mencionar algunas de sus obras) crearon a mediados de los ochenta: el Studio Ghibli.

Ghibli, es la transcripción en árabe del viento siroco, que sopla en el Mediterráneo desde el sureste, sólo que en árabe se pronuncia con jota. Al igual que con Akira de Katsukiro Ôtomo, Miyazaki apenas había comenzado a publicar el manga de Nausicaa del Valle del Viento (1982-1994) cuando decidieron hacer una adaptación en pantalla grande. Tras el éxito que los dos amigos tuvieron con esta producción con el estudio A-Pro, decidieron formar su propia compañía. Fue con El castillo en el cielo, haciendo referencia al castillo flotante de Laputa que aparece en Los viajes de Gulliver, cuando se inició la andadura del estudio. Su producción no es tan extensa con varias películas al año si lo comparamos con otros estudios, pero cada uno de sus lanzamientos supone un gran acontecimiento. A muchos japoneses puede no interesarles mucho el anime, pero sí que tienen las obras de Ghibli entre sus películas favoritas. Los cines japoneses son los que tienen las entradas más caras del mundo, pero aún así sus salas se llenan cuando proyectan sus historias.

La exigencia y las espectativas fueron aumentando a medida que pasaban los años. El estudio estuvo al borde de la desaparición varias veces. Algo tan insospechado como la venta de merchandising en forma de peluches de Totoro fue lo que les salvó en un principio de la quiebra, y de esta manera nos encontramos con esta inesperada mascota. No sería hasta Nicky, la aprendiz de bruja (Kiki's Delivery Service) cuando el estudio tendría su primer exitazo de taquilla. En Nicky nos podemos encontrar con Estocolmo y la ciudad de Visby en la isla de Gotland, y es que los escenarios europeos serán una constante en su obra. Algunos serán precisos como Maienfeld y los valles del este de Suiza en Heidi, el Titano en San Marino o los palacios de los lagos de Lombardía en Italia con Lupin, o la Londres de Sherlock Holmes. Otras localizaciones son más difusas, o no guardan tanta relación, como el Milán o Dubrovnik de Porco Rosso o Estrasburgo, Colmar y Riquewihr en El castillo ambulante. Tambien recurre con precisión a escenarios no europeos, como Jiufen en Taiwan o el mundo al otro lado del túnel en Chihiro, los bosques vírgenes de Yakushima en Mononoke, o Sakuragaoka en Susurros del corazón.


La presión iba aumentando más y más. A Miyazaki le tocó hacerse cargo de proyectos ajenos y planificaciones cambiantes. Incluso en El viaje de Chihiro se llega a caricaturizar a sí mismo como Kamaji, un espíritu barbudo, con gafas y múltiples brazos, a quien le rebosa el trabajo por los cuatro costados. No tiene suficientes brazos para aceptar los pedidos, soplar el fuelle de la caldera, buscar las hierbas entre los cajones y mezclarlas de acorde con el pedido. Con tanto estrés y acumulación de trabajo, parecía el momento de comenzar a delegar y a ir pasando progresivamente el relevo a nuevas generaciones. Miyazaki conoció a Yoshifumi Kondo cuando trabajaba en A-Pro, y le acompañó a Nippon Animation y colaboró con Miyazaki en algunas producciones de TMS antes de entrar en la nueva Ghibli en 1987. Por su talento, muchos le señalan como el sucesor del estudio. Tuvo su debut con Susurros del corazón con guión del propio Hayao, una película notable aunque sin el sello tan presente del toque de fantasía a excepción de la sugerente historia del Barón felino.

La princesa Mononoke fue un acontecimiento mundial. La épica medieval japonesa, una historia fantástica con mensaje ecologista de fondo y una técnica de animación revolucionaria. Su producción, sin embargo, fue bastante accidentada. Ghibli volvía a encontrarse al borde de la quiebra, y Miyazaki estaba empeñado en llevar este proyecto a cabo. "¡Terminaremos esta película aunque arruinemos el estudio!" gritaba colérico el director en los documentales que pueden verse en el DVD de la película. Al igual que Akira o Simbad de Dreamworks, con un storyboard de base primero se grabaron las voces, para luego llevar a cabo la animación que se amolde a la perfección a los personajes. Este proceso multiplica el coste una barbaridad. El equipo al completo estuvo sometido a grandísimos niveles de presión y exigencia por tener el producto terminado. Numerosas soluciones y alternativas se fueron sugiriendo e innovando para poder terminar el metraje. Kondo era el director de animación y también el diseñador de personajes, dos cargos cruciales en el proceso. Miyazaki se arrepentiría muchísimo de esa frase que pronunció, y sus ideas y su modo de trabajar cambiaron radicalmente. Yoshifumi Kondo fallecería a los 47 años repentinamente de un desgarro en la aorta. Una de las causas se atribuye al alto nivel de ansiedad presentado. Miyazaki le afectó profundamente la muerte de su buen amigo y sucesor de tal manera que anunció su retirada.

Sabemos que regresó, y es que desde antes de Mononoke le estaba dando vueltas a una historia de un niño y una sirena, que posteriormente se materializó en Ponyo, pero al convivir con hijos de familiares preadolescentes le surgió de nuevo la creatividad para contarles una historia de una chica que logra realizarse siendo sincera consigo misma y mediante el trabajo duro. Así surgió El viaje de Chihiro. En múltiples ocasiones había pedido a la autora de la saga literaria de Terramar, Ursula K. Le Guin, adaptar su obra a la pantalla grande. Tras muchas negativas, la opinión de la autora estadounidense cambió tras ver El viaje de Chihiro. Hubo muchas discusiones y controversias en este punto, ya que en 2004 cubrió la baja de otro director para ocuparse de El castillo ambulante, y fue su hijo Goro, que debutaba en la dirección el encargado de llevar Terramar a la pantalla. La película fue un fracaso estrepitoso de crítica y público. La comunicación entre padre e hijo escaseaba salvo por las discusiones si estaba preparado o no para dedicarse a la dirección. Estas relaciones fueron mejorando, y en los últimos años han dado entrada a nueva gente, y su labor parece estar más centrada en el museo del estudio, para quien ha producido y dirigido un buen número de cortometrajes.

 Al igual que en sus películas, no sabemos a ciencia cierta el final de la historia. Kurosawa defendía la labor del espectador en las películas. Un director para él no debía de llevar al espectador de la manita de principio a fin, y ofrecerselo todo ya triturado y mascadito. Debe de proponer, sugerir, y que el espectador construya o se haga sus propias conclusiones. Le gusta usar un epílogo múltiple para que veamos lo que acontece a los diversos protagonistas, pero no remata absolutamente todo en un final extremadamente cerrado o manido como si fuese Spielberg. Ha vuelto a surcar los cielos en el avión Zero que tan presente estuvo en su infancia. ¿Se cierra el círculo? Ha intentado retirarse en otras ocasiones como hemos visto, pero esta vez parece que va en serio. No le reprochamos nada, ya que su historia sigue abierta. Puede que siga escribiendo guiones o colaborando en el museo, o que pase el tiempo con sus nietos por la naturaleza. Sus historias siguen estando allí. 

 ·¿Vivirían juntos Ashitaka y San? ¿Regresaría el príncipe heredero al pueblo perdido de los emishi que vieron partir a su último sucesor?
·¿La maldición de Sophie en El castillo ambulante se ha roto? ¿Cómo es que sigue teniendo el pelo ceniciento?
·¿Cuál es el verdadero significado tras la historia de Totoro?
·¿Será posible la dudosa convivencia pacífica entre los reinos de Nausicaa?
·Sobrevivirá Sho su complicada operación cardiaca tras haber conocido a Arrietty?·¿Se volverán a encontrar Chihiro y Haku en el futuro?
·¿Qué será del futuro del Estudio Ghibli?

Todas estas preguntas quedan en el aire para alimentar nuestros sueños. Al igual que en Porco Rosso, mi película favorita del estudio, es como la promesa de Gina y Porco. Ni siquiera nosotros sabemos las respuestas, pero seguirá siendo por muchos años más, nuestro secreto.