Showing posts with label Nippon. Show all posts
Showing posts with label Nippon. Show all posts

10.04.2013

El sueño de un cerdo volador


Historias corrientes que transcurren en un mundo real y a su vez alterado, pero que de pronto son alcanzadas por un soplo de fantasía. Han sido muchos años en los que la mente de Hayao Miyazaki nos ha ido obsequiando joya tras joya. Algunas más lisas y pulidas, otras más toscas y brutas, pero la orfebrería resultante es una corona realizada al más mínimo detalle y cuidado, que le otorga el título del rey de la animación japonesa o anime, pero que también ha transcendido al cine de animación mundial, y también al mismo séptimo arte. Esta semana, con motivo del estreno fuera de sus fronteras de su última película, sus productores han comentado que se trata de su última creación. Es momento de echar la vista atrás, de disfrutar de sus creaciones, de esperar que The Wind Rises (así es su título internacional) llegue a las salas de cine de nuestro país, y poder seguir disfrutando del incierto futuro que le depara a su Studio Ghibli, con su comandante supervisando pero ya alejado de los mandos de la aeronave.

 Desde bien pequeño tuvo su cabeza en las nubes, y es que su padre, su tío y otros miembros de su familia paterna se dedicaban a la ingeniería aeronáutica, y tenían una fábrica que se dedicaba a diversas piezas, sobre todo para el célebre e infame avión A6M, conocido más popularmente como Zero. La misma guerra le seguiría marcando, y durante el conflicto y los años de posguerra se vería evacuado y transladado a varias ciudades, y a su vez ir pasando de escuela en escuela. Desplazado en un nuevo lugar, como Chihiro, como las niñas de Totoro; desplazado luego para seguir adelante con sus estudios, como Kiki (o Nicky) o desterrado como Ashitaka en La princesa Mononoke. Las heridas de la guerra y los nuevos conflictos armados aparecían por el mundo. Potencias o poderosos reinos en guerra como en Nausicäa, Porco Rosso, Mononoke, o los dos castillos, el que flota en el cielo y el mágico y destartalado ambulante.


La presencia de la guerra hace que Miyazaki desarrolle un humanismo ferviente, pero no esconde ni mira hacia otro lado cuando la guerra golpea con toda su brutalidad. Ya se traten de soldados o civiles, niños o adultos, atacados por armas biológicas, ingeniería avanzada de otro mundo, las nuevas armas de fuego traídas de occidente, víctimas de mutaciones o consecuencias de la destrucción o alteración del medio ambiente. A mediados de los 90, cuando Disney se hizo cargo de la distribución internacional de las producciones de Ghibli, sugirieron muy encarecidamente que se recortasen esas escenas, o al menos las más explícitas, con la consecuente negativa rotunda del cineasta. Su antimilitarismo quedó patente cuando renunció a ir en persona a recoger el Oscar a la mejor película de animación del año en 2003 por apoyar EEUU la guerra en Irak y Afganistán (como más tarde confesaría).


Otro hecho que le marcó profundamente fue su madre, que estuvo postrada en cama durante gran parte de su infancia a causa de una tuberculosis vertebral. En sus guiones suelen aparecer personajes enfermizos pero con dignidad y ternura. La madre de las niñas en Totoro, el joven Sho en Arrietty, Clara en Heidi, los leprosos de Mononoke o el propio Ashitaka, portador de una maldición en el brazo que le posee poco a poco y que terminará con su vida. Por esa misma razón, los niños de sus películas tienen una madurez impropia de su edad. Están a cargo de las labores en casa, o incluso de ayudar con el duro trabajo de la familia.


Los personajes femeninos de sus creaciones son admirables. Decididas y llenas de personalidad y carácter en un mundo gobernado por hombres, supone una gran excepción (en mi opinión, la única) de la animación japonesa, en donde las chicas se limitan a ser iconos, acompañantes, faltas de personalidad o elementos chillones y molestos en la trama. No se preocupen en buscar. No encontrarán bellas princesas serviciales o célebres y famosas ídolos de masas. Son personajes que disfrutan en libertad, normalmente en plena naturaleza. Inconformistas y rebeldes, decididas y valientes, aunque eso no significa que no sean vulnerables o que el miedo o la falta de confianza no aparezca en ellas. En todas y cada una de sus películas nos podemos encontrar con estos personajes.


Ya de joven demostró un gran interés por diseñar aparatejos diversos (no sólo aviones) y crear y dibujar historias. La literatura infantil y juvenil, así como la obra de Osamu Tezuka le influjo considerablemente, y formó parte de los clubes de literatura infantil, que era lo más parecido a los clubes de manga. Muchas de sus historias están basadas o fuertemente inspiradas en este tipo de novelas. Tras graduarse en Ciencias políticas y económicas, entra a trabajar en el estudio Toei. Se trata del estudio con mayor volumen de trabajo y producciones de televisión y vídeo de los que hay, y Miyazaki entró justo cuando se encontraba en pleno auge. Tezuka, revolucionario también del anime y su proceso creativo y producción en masa acababa de marcharse de la Toei para fundar su propio estudio, Mushi Productions, que pasó de producir obras muy experimentales a adaptar sus propios mangas, o incluso a dar entrada a autores externos, como el propio Miyazaki años más tarde.

 Su responsabilidad dentro de la Toei fue creciendo rápidamente, como supervisor o animador jefe de muchos de los proyectos estrella, y allí conocería a futuros socios y colegas de profesión, como Isao Takahata. Fue con él con quien trabajó estrechamente en la maravillosa Hols, príncipe del sol, un prodigio de película teniendo en cuenta que es de 1968, aunque resultó ser un fracaso comercial. Un año más tarde, participaría en la célebre El gato con botas o en Panda go-panda. En el 71 abandonaron el estudio, y colaboraron en el mencionado Mushi Productions, pero también alternaron producciones en Nippon Animation (Heidi, Marco, Ana de las tejas verdes, Tom Sawyer, algunos recopilatorios de cuentos infantiles o la excelente Conan, el niño del futuro, que hablaré más adelante en un post aparte) o TMS (Lupin III o su película El castillo de Cagliostro).


Precisamente, fue capaz de tornar un manga simpático pero sombrío, repetitivo y sin desarrollo en un anime colorido lleno de intriga, tramas elaboradas, emoción y persecuciones sin igual, además de unos diseños de personajes, escenarios y vehículos asombrosos. Obviamente, comparada con las temporadas y adaptaciones a película más tardías, la animación y el dibujo resulta tosco, y la música o el sonido están bastante ausentes, pero él fue el que marcó la línea y agrandó de manera significativa la obra humorístico-policiaca del mangaka conocido como Monkey Punch. Con muchos más medios y presupuesto acometió la segunda adaptación en pantalla grande de la serie, El castillo de Cagliostro, que supuso su debut en la dirección de largometrajes. Arranca vertiginosamente y nos adentra de lleno en la trama. Persecuciones, tramas de falsificación de moneda, tesoros ocultos y algún que otro interés amoroso cruzado por medio dan como resultado una gran película de aventuras con muchas sorpresas y emociones, y de una calidad técnica asombrosa.


Sin embargo, la obra con la que lo conocí y me conquistó fue Sherlock Holmes. Nuestras pantallas ya habían emitido Heidi y Marco; de hecho, desgraciadamente, cuando hay una nueva película suya en cartelera nacional, son esos dos títulos a los que se aluden, aunque la gente de ahora no los conozca o en su interior contenga escenas de cierta violencia que distan mucho de las dos series mencionadas. Los años ochenta fueron una época muy creativa y excelente desde el punto de vista gráfico. Los dibujos tenían alma y las series se realizaban con cuidado y esmero. Las coproducciones o externalizar los departamentos de animación a otros países de mano de obra más barata estaban a la orden del día. Las televisiones de cada país se aliaban para producir contenidos infantiles de calidad, y entre la RAI italiana y otras aportaciones menores desde Francia y Reino Unido, con la Nippon Animation como motor, lograron producir una de las series más memorables y de mayor calidad de los ochenta. Sin embargo, una disputa con los derechos de los herederos de Conan Doyle hizo que no se renovase otra temporada, y que la dirección de Miyazaki se restringiese a sólamente seis episodios de los 26 que consta. Sin embargo, uno puede ver su sello en los diseños y los guiones de la serie.


Su adaptación española cuenta con uno de los mejores doblajes de la historia, con unas historias y un tono divertidísimo. Ya había jugado antes al 'gato y al ratón' de policías y ladrones con Lupin III, pero en este caso nos presenta una Inglaterra victoriana e industrial, escenarios que por cierto repetirá a menudo a lo largo de su filmografía, que refleja un gusto especial por ese "estilo europeo" tan característico. Sus personajes son cánidos antropomorfizados. Cada personaje es de una raza distinta, y su personalidad concuerda a la perfección. Sherlock es un zorro y Moriarty un lobo gris. Watson un terrier escocés rechoncho, con esa barbilla tan característica. El inspector LeStrade un bulldog muy tozudo, y maravillosos son también Tod y Smiley, los secuaces de Moriarty, en donde el bajito y regordete Tod encarna el pesimismo, y el espigado y delgado Smiley refleja el optimismo. Sus discusiones o las broncas que tienen con su jefe son memorables.

 Quisiera detenerme un poco para hablar de los geniales diseños de personajes que nos ofrece. Una de las cosas que más llaman la atención son los personajes femeninos, como ya he dicho antes. Suelen ser chicas valientes, amantes de la naturaleza y de espíritu libre, que incluso llegan a obtener la admiración de los villanos, generalmente hombres, como Nausicaa, San de Mononoke, Fio de Porco Rosso, o la señorita Hudson de Sherlock Holmes cuando se encuentra fuera de sus labores como ama de llaves. Otra variación son aquellas que pese a parecer delicadas e introvertidas, consiguen demostrar su valor a base de sacrificio, trabajo duro y constancia en el bien, como Nicky, Lanna de Conan, Sheeta de El castillo en el cielo o Chihiro.

Osamu Tezuka es un experto en cruzar personajes en muchísimas de sus creaciones, como Mostacho, Lampe y otros secundarios. La verdad es que podemos encontrar a algunos personajes de Miyazaki a lo largo de sus obras. El capitán Dyse de Conan es Lestrade de Sherlock Holmes, así como el lugarteniente Gonza en Mononoke o las cabezas vivientes de Chihiro. De esta misma manera se pueden establecer muchos bellos paralelismos entre sus personajes, pero eso que lo aporte cada uno.

No existe el bien ni el mal absoluto. Muchas veces los protagonistas se cuestionan las motivaciones que tienen cada uno, y muchos villanos tienen sus intereses con cierta lógica y motivación. Presenciamos cómo Lady Eboshi de Mononoke, Morsley de Conan, Madame Sulimann de El castillo ambulante o la princesa Kushana de Nausicaa velan por el bien y la prosperidad de su pueblo. Donald Curtis es un célebre piloto bastante fanfarrón al que contratan para acabar con Porco Rosso. Haru en Arrietty es una criada cotilla y codiciosa, pero sin malicia en el fondo. Yûbaba es una terrible bruja a cargo de los baños en Chihiro, pero se le cae el mundo a los pies al ver que su ojito derecho de su hijo ha escapado, y que de hecho le ha estado maltratando de la misma manera que maltrata a los que le rodean, pero que el bebé al estar transformado en otra forma, no le había reconocido. Hay películas en las que ni siquiera hay villanos, como Nicky, Susurros del corazón, Mis vecinos los Yamada o Ponyo; o bien de la humanidad en general o el contexto histórico, como Pompoko, La tumba de las luciérnagas o esta última de The Wind Rises. También hay que decir que las hay confusas como Totoro, cuyo enigmático protagonista es la mascota del estudio que Miyazaki y su buen amigo Takahata (del que acabo de mencionar algunas de sus obras) crearon a mediados de los ochenta: el Studio Ghibli.

Ghibli, es la transcripción en árabe del viento siroco, que sopla en el Mediterráneo desde el sureste, sólo que en árabe se pronuncia con jota. Al igual que con Akira de Katsukiro Ôtomo, Miyazaki apenas había comenzado a publicar el manga de Nausicaa del Valle del Viento (1982-1994) cuando decidieron hacer una adaptación en pantalla grande. Tras el éxito que los dos amigos tuvieron con esta producción con el estudio A-Pro, decidieron formar su propia compañía. Fue con El castillo en el cielo, haciendo referencia al castillo flotante de Laputa que aparece en Los viajes de Gulliver, cuando se inició la andadura del estudio. Su producción no es tan extensa con varias películas al año si lo comparamos con otros estudios, pero cada uno de sus lanzamientos supone un gran acontecimiento. A muchos japoneses puede no interesarles mucho el anime, pero sí que tienen las obras de Ghibli entre sus películas favoritas. Los cines japoneses son los que tienen las entradas más caras del mundo, pero aún así sus salas se llenan cuando proyectan sus historias.

La exigencia y las espectativas fueron aumentando a medida que pasaban los años. El estudio estuvo al borde de la desaparición varias veces. Algo tan insospechado como la venta de merchandising en forma de peluches de Totoro fue lo que les salvó en un principio de la quiebra, y de esta manera nos encontramos con esta inesperada mascota. No sería hasta Nicky, la aprendiz de bruja (Kiki's Delivery Service) cuando el estudio tendría su primer exitazo de taquilla. En Nicky nos podemos encontrar con Estocolmo y la ciudad de Visby en la isla de Gotland, y es que los escenarios europeos serán una constante en su obra. Algunos serán precisos como Maienfeld y los valles del este de Suiza en Heidi, el Titano en San Marino o los palacios de los lagos de Lombardía en Italia con Lupin, o la Londres de Sherlock Holmes. Otras localizaciones son más difusas, o no guardan tanta relación, como el Milán o Dubrovnik de Porco Rosso o Estrasburgo, Colmar y Riquewihr en El castillo ambulante. Tambien recurre con precisión a escenarios no europeos, como Jiufen en Taiwan o el mundo al otro lado del túnel en Chihiro, los bosques vírgenes de Yakushima en Mononoke, o Sakuragaoka en Susurros del corazón.


La presión iba aumentando más y más. A Miyazaki le tocó hacerse cargo de proyectos ajenos y planificaciones cambiantes. Incluso en El viaje de Chihiro se llega a caricaturizar a sí mismo como Kamaji, un espíritu barbudo, con gafas y múltiples brazos, a quien le rebosa el trabajo por los cuatro costados. No tiene suficientes brazos para aceptar los pedidos, soplar el fuelle de la caldera, buscar las hierbas entre los cajones y mezclarlas de acorde con el pedido. Con tanto estrés y acumulación de trabajo, parecía el momento de comenzar a delegar y a ir pasando progresivamente el relevo a nuevas generaciones. Miyazaki conoció a Yoshifumi Kondo cuando trabajaba en A-Pro, y le acompañó a Nippon Animation y colaboró con Miyazaki en algunas producciones de TMS antes de entrar en la nueva Ghibli en 1987. Por su talento, muchos le señalan como el sucesor del estudio. Tuvo su debut con Susurros del corazón con guión del propio Hayao, una película notable aunque sin el sello tan presente del toque de fantasía a excepción de la sugerente historia del Barón felino.

La princesa Mononoke fue un acontecimiento mundial. La épica medieval japonesa, una historia fantástica con mensaje ecologista de fondo y una técnica de animación revolucionaria. Su producción, sin embargo, fue bastante accidentada. Ghibli volvía a encontrarse al borde de la quiebra, y Miyazaki estaba empeñado en llevar este proyecto a cabo. "¡Terminaremos esta película aunque arruinemos el estudio!" gritaba colérico el director en los documentales que pueden verse en el DVD de la película. Al igual que Akira o Simbad de Dreamworks, con un storyboard de base primero se grabaron las voces, para luego llevar a cabo la animación que se amolde a la perfección a los personajes. Este proceso multiplica el coste una barbaridad. El equipo al completo estuvo sometido a grandísimos niveles de presión y exigencia por tener el producto terminado. Numerosas soluciones y alternativas se fueron sugiriendo e innovando para poder terminar el metraje. Kondo era el director de animación y también el diseñador de personajes, dos cargos cruciales en el proceso. Miyazaki se arrepentiría muchísimo de esa frase que pronunció, y sus ideas y su modo de trabajar cambiaron radicalmente. Yoshifumi Kondo fallecería a los 47 años repentinamente de un desgarro en la aorta. Una de las causas se atribuye al alto nivel de ansiedad presentado. Miyazaki le afectó profundamente la muerte de su buen amigo y sucesor de tal manera que anunció su retirada.

Sabemos que regresó, y es que desde antes de Mononoke le estaba dando vueltas a una historia de un niño y una sirena, que posteriormente se materializó en Ponyo, pero al convivir con hijos de familiares preadolescentes le surgió de nuevo la creatividad para contarles una historia de una chica que logra realizarse siendo sincera consigo misma y mediante el trabajo duro. Así surgió El viaje de Chihiro. En múltiples ocasiones había pedido a la autora de la saga literaria de Terramar, Ursula K. Le Guin, adaptar su obra a la pantalla grande. Tras muchas negativas, la opinión de la autora estadounidense cambió tras ver El viaje de Chihiro. Hubo muchas discusiones y controversias en este punto, ya que en 2004 cubrió la baja de otro director para ocuparse de El castillo ambulante, y fue su hijo Goro, que debutaba en la dirección el encargado de llevar Terramar a la pantalla. La película fue un fracaso estrepitoso de crítica y público. La comunicación entre padre e hijo escaseaba salvo por las discusiones si estaba preparado o no para dedicarse a la dirección. Estas relaciones fueron mejorando, y en los últimos años han dado entrada a nueva gente, y su labor parece estar más centrada en el museo del estudio, para quien ha producido y dirigido un buen número de cortometrajes.

 Al igual que en sus películas, no sabemos a ciencia cierta el final de la historia. Kurosawa defendía la labor del espectador en las películas. Un director para él no debía de llevar al espectador de la manita de principio a fin, y ofrecerselo todo ya triturado y mascadito. Debe de proponer, sugerir, y que el espectador construya o se haga sus propias conclusiones. Le gusta usar un epílogo múltiple para que veamos lo que acontece a los diversos protagonistas, pero no remata absolutamente todo en un final extremadamente cerrado o manido como si fuese Spielberg. Ha vuelto a surcar los cielos en el avión Zero que tan presente estuvo en su infancia. ¿Se cierra el círculo? Ha intentado retirarse en otras ocasiones como hemos visto, pero esta vez parece que va en serio. No le reprochamos nada, ya que su historia sigue abierta. Puede que siga escribiendo guiones o colaborando en el museo, o que pase el tiempo con sus nietos por la naturaleza. Sus historias siguen estando allí. 

 ·¿Vivirían juntos Ashitaka y San? ¿Regresaría el príncipe heredero al pueblo perdido de los emishi que vieron partir a su último sucesor?
·¿La maldición de Sophie en El castillo ambulante se ha roto? ¿Cómo es que sigue teniendo el pelo ceniciento?
·¿Cuál es el verdadero significado tras la historia de Totoro?
·¿Será posible la dudosa convivencia pacífica entre los reinos de Nausicaa?
·Sobrevivirá Sho su complicada operación cardiaca tras haber conocido a Arrietty?·¿Se volverán a encontrar Chihiro y Haku en el futuro?
·¿Qué será del futuro del Estudio Ghibli?

Todas estas preguntas quedan en el aire para alimentar nuestros sueños. Al igual que en Porco Rosso, mi película favorita del estudio, es como la promesa de Gina y Porco. Ni siquiera nosotros sabemos las respuestas, pero seguirá siendo por muchos años más, nuestro secreto.

6.23.2011

¿Qué es el 'manzai' y el 'owarai'?



Hay muchas tradiciones humorísticas, tantas como culturas hay en el planeta. Antiguamente existían los payasos, bufones y trovadores. Un hombre sólo debía llenar todo el escenario y hacer reir a los presentes. Por ejemplo aquí en España existe la tradición del "cuentachistes", un tipo con acento andaluz por decreto ley que va contando una sarta de chistes para el entretenimiento del personal. Muchas veces esto requiere unas dotes especiales de interpretación, ya que gran parte de la "gracia" está en la forma de contar los chistes. La mímica, la interpretación y la imitación juegan un papel importante, además de una narrativa apropiada para dejar el chiste en sí y el clímax justo al final. Estos chistes son aprovechados por los hablantes en situaciones familiares o reuniones de amigos, por lo que son "reciclables".

Chiquito de la Calzada y Eugenio: dos estilos bien diferentes de contar chistes.

Sin embargo, en muchos otros países del mundo, existe el llamado stand-up comedy, en donde el cómico se encuentra en el escenario y se dirige directamente hacia el público. Aquí puede haber sucesión de chistes pero siguiendo una línea temática. En definitiva, se trata de contar historias con el fin de lograr las risas y carcajadas del público, por ello la retroalimentación o feedback con éste es fundamental. Si esto no sucede, la habilidad del cómico debe de ser fundamental para salir airoso para poder enfrentarse al silencio o a los abucheos.

Grandes fiascos como el de Charlie Sheen... o muchos otros españoles que dan más grima que otra cosa :S

Conocemos este tipo de comedia gracias a la influencia estadounidense, que se remonta desde la época de Mark Twain o incluso antes. En los años 20 y sobre todo durante y después de la guerra, la gente quería entretenimiento y risas. Ahi vinieron Jack Benny, y sobre todo Bob Hope entre otros. Todo iba más o menos de acorde con el puritanismo o lo políticamente correcto hasta los años 50-60, cuando se introdujeron sátiras políticas y sociales, humor racial y sexual. En los años 60-70 la cosa fue a más, y otros cómicos aparecían en escena como Woody Allen. Sin embargo, Lenny Bruce y George Carlin comenzaron a introducir lenguaje más coloquial, llegando a lo ofensivo, e incluso fueron arrestados por la policía por ello. La comedia se suavizaba tras estos arrestos, y ya era componente habitual en los shows televisivos como el de Johnny Carson y sus futuros sucesores Jay Leno, Conan o'Brian, David Letterman o Jon Stewart. A veces estos actos los llevaban a cabo ellos mismos, y a veces invitaban a otros cómicos como Bill Cosby, Rodney Dangerfeld, Steve Martin, Richard Pryor, Billy Crystal, Robin Williams, el sempiterno George Carlin o Eddie Murphy. Cabe mencionar la diferencia de suavidad de osito de Mimosín de los primeros, a la coloquialidad de los últimos (llegando incluso al racismo extremo del último).

Hope, Bruce, Carlin y Pryor: Grandes maestros de la comedia.

Algunos otros actores se dedicaron al stand-up como Jim Carrey, Bernie Mac, Tim Allen, Ellen DeGeneres, Janeane Garofalo... pero no es hasta que irrumpe la serie Seinfeld cuando el fenómeno se exporta y comienza a triunfar en España. En la actualidad, cómicos descendientes de inmigrantes son quienes toman el relevo, como Dat Phan o Francisco. El fenómeno ya se ha expandido a los cinco continentes.

Un kombi haciendo manzai.

Sin embargo, en Japón existe un modo muy peculiar de stand-up desde la era Heian (794-1185), que durante los siglos sucesivos se llega a desarrollar y a expandir. Este tipo de comedia se conocerá como manzai, y en él son dos los cómicos que participan: el boke (cabeza hueca) y el tsukkomi (cuerdo). Los roles suelen estar bastante establecidos, y así nos encontramos a distintas jerarquías como el señor y su sirviente, el teniente y el soldado raso, el monje novicio y el abad, el empleado y el jefe, el senpai y el kouhai... etc. El tsukkomi a veces va equipado con un abanico de cartón llamado harisen con el que golpea al boke para corregirle. El golpe, o el caerse patas arriba (o simular caerse) es imprescindible en muchas situaciones cómicas ya que es la que cierra el 'chiste' o la situación absurda. En la cultura inglesa, por ejemplo, el chiste no acaba en el clímax como en España, sino que continúa una frase más totalmente superflua pero imprescindible para ellos. Cuestión cultural.


K-On y Chicho Terremoto nos muestran este ejemplo.

En la era Meiji, el estilo de manzai predominante era el de Osaka y la región de Kansai. Esta región se caracteriza por ser la Andalucía japonesa en términos de sentido del humor y de no ser tan estrictos ni obsesionados como los de la capital. Es en ese lugar donde surge la que a día de hoy es la productora de cómicos más importante del país: Yoshimoto Kôgyô. Estamos en 1912, y esta nueva escuela da un giro radical al manzai, e incluso inventa el kanji para describir esta palabra. Se adapta el género del escenario a la radio (conviviendo en perfecta armonía con los seriales radiofónicos) y posteriormente a la televisión. Durante la Segunda Guerra Mundial no está el horno para bollos, aunque resurge con fuerza posteriormente, como forma de entretenimiento y evasión.

Un manzai de lo más tradicional. Las posiciones también son fijas: Boke-izquierda, tsukkomi-derecha.

Manzai es la forma más tradicional o más típica de owarai. ¿Qué es el owarai? Pues el término que engloba a la comedia japonesa, que proviene de "o-(prefijo de respeto) warai (risa o sonrisa)". Manzai es este tipo de conversación, pero a la pareja se les llama kombi. Muchos kombis presentan programas de televisión, juntos o por separado participan en películas o doramas, o incluso se juntan con otros kombis para llevar a cabo otros programas de variedades. Sería algo muy raro ver en España a Martes y trece, Cruz y raya y Los Morancos, o Los hermanos Calatrava, o el Dúo Sacapuntas, o quien más rabia os dé, juntarse para hacer un programa en común. Sin embargo, en Japón todo es posible.

Lincoln リンカン es uno de los que más cómicos aglutina.

Este es su tema de cabecera, animado por el estudio Gonzo. 

¿Y qué clase de cosas hacen? Konto o conte es cuando (normalmente el boke) se pone a contar cosas de su vida, ya sean reales o preparadas para la comedia. Entre ellos suelen hacer apuestas respecto a muchas cosas (qué equipo de béisbol ganará, quién es capaz de realizar tal prueba, al que le toque la carta más alta...), suelen gastarse muchas bromas entre ellos, algunas de ellas algo viles con cámara oculta denominadas dokkiri, o imitaciones y comentarios acerca de otras celebridades (monomane).

Pobres de ellos como se rían: azote al canto. 

Una de las cosas más famosas pero a su vez más polémicas que suelen hacer son los batsu games. Hay apuestas y competiciones en las que el perdedor deberá afrontar un castigo. A veces se trata de ir disfrazado de manera ridícula en medio de Tokio o hacer un sketch de esa guisa. Otras veces se trata de castigos físicos como azotes en el trasero con porras de goma, tratar con animales salvajes, caer al agua desde cierta altura u otras cosas que a un público occidental le resultaría mucho más chocante. No obstante cabe decir que en caso de suceder una lesión seria, ese fragmento no sería emitido. Muchos de los concursos o retos de programas japoneses consisten en juegos físicos de gran ingenio e imaginación, pero que serían imposibles de verlos aquí. Más adelante realizaré una entrada sólo a este, pero Takeshi's Castle (conocido aquí como Humor amarillo) se trata de un concurso emitido en los 80 con una organización asombrosa y unas fases bien preestablecidas. Sin embargo, se emitió en nuestras pantallas simplemente como un recopilatorio de trompazos (que ya vienen de por sí en la versión original) aprovechado por unos comentaristas que narran como les da la gana y editan el programa radicalmente para que no haya casi ni rastro del original. Y esa junto a los trozos de videos de internet es la imagen que se tiene en España de los "programas japos". Triste.


El programa duró del 1986 al 1989, con sus gloriosos especiales. Su prueba final de cada episodio nunca la emitían en España.

Otros revolucionarios del manzai fueron Two Beat, el kombi formado por Beat Takeshi y Beat Kiyoshi. Sobre todo gracias a la labor del primero. Como Carlin o Bruce en EEUU, Beat Takeshi se pasaba un poco de la raya y se cebaba sobre todo con los más mayores y con otros colectivos. Entre ellos, dialogaban a gran velocidad y disfrutaron de un gran éxito a finales de los 70 y a lo largo de los 80. Si el nombre de Beat Takeshi no os suena, puede que su nombre real, Takeshi Kitano, sí. Y si aún así sigue sin sonaros, yo, tras haberos sacudido con algo más contundente que un harisen, publicaré varios post acerca de tan insigne hombre :P .

Llaman la atención dos cosas: la juventud de Kitano (izquierda) y la rapidez a la que conversan.

En una sociedad mas cerrada, el humor de ese país pretende ser todo lo contrario, y busca los extremos. Existe cierto nivel de sadismo, pero siempre dentro de un límite, y sin rencores.

HeyHeyHey,MusicChamp (o HeyX3)también agrupa a varios cómicos,cantantes,grupos,actores y celebridades en gral.

En lo sucesivo hablaré de alguno de mis programas preferidos actualmente. Son programas que muestran una variedad tanto en temas, contenidos y estructuras increíbles, y que os invito a descubrir. Por ello he realizado este post introductorio en la comedia japonesa.


Cuídense ^__^