12.28.2011

Especial: Películas navideñas

Felices fiestas a todos. ¿Cómo estáis? No sé vosotros, pero en mi caso y en el de muchos más, el día de navidad es un día de transición y de hibernación por todo el atracón de la noche anterior. Se comen las deliciosas sobras de la noche anterior (sin menospreciar en absoluto la palabra 'sobras') y no se puede hacer absolutamente nada, ya que prácticamente todo está cerrado a cal y canto, y si pretendes ir al cine, te encuentras con una multitud que ha tenido la misma idea. La única diferencia es que además de ser festivo, en lugar de un escueto saludo, nos dirigimos un "Feliz navidad".Bueno, si ustedes celebran el papa noel u otras festividades parecidas, hoy abrirán regalos, pero como no es mi caso, sigamos.

Una de las partes inherentes a estas fechas es quedarse aplatanado en el sofá viendo la programación que las televisiones nos han preparado. Normalmente en estas fechas queremos reirnos o algo de música de fondo que participen gente famosa de ayer y hoy y que intente gustar a todo el mundo. Son frecuentes también las películas y de eso voy a centrarme hoy, a hacer un poco de memoria para recordar las películas navideñas... o que solíamos ver en épocas navideñas unas cuantas cuantas veces.

Ya sea en navidades, nochevieja y añonuevo, encasquetar una peli en la parrilla es de lo más apañao y simple. Su rivalidad es dura. Refritos de programas, repeticiones de especiales, resúmenes de lo que ha acontecido durante el año, niños monosos jugando al fútbol, gente con mallas saltando sobre esquís, o ancianos decrépitos que les da un macroorgasmo cuando aplauden al ritmo de la Marcha Radetzky de Strauss. Allá vamos:

·Legend (1985): No todas las películas son entrañables, las hay que son un absoluto c*ñazo o son la mar de sobrevaloradas, y sobreexplotadas, como Pesadilla antes de navidad o Eduardo Manostijeras. Sin embargo antes de que hordas de joticos se me echen al cuello, debo decir que la peor de todas en estas épocas que siempre la ponían una y otra vez es Legend. Después de Los duelistas, Alien y Blade Runner, Ridley Scott la tenía que pifiar... y de qué manera. Una historia fantástica pero sin pies ni cabeza, sin ritmo narrativo, con personajes hablando y actuando a cámara lenta y con la mayor parte de tiempo con los personajes en stand-by a la espera que suceda algo... pero nada. El héroe (Tom Cruise) es un inepto, el diablo (Tim Curry) es un cansino, y uno tiene la sensación de ver la carta de ajuste con un tío cornudo y un unicornio. La versión de animación también la solían poner a menudo, y también era una apestosidad.

·Game Over, se acabó el juego (1989): La verdad es que no me acordaba del nombre de esta película, pese a haberla visto unas cuantas cuantas veces como el resto. Es de un niño al que sus padres dejan sólo en casa con su abuelo en una excéntrica mansión llena de cámaras de vigilancia. Recibe la visita de un Santa Claus muy especial con un hacha en ristre que acaba de matar a su perro. Thomas, que es como se llama el niño, debe salvar el pescuezo, y comienza un larguísimo juego del gato y el ratón en donde salta, corre, sufre y recibe de lo lindo.
 Esto resultaría muy extraño en una película estadounidense, que en cuanto aparecen niños uno sabe que se van a salvar por decreto ley, y no verás jamás a un niño recibiendo golpes... pero esta película es francesa, y las cosas cambian muchísimo con respecto a los niños. De hecho, como podéis ver en la portada, acaba caracterizado de una especie de Rambo en su duelo final con ese Santa Claus. El contraste del niño adorable, las fechas navideñas y ese papa noel truculento me marcó muchísimo. Las persecuciones y los enfrentamientos tan agobiantes que tenían los dos personajes me sumían en un gran estado de angustia, pero no podía dejar de mirar.


·Dibujos rancios: Un jovencillo troll parece más sensiblón que sus congéneres, que no hacen más que p*tearle todo el rato. Al pequeño troll en una broma pesada le dejan tirado, se larga o se pierde, no me acuerdo muy bien. En el mundo de los humanos encuentra a dos niñas super lumias que cantan a todas horas "Dios es todo amor, hasta con los trolls". El joven descubre así la religión y se convierte de una tacada al cristianismo y a ser un niño humano. Especiales navideños como éste te lo podías encontrar si ponías el televisor por la mañana el día de navidad. También los había de Los Picapiedra u otros dibujos de Hanna Barbera, especiales de Peanuts, Snoopy, Carlitos Brown o como lo llamen ustedes, sobre todo el que van a la acampada a una competición de remo y se pierden por culpa de Carlitos. Siempre me intrigó ese perro tan ceporro que teniendo una caseta, duerme sobre el tejado. Otro especial de dibujos muy entrañable que repitieron algunas veces era uno de muñecos de trapo perdidos. La historia y la calidad de la animación eran tremendos.

·El señor de los anillos (2001-2003): La trilogía ha sido una de las propuestas navideñas más socorridas. Hace diez años que se estrenó la primera, y durante tres años consecutivos pudimos disfrutar de las andanzas de la Tierra Media en los cines... y al poco tiempo, también en televisión. Las navidades suelen ser muy de eso, de poner sagas familiares y hacer maratones, y pese a que este año no las he visto programadas, en los últimos años se ha convertido en todo un clásico. Y es que la fantasía épica casa muy bien con estas fechas.

·Solo en casa (1990): De las primeras películas que fui a ver al cine. Tenía ocho años, los mismos que Kevin McAllister, el chico que se queda solo en casa por navidad. Por eso mi madre no dejaba de clavarme el codo y de decirme que aprendiera, al ver lo "apañao" que era el chico. La película estaba muy bien montada y funcionaba a la perfección. La relación que tiene Kevin con el resto de su familia, cómo se le dejan olvidado, y sobre todo sus desventuras al vivir solo, como el inolvidable momento cuando se marcha de la tienda sin pagar el cepillo de dientes, y después mirándolo suspira: "Soy un criminal". Aparecen los cacos en escena y el esperado final, donde Kevin pone en marcha su plan de defender su casa y lo que me pude reir aquel entonces. Después la suelen poner en televisión por las navidades, y nos la pillamos en VHS, de donde lo vimos también unas cuantas veces. Y es que las sádicas estratagemas de Kevin (Maculo Culo) McAllister son algo que jamás pasan de moda, por mucho que los golpes y porrazos del final sean humor de cuchufleta. Las actuaciones de Kevin, los cacos y la madre, el anciano misterioso, esos villancicos tan entrañables como son O Holy Night y por supuesto The Carol of the Bells con la gloriosa frase: "¡Esta es mi casa, y tengo que defenderla!".

·Fantaghirò (1991-1996): Folletines de producción italiana interminables, fantasía medieval y efectos especiales de diversa calidad. Cinco películas bien largas, el romance de la princesa Fantaghirò con el príncipe Romualdo, los celos y la furia de la bruja negra, la maldad del mago Tarabas, quien cual Herodes la toma con todos los niños y bebés del reino por una profecía (al menos él simplemente los secuestraba) y cómo Fantaghiró tenía que acudir al rescate, cómo una nube mágica y chunga va contaminando o abduciendo castillos de los reyes y como colofón, cómo es transportada por la bruja negra a una dimensión paralela poblada por niños, saqueada por piratas voladores turbios, donde se enamora de otro chulapo y que le den a Romualdo. Lo confieso, me encantan los folletines protagonizados por actores otrora conocidos de capa caída, de temática fantástica que solía poner Telecinco antes de que pagase a proxenetas, estafadores y demás calaña para rellenar la programación. La saga de Fantaghirò la solían poner en año nuevo, y me enganchaba bastante. Casposo pero entrañable. La serie de animación producida por España años después es una auténtica bazofia, eso sí.

·Love Actually (2003): Por fin una comedia romántica... DIVERTIDA Y POCO PREDECIBLE. Primicia mundial. Es navidad y el amor está en el aire. Una serie de personas diversas van coincidiendo y sus historias se van entrelazando en estas fechas del año. El argumento, los personajes y las historias de romance que se van sucediendo son geniales, y auguran un nuevo clásico para estas fechas.

·El libro de la selva: Otro clásico de año nuevo, sobre todo la versión de Stephen Sommers (antes de La momia) protagonizada por Jason Scott Lee. Aunque el origen de Mowgli cambia de película a película, en esta se junta con algunos argumentos y personajes más sacados de Tarzán que de la novela de Kipling. También he visto a menudo en estas fechas la antigua y clásica película de 1942 protagonizada por Sabu.

·Tokyo Godfathers (2003): El anime japonés también contribuye a esta lista con esta obra de arte. Tokyo Godfathers es un cuento navideño tan entrañable como poco común. Para empezar, sus protagonistas son tres repudiados de la sociedad, tres mendigos muy particulares que a su vuelta de gorronear comida en la cena de beneficencia, se encuentran con un recién nacido. Hana es un travesti que es el personaje más sensible pero a su vez el más fuerte del grupo. Su supuesto "instinto maternal" la impulsan a criar al niño, aunque después con la ayuda de Gin, un hombre de mediana edad echado a perder, y Miyuki, una adolescente que huyó de casa por desavenencias con su padre deciden partir en busca de su madre. Una serie de calamidades, coincidencias y sucesos increíbles acontecerán en estas fechas tan señaladas, nos irán retratando el pasado y la personalidad del trío protagonista durante su investigación por las calles de Tokio en navidad. Es un cuento de navidad de una familia muy particular, muy gracioso y entrañable que se lo recomiendo a todo el mundo.


·Cuento de Navidad: Hay muchísimas películas de Mister Scrooge, el cascarrabias, tacaño, avaro, gruñon y jop*ta que pasa kilo y medio de la navidad... y del resto de la humanidad. Es entonces cuando le visitan los fantasmas del pasado, del presente y del futuro, y atormentado por lo que le espera y sorprendido por su vida tan ruín, decide ser bueno. Desde las versiones más clásicas, pasando por las de los teleñecos o la protagonizada por Bill Murray. Es todo un clásico navideño aunque se encuentre en declive. La última versión protagonizada por Jim Carrey en captura de imagen no la vio nadie.

·La bella y la bestia (1991): Disney acostumbraba a poner una película en las vacaciones estivales, y otra en las navideñas. Podría haber puesto otras como Aladdin o El rey león, pero La bella y la bestia fue antes, y está más relacionada con las navidades con ese poblado europeo y ese castillo en el bosque en pleno invierno. Disney es un sinónimo de navidades, y con esta lograron que por primera vez la gente se tomase en serio a la animación. El susto que me llevé cuando la bestia pilla in fraganti a Bella en la habitación prohibida aún me dura, al igual que las risas cuando ponen a bestia hecho un pincel: "Está un poco... -Ridículo" xD

·La princesa prometida (1987): Una entrañable historia narrada por un abuelo a su nieto enfermo. Al niño le interesan los videojuegos, el béisbol y otras cosas. No tiene edad para cuentos de niños. ¿Podrá su abuelo convencerle de lo contrario? Personajes como Westley, Iñigo Montoya y el buenazo grandullón de Fezzik contra el tirano príncipe Humperdinck. Muchos años antes que Shrek, ya nos presentaban este delicioso cuento donde no todo es lo que parece. Piratas, mercenarios, secuaces crueles y secundarios entrañables. Una historia inolvidable y muy emitida en estas fechas.

 ·Jungla de cristal (1988): Las dos primeras entregas de esta saga tienen lugar en épocas navideñas, pero me voy a centrar en la primera, a la postre más conocida, ya que la segunda es bastante más sosa y con unos momentos demasiado rancios como el duelo final, que la convierten en la peor de la saga con diferencia. John McClane es un policía de Nueva York que se ve envuelto en un ataque terrorista contra una corporación para la que trabaja su mujer en plena fiesta de empresa de navidad. La han repetido cienes y cienes de veces por televisión, así que si no la han visto ustedes, es que han nacido en Marte. El hecho de ser un héroe sui generis (no es un lumbreras, ni un musculitos, ni habilidoso, tan sólo es el oportuno y cabezota que está en el sitio equivocado en el momento equivocado) le hace un antihéroe perfecto. Los cristales en el suelo, el ascensor, la azotea, el momento Carl Winslow cuando le tira la mesa sobre el coche para "pedir ayuda"... Todos nos acordamos de algunas de las escenas memorables de la película así como de las tretas del protagonista.

·La aventura de los ewoks, la batalla de Endor (1985): Puede que en su día fuese la película que más veces había visto. ¿La razón? La echaban constantemente, todo el puñetero rato. Sin embargo, la primera parte nunca la he visto. Aquí la niña Cindel se queda sola, y contará con la ayuda de Wicket y el rapidísimo Teek. Juntos llegarán a la casa del anciano y enigmático Noa, que les ayudará a enfrentarse al ejército que mató a los padres de la niña y que va por ahi arrasándolo todo. Una figura femenina susurrando constantemente el nombre de Cindel para atraerla a un lago es de lo que más me acuerdo de la película.

·Gremlins (1984): Cuando uno la ve en la actualidad, se queda petrificado al ver lo oscura, cruel y sangrienta que era esta película, y que en su momento no reparamos en ello tal vez cegados por la lindeza y cosa monosa que era el mogwai Gizmo. Una película muy inquietante que puede que la hayamos visto muchas veces en su día, pero que si ahora la vemos, descubrimos una barbaridad de cosas que nos habían pasado desapercibidas como la profundidad de algunos diálogos o ciertos momentos de sadismo. No pasará de moda y nos seguiremos estremeciendo una y otra vez con el enfrentamiento final en la tienda de juguetes.

·Mary Poppins (1964): Todo un clásico de cuando Disney producía calidad. Si bien en muchos momentos de la película la protagonista puede resultar demasiado cargante por su bipolaridad de ser la alegría de ha huerta a ser una rancia de cuidado, la película es memorable de principio a fin. Los niños de la familia Banks y sobre todo el pluriempleado Bert que lo mismo se dedica a vender dibujos mágicos en el parque que a la muy lucrativa profesión (además de ser realmente sana para los pulmones) de deshollinador de chimeneas. La secuencia animada del parque es muy adelantada a su época, y puede que sea la más recordada con su célebre supercalifrágilisticoespialidoso, un palabroncio que parecía la respuesta al secreto de la vida.

·La historia interminable (1984): Veces y veces y más veces que habré visto esta película. Quienes me conozcan... poco más queda por decir. Historia dentro de historia, con una mística impresionante. Desgraciadamente se rompe casi toda la empatía que logra el libro, y es que la magia que crea el libro no se puede reproducir en película porque se trata de eso, de una película. Sin embargo, toda la iconografía del filme se nos ha quedado grabado a fuego. El aspecto de los personajes, las criaturas como Fuyur o el Comepiedras, el Auryn, ese colgante que todos soñábamos con tener, la buhardilla polvorienta del colegio de Bastian, la oscuridad y el rostro de la Emperatriz Infantil... por no contar con innumerables escenas como el encuentro en el bosque, la muerte de Ártax, la Vetusta Morla (antes de que esa banda de gafapastas la usurpasen el nombre), los colonos y las esfinges, el enfrentamiento con Gmork, el reseteo de Fantasía con Bastian presente, el final tan... típico, pero bueno. Es una película más que imprescindible en estas fechas.

·Los robinsones de los mares del sur (1960): También conocido como Los robinsones suizos. Para mi hermano y para mí, esta era una de las películas imprescindibles de las navidades... y de Semana Santa, y del verano... es una excusa perfecta cuando sea, ya que tiene escenas que casan a la perfección con cada época del año. Una familia suiza que consta de un matrimonio y sus tres hijos decide embarcarse a por una vida nueva en Nueva Guinea. Sin embargo, atacan a su barco y naufragan en una isla desierta junto con muchos animales que transportaban. Se montan un glorioso chiringuito en un árbol, cazan a un tigre e incluso celebran unas navidades memorables montados en zebra a ritmo del O Christmas Tree. De pronto llega una chica náufrago por la que los dos hijos mayores pelearán. Esa chica también fue testigo del mismo tipo de ataque que hundió el barco de los Robinson, que se trata de una cruenta banda de piratas. Así, el gran desenlace es un plan para defender la isla de los piratas, de la misma manera que años más tarde, Kevin McAllister diseñaría un plan para repeler a los ladrones de su casa. Imprescindible y entrañable, de cuando Disney hacía películas familiares y no engendros con cantantes de medio pelo. Cuando estuve tanto en Eurodisney de París como en Disneyworld de Orlando y vi las réplicas tan precisas de la casa de los robinsones suizos y poder pasearme por ahi dentro... fue una emoción que no os podéis imaginar xD.

·¡Qué bello es vivir! (1946): Y por fin llegamos a la película navideña por antonomasia. Una película que comienza muy bien, es un poco tostón hacia la mitad, y que cuenta con ese final que ha sido copiado hacia la saciedad. Vemos la vida de George Bailey, una persona que es un cacho de pan y que intenta hacer la vida lo mejor posible a los ciudadanos de la pequeña Bedford Falls. Sin embargo, algunos magnates como el señor Potter le tienen como un estorbo para cumplir con sus planes egoistas de hacerse con el control del pueblo. Él desea con viajar con su novia y ver mundo ahí fuera, pero se tiene que quedar soportando las penurias de la clase media, y ese sentimiento cuando todos se le suben a la chepa sin gratitud a cambio. Todo explota cuando extravía un cheque del banco de la empresa. La familia le va mal, y si sale a la luz será el fin para todos los que le rodean. Ese cheque se lo ha apropiado Potter sin decir nada. Viendo su calamidad, acude a un puente a suicidarse, y desea que ojalá nunca hubiese nacido. Un hombre que pasaba por allí llamado Clarence y que dice ser un ángel sin alas, le muestra cómo sería el mundo sin él. Horrorizado, cambia de idea y opta por la vida. El asunto se resuelve de manera feliz y entrañable. ¿Puede una película emitirse todos los años en estas fechas y no cansar nunca? Sí, he aquí el caso.
______________________________________________________________
Felices fiestas a todos ^__^

12.11.2011

Eternal Summer

Existen películas que a uno se le quedan grabadas a fuego mucho tiempo después de que los títulos de crédito hayan desaparecido sobre el fondo negro. Películas que se convierten en parte de ti, que logran comunicarse contigo y emocionarte. Hoy me he propuesto hablaros de una de mis películas favoritas por muchísimas cosas que intentaré narrar un poco a continuación.



Eternal Summer
Título original: Sheng xia guang nian
Año: 2006
Nacionalidad: Taiwan

En una pequeña población de Taiwan, dos niños acuden a la escuela. Por un lado está Shane, que es bastante perezoso, travieso y con malas notas. Por otro lado está Jonathan, un chico atento, estudioso y en ese momento el delegado de la clase. Cuando llega una niña nueva, Shane le hace una trastada y le recorta el pelo. Ambos niños que se sientan juntos compartirán un vínculo, ya que los profesores hacen que Jonathan permanezca siempre al lado de Shane, a ver si le puede influenciar y que su rendimiento mejore... desgraciadamente lo que hace es todo lo contrario, ya que es Jonathan el que baja su rendimiento, pero a la vez es el único que permanece a su lado y que le acepta... aunque fuese por mandato.



En el instituto siguen juntos, y cada mañana Shane llama a su puerta para ir al colegio juntos. Jonathan intenta hacer que Shane estudie, y Shane se siente más cómodo jugando al baloncesto si Jonathan está mirando. Ese deber de años atrás se ha transformado en una cálida amistad. Es entonces cuando regresa una chica al instituto. Por llevar el pelo más largo que el resto, el director se lo corta en público, y es Jonathan el que se lo arregla atentamente. La chica se llama Carrie, y le propone fugarse ese día a Taipei, la gran ciudad... y hacer noche allí. Cuando van a estar juntos, frena en seco y se comporta de una manera extraña. Por su comportamiento, Carrie descubre que Jonathan siente algo más que amistad por Shane.


Las palabras se callan y las frases se quedan a medias, y nadie sabe como reaccionar. Carrie está furiosa por Shane, por ser el culpable de que Jonathan la rechazase. Carrie y Shane inician una relación y se la ocultan a Jonathan para no influir en sus estudios, mientras este último lucha por comprender sus sentimientos. Se acerca el final del verano, y los sentimientos comenzarán a romper como las olas en la orilla de la playa.


¿Qué es la amistad? ¿Qué es el amor? ¿Existe una frontera entre ambos o la línea es difusa...? ¿Hay acaso línea? ¿Cómo conciliar los deseos, los sentimientos y evitar el daño a aquellos a quienes más queremos? La película se sustenta en este triángulo de actores fabulosos. La ambientación, la fotografía y la música son excelentes y acompañan a la perfección la sencillez y honestidad de la película. Se trata de una película de sentimientos, de amor, amistad y otros sentimientos primarios que hacen que la historia nos cale muy hondo. Resultaría muy injusto calificarla como "peli gay" porque tiene muchísimo más que ofrecer. Es sencilla, discreta, sin nada sórdido pero a su vez con una fuerza arrolladora sobre todo en sus minutos finales, que jamás olvidaréis.

En entradas sucesivas puede que oigáis más cosas de Taiwan, y es que espero que ese sea mi destino laboral el próximo año. Venga, sé que esta no es de las secciones más populares del blog (bueno, a decir verdad parece que ninguna de ellas lo es), simplemente os animo a que veáis la película... y que escribáis un comentario, aunque sea en blanco. Cuídense mucho ;)  

12.07.2011

Whats goin on - Reflexión del ego

A comienzos de este mes de diciembre comienza a sonar mucho este video. En él, un muchacho rubio y de aspecto risueño con auriculares en los oídos va contando en cartulinas pequeñas una historia, SU historia.



Este muchacho dice llamarse Jonah Mowry. Desconozco si es su nombre real o un pseudónimo. Mirando a cámara y con un taco de estas cartulinas, las va pasando ante la cámara como Bob Dylan en Subterranean Homesick Blues, sólo que son esos trazos con rotulador grueso y alguna falta de ortografía ocasional su voz. De fondo suena una canción melancólica muy indicada para la ocasión, como veremos posteriormente. Vamos adivinando que es un niño de trece años y que desde primer grado los otros niños abusan de él. Comenta también que ha hecho cosas de las que no está muy orgulloso, como cortarse y lastimarse, y nos enseña ambos brazos y antebrazos e incluso la parte baja del cuello. En ese momento, cuando presume de cicatrices, el vídeo me empieza a oler a chamusquina. Dice no tener amigos, que sólo le queda uno, ya que el resto están en el instituto. Sin embargo, decide que va a tirar para adelante y seguir su camino. A propósito de la letra de la canción, en ella se menciona claramente "hoy me he vuelto a lastimar y lo peor es que no hay nadie a quien culpar", y es que el chaval, en una de sus tarjetas nos dice que no sabe por qué todos le acosan aunque no les culpa, ya que hasta él mismo se odia.

"Sé mi amigo, abrázame, envuélvete en mi, soy pequeño y necesitado, dame calor e insúflame vida" es lo que dice el estribillo. El muchacho se le ve visiblemente emocionado mientras afirma que ha considerado el suicidio. Gay, marica, sarasa, gilipollas son alguna de las lindezas que le llaman, y se encuentra cansado de derrumbarse y levantarse tan sólo para volver a caer.

En una actualización, reconoce haber realizado el vídeo hace cuatro meses, al principio de curso, a las cuatro de la mañana tras noches sin dormir y sumido en un vórtice emocional considerable. Tan sólo sus amigos más cercanos, esos que acuden al instituto lo sabían, y no había dicho a sus padre ni su orientación ni sus problemas graves en esa época. Para difundirlo aún más, lo colgó de su muro de Facebook el 1 de diciembre, sus padres se enteraron al día siguiente y a día de hoy, 5164569 visitas que seguirá creciendo exponencialmente. En la actualidad se encuentra bastante mejor y se acepta más, y las cosas se han calmado.

En un principio, este chaval goza de mi simpatía, o tal vez mejor dicho, empatía. Tanto personalmente como a nuestro alrededor, todos nosotros hemos sido testigos de algún tipo de acoso escolar en el colegio o el instituto. Siempre había alguno en la clase al que marginar o putear, y es que los niños y afolescentes son los animales más crueles del planeta por su alteración de la conciencia o de los remordimientos. Hace tiempo leí una encuesta en la que los adultos se horrorizaban sobremanera cuando uno de cada cinco jóvenes había pensado al menos alguna vez aunque fuese por encima en el suicidio (creo que el porcentaje era incluso ligeramente mayor) y se sorprendían de que eso sucediese en países desarrollados, afortunados y geniales.



Por otro lado, hoy salía en el periódico que ha crecido exponencialmente el intercambio de fotos personales de tipo erótico. Entonces me viene a la cabeza los jóvenes haciendo striptease, sacándo músculos o abdominales, haciendo bromas o chorradas, o contando su vida abiertamente a todo el mundo en forma de diario. Es entonces cuando me encuentro con este otro vídeo, en el que teóricamente el mismo chaval aparece acompañado de una amiga suya algo inquietante se muestra de una manera más afable. En esta ocasión no es el poder que confiere el lenguaje escrito con esos trazos erráticos y naturales con faltas de ortografía, sino que habla con su propia voz. Tiene el pelo más corto y la tez más clara, por ello hay debates acerca de si se trata del mismo chaval. Es normal que desde el final del verano hasta diciembre, su piel no luzca tan bronceada.

De las primeras cosas que hace es enfocar de nuevo su brazo e iluminarlo con una linterna para que se vea que las cicatrices son de verdad. Ahí la cosa va tomando un olor peor. Todos actuamos de manera distinta dependiendo en qué entorno nos situemos, con quién estemos acompañados o el estado de ánimo en el que nos podamos encontrar. En esta ocasión, al estar acompañado de su amiga, el chaval se muestra con un estado de ánimo mucho mejor. La situación en el colegio ha cambiado y ya hay gente que le aprecia. El primer vídeo, como ya he mencionado anteriormente ha alcanzado unas cotas de popularidad tremendas gracias al boca a boca y a los enlaces. No sólo en su canal oficial, sino en tantísimos otros que se han hecho eco del vídeo, o en muchos otros países que lo han subtitulado a su propio idioma. Ha sido "trending topic" (ese palabro tan horrendo) y como suele suceder, hay hordas que empatizan con él, y hordas que muestran su desaprobación. Resulta fácil empatizar con la forma tan sencilla y sincera con la que muestra sus sentimientos, y hay mucha gente que les muestra su apoyo, que les ofrece su amistad, o casi que incluso su mano en matrimonio. El segundo vídeo desapareció enseguida de su canal, pero muchas otras personas se encargaron de guardarlo y divulgarlo. El grupo de detractores comenzó a crecer a partir de ese vídeo, y le llaman mentiroso o farsante. Parodias, mofas y comentarios acerca de sus vídeos comienzan a abundar en la red. ¿En serio esperaban verse a un chico en estado depresivo las veinticuatro horas del día, los 365 días del año?

Un vídeo privado a sus antiguos compañeros en un momento de depresión personal se ha convertido en un fenómeno mundial. Obviamente, el muchacho no se imaginaba la repercusión y el alcance que tendría cuando preparaba esas cartulinas y se grabó una madrugada al final del verano. ¿Responde a una necesidad del ego? Sin dudarlo. Nos encontramos aquí con los dos grandes temores de la humanidad:
  • La muerte
  • El olvido
... y quien diga que no teme a ninguna de estas dos cosas MIENTE. Un hombre de las cavernas estampa su mano o dibuja unos animales de la misma manera que nosotros en una red social comentamos nuestra alegría por algún resultado deportivo, nuestra indignación por la situación económica actual o nuestras preocupaciones y emociones de ese momento dado. Todos queremos dar constancia de nosotros mismos, ya sea confiando en la gente que nos rodea, o publicándolo en un vasto y teóricamente impersonal medio como es internet. En todos estos años la intencionalidad de la comunicación ha sido la misma, y ha ido cambiando el mensaje y el canal en donde emitimos. Los jóvenes de hoy se exponen de esta manera símplemente porque disponen de más medios para ello. Se sacan más fotos ante el espejo porque ya no necesitan pagar dinero para revelar carretes fotográficos. Se graban más porque ahora ya solo se necesita un móvil para ser esos reporteros improvisados y dejar constancia de sus acciones, por muy estúpidas que sean. De listas de correos o chat infernales hemos pasado a gran variedad de foros con sistemas de intercomunicación gratuitos con los que poder comunicarnos con el mundo entero, o crear nuestro propio espacio y nuestro propio mundo con nuestra comunidad de amigos con los que seguir en contacto. Esto no es un acto de nostalgia, chochería o rasgarme las vestiduras, es la realidad que nos rodea.

Ahora bien, incluso un diario de los de antes va destinado a uno mismo como método terapéutico, pero en la actualidad no hablamos para nosotros o comenzamos publicaciones con "Querido diario:...", ya que aunque tengan motivaciones personales, deseamos llegar a otras personas para compartir nuestros pensamientos. Da igual que sea una actualización simple como "Tengo sueño" como una bofetada que se metió un amigo del grupo cuando estaba patinando para echarse unas risas. ¿Existe hoy en día un excesivo culto a la persona? ¿Se trata de una cuestión del ego de la gente para captar nuestra atención? ¿Por qué nos simpatiza un niño rubio bien parecido pero de aspecto corriente, como si nos lo pudiéramos encontrar por la calle que nos habla mediante cartulinas manuscritas sobre un tema candente en un momento de ánimo bajo? Sus lágrimas, titubeos, gestos y palabras son auténticos, fruto de una determinada situación emocional. El detallismo y el afán por mostrar sus cicatrices tanto en el vídeo original como sobre todo en su "continuación" es lo que me preocupa. Otras noticias del año también incluyen casos como los de otro chico que se suicidó tras colgar un mensaje en youtube con una canción de Lady Gaga Born This Way, u otras tantas noticias de las que una pequeña parte emana a la luz y sale en los noticieros. La vida es nuestro bien más preciado, y frivolizar con ella me parece un grave error, aunque a veces uno se pregunte al igual que el protagonista de la inolvidable película navideña ¡Qué bello es vivir! "Ojalá nunca hubiese nacido" u otras cosas tan negativas.

Cada uno puede extraer sus propias conclusiones y pareceres, y me gustaría mucho oír la vuestra. Me parecía muy interesante divagar sobre este tema. Por mi experiencia personal como entrenador y profesor particular, e incluso si retrocedemos aún más a mi época de instituto o de la escuela, es algo que existe aunque muchas veces no nos demos cuenta. Pero en esta entrada también quisiera reflexionar sobre el supuesto 'ego' o notoriedad de los jóvenes de hoy en día.

Me alegro que Jonah Mowry se encuentre mejor, que sus padres y su círculo interno le reconozcan. No sé si un vídeo como ese era la mejor manera, pero espero que disfrute de la vida sin lastimarse ni presumir de ello.

11.23.2011

Las 15 peores películas de Disney (según mi opinión)


He decidido escribir una entrada sobre algo harto conocido y que resulta un símbolo en este planeta en el que vivimos, y es que el nombre de Disney, o la cara de Mickey Mouse con sus características orejas redondas puede ser identificado en prácticamente todo el planeta. En mi infancia, cada lanzamiento resultaba ser un bombazo, y es que planificaban sus estrenos cautelosamente, así podíamos tener en un mismo año, una película en las vacaciones de verano, y sobre todo otra en las vacaciones navideñas. Todos podemos tener en mente cuales son nuestras tres o cinco películas favoritas de este estudio de animación, pero hoy me he decantado por hacer una lista de todo lo contrario, películas que peor sabor de boca me han dejado o que directamente han sido una grandísima apestosidad. 

La selección se restringe a los así llamados 'clásicos', ya que si comenzamos a enumerar las producciones de venta directa en vídeo, obtendríamos una lista mucho más larga. De hecho, el bueno de Walt juró en su día que nunca haría secuelas de sus películas, que concebía a sus obras como únicas. De la misma manera, era un grandísimo amante de los animales. En muchos proyectos que le presentaron, él preguntaba a veces: "¿Hay algún animal en la historia? ¿no? Entonces no me interesa". Esto sorprende hoy en día al ver numerosas secuelas o producciones protagonizadas enteramente por humanos, juguetes, robots o coches antropomorfizados. 

Por supuesto, esta selección la he elaborado yo de acuerdo con las películas que he visto. Me consta que hay muchas otras como Chicken Little, Dinosaurio, Descubriendo a los Robinsons que han sido salvajemente apedreadas por las nefastas críticas, y que recientemente en esta última década han comenzado a sacar películas de las series más recientes de Disney. Algunas de ellas incluso llegaron a las carteleras de los cines con una animación que va desde mediocre a horrible como Scotty, Doug, La banda del patio o Phineas y Ferb, cabe decir que no he visto la mayoría de esas producciones ya que su calidad da repeluses casi tanto como las producciones directas en vídeo o peor aún, como los dibujos de las series que producen en la actualidad. Tampoco están gran parte del ciclo de películas que hizo para acercar a los niños al mundo de la música (u otras películas episódicas) que comenzó con Fantasia (la única sobresaliente) y que le siguieron Saludos amigos, Los tres caballeros, Música maestro, Fun and Fancy Free (que incluye la preciosa 'Bongo'), Tiempo de melodía o La leyenda de Sleepy Hollow y el señor Sapo porque son compilaciones de episodios o cortometrajes en un volumen mayor. De la misma manera, no incluyo películas en imagen real, así que den ustedes gracias de no encontrar a Hannah Montana, High School Musical y demás por estas líneas.

Y también porque nos acercamos a las navidades, y las navidades son sinónimo de Disney por el hecho de ser familiares, felizonas y alegres... o al menos según nos lo hacen ver, y en muchos centros comerciales comienzan las ofertas de sus producciones, o comienzan a aparecer en la programación de las cadenas. Por ello, es muy probable que no os resulte extraño la siguiente relación de títulos, aquí van las 15 películas que menos me han gustado.


15.- Hércules (Hercules - 1997)
Es una gran propuesta y una buena idea, ambientada en la antigua Grecia clásica mitológica... bueno, aunque gran parte de la acción suceda en el territorio egipcio de Tebas. Nos encontramos con el paradigma de muchacho joven apuesto y super fuerte... bueno, de jovenzuelo parece más normal y menos hormonado, pero la cosa pronto pasa, y sabemos que va a triunfar y que la película no tendrá gran emoción. El villano intenta rememorar a Scar de El rey león, con esos rasgos y esa personalidad tan apática. El hecho es que aquí Hades sí que tiene poder... pero no lo usa, lo que lo convierte en un moñigote. Los continuos guiños anacrónicos también despistan mucho y no consiguen que nos adentremos en la aventura. Las musas se hacen cansinas, aunque te rías con la musa regordeta.


14.- El emperador y sus locuras (The Emperor's New Groove - 2000)
Hubo un momento bastante apestoso entre Disney y Dreamworks en la que se les acusaba de plagio a cada paso que daban. Uno hacía Antz: hormigaz, el otro hacía Bichos. Uno hacía Buscando a Nemo, el otro hacía El espantatiburones. En este caso, mientras Dreamworks hacía La ruta hacia El Dorado, Disney presentaba el título que nos ocupa. Una aventurita amena aunque ya muy pero que muy vista. Aun así, resultaba entretenida... de no ser por el doblaje español, que puso al lamentable Angel Garó al frente. Bueno, él también estuvo en la independiente Ferngully haciendo las voces de TODOS los personajes y no era tan dañino (excepto con la de Crysta), pero aquí no pega.


13.- El libro de la selva (The Jungle Book - 1967)
La última película supervisada por el propio Walt. Original respecto a lo que había creado antes. Unos diseños un tanto oscuros y un par de canciones memorables. Por lo demás, quitando la escena en el templo del rey Louie, se hace bastante aburrida. En cuanto a la idea del diseño del personaje podría ser un exitazo tremendo un niño salvaje como las películas protagonizadas por Sabu, el niño hindú en los años 40 y 50... desgraciadamente NO fue así. En lugar de ser un niño salvaje con el que los espectadores podrían empatizar, resulta ser un adefesio tripón con pañales, peinado de peluquería y cara de alelao. Los animales son bien monos y de hecho reutilizarían los personajes en Robin Hood y en otras producciones televisivas futuras, pero a la hora de diseñar al prota... madre del amor hermoso, no se esmeraron nada. También su final nos deja a contrapie, y es bien distinto de las versiones anteriores, sobre todo de la novela.


12.- Dumbo (Dumbo - 1941)
Contextualizando, no estaba tan mal. Es tierna, sencilla, memorable y muy neutra, sin villanos, con un ratoncillo simpático. Entonces cómo pudo la película más corta de Disney provocarme tanto sopor cuando era pequeño. Me parecía también demasiado cursi, y me esperaba encontrar algo con más acción, como Pinocchio. Las canciones, sobre todo la final me parecía demasiado estridente y chillona. Luego la pude ver como un mediometraje sencillo sin más, pero en su momento tenía más expectativas, como más escenas "trepidantes" de vuelos o cosas así.


11.- Tod y Toby (The Fox and the Hound - 1981)
¿Por qué parece esta película tener treinta años más de los que tiene? Una presentación jovial y entrañable con dos lindos cachorritos que son amigos. El problema es que uno es un perro cazador y el otro un zorro, y a medida de que crecen se dan cuenta de que no todo es del color de rosa. Es ahi cuando la cosa se tuerce. Un buen día, el dueño del zorro le translada a una reserva vecina, donde se enamora de una zorra (con perdón). El dueño de Toby por su parte lo educa junto a un perro cabr*ncete que resultará ser una pésima influencia. Ellos tres entrarán en la reserva para intentar cazar a la parejita de zorros, y la amistad de Toby se verá en peligro. El final es de los más viles, ya que mientras el zorrito se dedica a vivir en libertad en jolgorio y compañía de la zorra (con perdón), al pobre perro le toca ocupar el puesto del cabr*ncete y quedarse encadenado por siempre jamás.


10.- La Dama y el Vagabundo (Lady and the Tramp - 1955)
Cuando se trataba de algo de dibus, me quedaba viéndolo como un clavo, ya fuesen educativos como los Érase una vez o cualquier serie de turno que hoy en día parezca algo horrendo, como Seabert o Los fruittis. No obstante, cuando pusieron esta película en el cole, en un principio estaba sobresaltado (¡Jo, qué guay, nos van a poner una de dibus!) y esa resultó ser la que nos ocupa. Me aburrí sobremanera, me fui dos veces al baño y me eché una siesta de campeonato. La película que popularizó a los schnauzers y cockers era bastante aburrida y con la acción a trompicones y en momentos muy aislados. La escena cuasi pornográfica con los espaguetis para los niños de mi edad de aquel entonces es lo más reseñable de la cinta.



9.- Bambi (Bambi -1942)
Muy probablemente la película más rematadamente cursi del estudio pese al célebre asesinato de la madre. Bambi es un cervatillo de sexo ambiguo que tiene una relación con un conejo de voz insoportable llamado Tambor, también le/la/lo ronda una mofeta llamada Flor (manda cohone), aunque ya de mayor le tire los tejos una cierva y descubramos que Bambi en teoría es macho. De vez en cuando vienen humanos a cazar. Así se podría resumir la película. Muy esporádicamente los personajes dicen algo, aunque para lo que dicen, mejor mantener la boca cerrada.


8.- Pocahontas (Pocahontas - 1996)
En un intento por ponerse adultos, decidieron contar esta historia new age del descubrimiento del nuevo mundo. El encuentro entre el joven y apuesto John Smith y la hija del jefe de la tribu, Pocahontas. En aquel entonces, a falta de vampiritos y niños lobo, Pocahontas era una de esas cosas que llenaba ese vacío. La historia era más adulta de lo normal... bueno, había arbolitos que hablan, y chuminadas así, pero una de las cosas más cansinas eran las típicas mascotas que se suelen insertar con calzador en este tipo de producciones para darle un toque gracioso. Bueno, en este caso se trata de un perrito bulldog y un pequeño mapache, siendo este último el centro de atención de todas las coñas... pero es que estos golpes cortan el ritmo de la peli y resultan más un estorbo que una excusa de mofa. Tampoco es que la relación entre los dos sea tan impresionante, ya que es aburrida con ganas. Lo bueno es el factor sorpresa, y es que por primera vez nos mostraban una peli que acababa mal... pero eso lo intentaron enmendar con una secuela en vídeo bastante chusca.


7.- Atlantis: La ciudad perdida (Atlantis: The Lost Empire - 2001)
La Disney encadenó fracaso tras fracaso, y únicamente Pixar le insufló vida. Por estos años, Dreamworks le comía la tostada constantemente, en gran parte gracias a un ogro de color verde llamado Shrek. En esta película se nota mucho la inspiración en dos producciones de anime: la película El castillo en el cielo de la Ghibli (1986) y por otro lado la serie Nadia: el secreto de la piedra azul (1990-1992). Probablemente sea la película más previsible de la factoría, ya que uno sabe inmediatamente lo que va a suceder a continuación a cada momento. Un joven empollón, delgaducho y ratón de biblioteca continúa las investigaciones que llevaba a cabo su padre, desaparecido en extrañas circunstancias. Unos funcionarios del gobierno, militares y un comando formado por todos los estereotipos del cine chusco de acción están presentes. Se ponen a buscar la Atlántida, van y la encuentran. El empollón se enamora de la princesa de allí... y ella le corresponde. Luces de colorines, el cabr*ncete maloso del grupo se sabe que va a traicionar al grupo y eso hace. Se apodera del poder oculto de la Atlántida y la lía parda. Enfrentamiento final, el bien gana y dejan al pringao en la Atlántida con su nueva churri... y él más feliz que una perdiz. Incluso sacaron en su día una secuela de esta bazofia.


6.- El planeta del tesoro (Treasure Planet - 2002)
Disney ya había producido la excelente La isla del tesoro en 1950, e incluso otra memorable con los teleñecos en 1996... pero a algún productor lumbreras se le ocurrió acercar la historia a los más jóvenes, con la tecnología de Tarzán y la constante mezcla con imágenes creadas por ordenador. Cambiemos la isla por un planeta, a la tripulación por extraterrestres raros, y hagamos que el niño prota tenga unas pintas super guays con pendiente, coleta y ropas chulas, y que sea un skater... bueno, mejor que haga windsurf estelar. Todo eso lo podemos observar en las imágenes del principio de la película, que recuerdan a la manera en que Tarzán se deslizaba por los árboles y lianas sobre todo por esos movimientos vertiginosos de cámara. A partir de ahí, la película se vuelve un rollazo insoportable, incoherente y rematadamente ridícula, y es que esa mezcla chirría demasiado. El muchacho rebelde se une a la tripulación, palman unos cuantos, nos presentan a la mascota más rematadamente fea que ha creado Disney que es como una flema roja, y para rematar un robot de lo más cansino al final.


5.- Alicia en el país de las maravillas (Alice in Wonderland - 1951)
Bienvenidos a las aventuras y desventuras de la niña neurótica en busca de su conejo (con perdón). Hubo mucha indignación en su día por el hecho de que la Disney americanizaba uno de los clásicos de la literatura inglesa... bueno, tampoco era para tanto. El autor era un pedófilo que frecuentaba los parques y colegios en busca de inspiración, y así nació Alicia, una novela que según los críticos está repleta de significados ocultos y parábolas de la vida, la madurez y el deseo sexual entre otras cosas. La película en sí marea y se hace muy cansina e incoherente, la Reina de corazones y la propia Alicia se repiten más que la fabada, todo para que al final la niñata despierte y nos tome el pelo a todos, y dé paso a Tim Burton para que haga una de sus frikadas joticas.


4.- La sirenita (The Little Mermaid - 1989)
Comienzan los noventa con esta pastelada rematadamente cursi y hortera. Estridente, chillona e insoportable. Lo siento mucho, no puedo con La sirenita. Las otras películas mencionadas las he visto completamente, pero jamás he podido con esta. No he podido verla al completo de lo ñoña que es, tuve que hacer fast-forward en su día o verla a cachos. Ariel es una pija hija de papá (no en vano, su padre es el mismísimo rey Poseidón) que guarda cual puerca toda la roña que va al mar, y se llena la cabeza de pájaros con la vida en tierra y que se entregaría en cuerpo y alma al primer chorvo que se le pase. El cangrejo Sebastián tiene su pase por su salero caribeño, pero el resto de secundarios es insufrible, como el pez amarillento u otros sirénidos... pero la que se lleva la palma es Ariel y su manera de emerger a la superficie, retorcerse el espinazo y la nuca mientras las olas rompen a su espalda. La otra cosa pésima de la película es el villano, que es una bruja submarina y repugnante de nombre Úrsula que guarda gran semejanza con Maria Antonia Iglesias. Menos mal que poco después La Bella y la Bestia iba a enmendar esta apestosidad, y que también, al cabo de catorce años, Nemo pondría la decencia debajo del mar.


3.- Los aristogatos (The Aristocats - 1970)
La repusieron en los cines en una edición remasterizada a mediados de los noventa. Creo que acababa de ver Aladdin y El rey león en el cine, y pensaba que se trataba de una peli nueva de estreno... craso error. Me aburrí como una grandísima ostra. Un argumento horrible, una película sin gracia alguna. Una vieja millonaria con mucha pasta y pocas neuronas lega toda su fortuna a sus cuatro gatos: Duquesa y sus cachorros. El mayordomo se ponía celoso y les abandonaba en medio de la campiña francesa (con lo fácil que hubiese sido retorcerles el pescuezo) y así comienzan un regreso a casa corto y sin gracia ni ná. Coinciden con gatos callejeros que tocan jazz y Duquesa se contonea y dice que prefiere el blues. Vuelven, ocupan su lugar y un chascarrillo final entre dos de los secundarios más sosos. Fin. Salimos mi hermano y yo de la sala harto indignados.


2.- El jorobado de Nôtre Dame (The Hunchback of Notre Dame - 1996)
El jodío de la Disney. Resulta figurar entre las peores películas que he visto en una sala de cine. El jodío se imagina a tres gárgolas chungas que le hablan y le hacen compañía, ya que su cuidador es un malo maloso de cuidado. A Quasimodo le abandonaron de pequeño en la catedral por jodío, y día tras día se dedica a dar la tabarra a los parisinos con sus campanitas. Un buen día conoce a una bailarina gitana mazo chunga que obviamente se enamora de otro, un apuesto soldado rubiales. Como un King Kong en miniatura, la rescata y se la lleva a lo más alto de las torres para gritar como un energúmeno. La moraleja es que la belleza está en el interior, pero a diferencia que en La Bella y la Bestia, el jodío sigue y seguirá siendo jodío. Te j*des. A partir de esta película, la Disney restringió muy mucho el uso de canciones, ya que en el caso que nos ocupa llega hasta la saciedad, e incluso los niños que estabamos en la sala suplicábamos que no se pusieran a cantar otra vez... pero no había manera. No veíamos el momento en el que acabase esa tortura de película.


1.- Zafarrancho en el rancho (Home on the Range - 2004)
El mayor truño animado jamás vomitado por la Disney hasta la fecha (que yo haya visto). En un intento por acercarse al público afroamericano... especialmente a los más jovenes de la casa, les salió esto. La película que por poco cava la tumba del estudio entero. Deshecharon la idea de volver a rodar otra vez en animación tradicional... hasta la horriblemente traducida Tiana y el sapo (The Princess and the Frog... y es que lo que se besa en los cuentos es una rana, no un sapo), que curiosamente también fue señalado como un intento para atraer al público afroamericano. Una vaca de lo más cool (yo-yo-yeah) se une a una nueva granja. Esa vaca es como una revolucionaria en un mundo de lo más conversador. Se dice que en algún lugar están raptando vacas, hasta que raptan a todas las de esa granja... excepto a la vaca cool, a la más vieja y a una tercera. Ellas tres junto con un caballo gilip*llas pero también de lo más cool (yo-yo-yeah) irán en su busca. Ambientada en el oeste, con unos colores que van más allá de chillones, unos dibujos pero que muy corrientones y una animación nefasta. Pero es que la historia es lo peor, ya que no logra interesar lo más mínimo. La vi en DVD en un pack de 2x1, y nada más terminarla de ver, saqué el disco del ordenador como alma que lleva el diablo y me dirigí a una tienda de segunda mano para vender semejante hez.
_______________________________________________________________

Espero que la entrada no haya resultado muy controvertida. ¿Opiniones?
¡Hasta la próxima!

11.19.2011

Diario de un absentista

La siguiente entrada trata de un tema más personal, candente, polémico, profundo y susceptible de discrepancias que los anteriores. Entramos en el fangoso terreno de la política y mi experiencia personal o mi historia como absentista. Sigue leyendo tras este punto bajo tu propia responsabilidad.

Casi nadie sabe esto, pero tengo una ligera dislexia direccional. El hecho de distinguir 'izquierda' y 'derecha' supuso un pequeño quebradero de cabeza a veces resuelto mediante pequeñas reglas mnemotécnicas. También para muchas cosas soy ambidiestro, ya sea llevar el reloj o sostener los cubiertos en la mesa. A la hora de escribir soy zurdo, pero en mi primer colegio me regañaban o me castigaban sin recreo si utilizaba la mano izquierda. Me acuerdo de la lección de izquierda-derecha en ese colegio, en el patio, justo en la antesala de la capilla. La profesora levantaba una mano, la otra, pero cuando se daba la vuelta y decía que era al revés, se me saltaban los plomos. Por otra parte, la configuración parlamentaria de "derecha" e "izquierda" proviene de la Revolución Francesa, que eran los lados en los que se sentaban los conservadores y los liberales. También puede que el mapa mental que me formé en su día de la configuración política quedase invertido... bueno, de todas maneras tenía un 50% de oportunidades de acertar.

Más adelante, en mi segundo colegio, un buen día me preguntan si yo era de derechas o de izquierdas. ¿Qué carallo me están preguntando? Ya sabía que tenía que ver con la política, eso que suena todos los días por la radio y no hace más que dar disgustos a la gente... pero ¿a cuento de qué me preguntan a mí esto? Sabía algo de las dos Españas de este país nuestro, y que el hecho de que exista sólo el blanco y el negro supuso cruentos enfrentamientos como la Guerra Civil. Eso era algo que podía oír a mis padres, ya que yo nací en "democracia" y no viví esa etapa anterior. Así de pequeño estaban los jóvenes como yo, y luego los mayores que habían nacido antes del 75, pero entonces era yo el que estaba incurriendo en distinciones.

Claro que de pequeños, ante esa pregunta, nuestra visión era bien sesgada. Rico frente a pobre, impuestos frente a no impuestos, libertad frente a control... cosas de niños. En la casa de cada uno nos enseñan y nos inculcan cosas distintas. En el pueblo de los abuelos de cada uno, los salvadores eran los de un bando y los canallas eran los del otro... y eso cambiaba a menudo de pueblo a pueblo, de ciudad en ciudad o de la perspectiva de un individuo a otro. "No lo sé" o "Vete a la m1erda" seguro que fueron las respuestas que mencioné en su día, siendo probablemente la primera lo que dije y la segunda lo que pensé en ese momento. Habían llegado los sondeos electorales a nosotros, cuando ni siquiera estábamos en edad de votar.

También cada uno de nosotros somos hijos de nuestro tiempo. Por mi madre, todas las mañanas nos acompañaba al desayuno la voz de Luis del Olmo como si fuese uno más a la mesa, y aún a día de hoy puedo tararear la melodía de Protagonistas, Pulstar de Vangelis (que era lo que empleaban como cabecera de las noticias) o la sintonía con la que daba inicio las últimas noticias acerca de la guerra del Golfo, Kuwait, etcétera. Las noticias nacionales estaban salpicadas de escándalos día sí, día también. La devaluación de la peseta, los GAL, Roldán, Vera y Barrionuevo, problemas con la economía... en alguna ocasión pregunté: ¿Pero es que en este país no sucede nada bueno?

Salí de mi pequeño colegio con lágrimas en los ojos, con la pena profunda de poner fin a diez años inolvidables. Ya en los últimos años se nos hizo patente que las enseñanzas de muchos profesores del centro eran "zurdas", pero manteníamos un espíritu crítico y dialogante, capaz de valorar y contextualizar las cosas con sus pros y sus contras. Si Santander es una ciudad más bien conservadora, las afueras, tal vez por reivindicarse, son todo lo contrario, y ese era mi nuevo destino. El instituto donde cursé el bachillerato se asemejaba mucho a uno estadounidense con la megafonía, grupitos, macarras, despachos, aulas diáfanas y demás. En la zona, el insulto más común que se puede oír respecto a una persona es "facha", y eso fue precisamente lo que me llamaban a mí en el viaje de fin de curso a París... por haber comprado una bandera española que yo pedí específicamente SIN escudo. En un par de ocasiones intenté posar en fotos con ella, y la reacción de los demás fue parecida a estar en una herriko-taberna, o en medio de la diada de Cataluña. En Pigalle casi llegando a Montmartre me 'enamoré' de uno de estos gorros gigantescos de felpa, coloridos, abrigados y con cuernos. El sombrero tenía tres colores, negro, rojo y amarillo, en tres grandes franjas horizontales, en el orden de la bandera alemana. De "quita eso de ahí, facha" se pasó a "p*to nazi de m1erda". Lo bueno es que el gorro era acolchado y abrigado, y me libré de un chaparrón con la cabeza calentita ese día gracias a él. En la actualidad, la bandera está firmada por la selección nacional española de baloncesto que ganó el Eurobasket de Polonia en 2009 y cuelga del techo de una de las habitaciones en Madrid, y el gorro lo tiene mi hermano en su gran colección de gorros raros y estrafalarios.

De esta manera pasamos a la descalificación personal simplemente por llevar puesto algo, aunque no contenga ningún escudo ni seña política aparente... incluso por poco llega a la agresión física cuando en Eurodisney un padre catalán me zarandeó del cuello y me amenazó con partirme la cara si estuviese en España por creer que me había colado, y sobre todo por llevar ese trozo de tela como cinturón.


Estábamos en épocas de bonanza económica y los noticieros no estaban saturados de escándalos políticos, aunque los deseos de figurar en el plano internacional puede que les llevasen a tomar medidas discutibles en su momento. Otros temas algo controvertidos era alguna incertidumbre con la educación, cosa que se aprovechó en el instituto para que algunos representantes se movilizaran. Estos representantes eran muchachos greñudos que apenas aparecían por clase con camisetas negras de grupos de punk español. Comenzaban sus discursos de una manera correcta, pero aprovechaban para exclamar un "Esto nos pasa por tener un p*to gobierno facha" para conseguir un aplauso fácil de los estudiantes, y perder su credibilidad de golpe. Estos líderes lo eran de boquilla, ya que apoyaron varias huelgas, pero pese a las advertencias de los profesores de que debían constatar su asistencia a las convocatorias de huelga, su único cometido era hacer pellas y estar con los amigos en el pantano detrás del instituto o en su casa durmiendo o jugando a la Play. Esto lo pude comprobar de cerca al ser subdelegado (cargo que me encasquetaron por fastidiarme).

No tengo ningún problema con la opinión de otros siempre y cuando puedan argumentarla. Es lo que solía suceder con algunos "anarquistas" o "ateos" del instituto. No sabían exactamente lo que decían y sólo se preocupaban de su propio culo. ¿Por qué? Porque sí. ¿Podrías darme un argumento mejor? Buah, eres un facha. En la universidad la cosa continuó similar. Llegué a estudiar posturas como la idea de Cataluña y llegué a comprender en cierta medida sus opiniones. Por cierto, de comprender a apoyar hay un abismo, pero personalmente creo que uno debe escuchar ambas partes de la historia antes de emitir un juicio. Os aseguro que esta conversación a continuación ha sucedido en múltiples ocasiones con distintas personas: ¡Gibraltar español! Vale, ¿por qué? ... no sé, lo dice Torrente. ¿No la has visto? Buah ... . Algo similar sucedió en la universidad, sobre todo discusiones políticas con gente de los dos extremos. Izquierda, derecha... derecha, izquierda... todo volvía a ser igual de borroso que en mi infancia con gente que hacía imperar su opinión por encima de todas las cosas.


El nuevo cambio de gobierno trajo esperanzas y muchas propuestas que no encajaban con la realidad del país. A un presidente tachado desde sus inicios como falto de personalidad y de ese talante que tanto mencionaba, proponía ayudas y medidas buenas pero utópicas dentro del contexto en el que se vive. Desaceleración o crisis, paro, inmigración... puede que le tocase un contexto difícil, pero no hizo gran cosa para enderezar el rumbo, sino que siguió con esa caida en barrena. Hoy en día el país está hecho un erial,con un paro que va más allá de las cifras de las estadisticas, que no incluyen a la gente que se encuentra haciendo cursos organizados por el INEM o a los que simplemente, no están registrados. Tampoco se puede decir que haya alternancia, ya que el candidato de la oposición no es que inspire muchas confianzas, y los numerosos casos de corrupción política, al igual que el agua, no tienen color.

No me avergüenza decirlo en absoluto: Nunca he votado. Ya hayan sido autonómicas, generales o referéndum. Ya, ya sé qué es lo que dirán algunos: Es tu deber como ciudadano. ¿Lo qué? ¿Desde cuándo? ¿Me salté esa cláusula al leer el contrato al nacer? Puedo ejercer mi derecho al voto, pero de ahí a ser obligado a punta de pistola a pertenecer a tal o cual color político... no, por ahí no paso. Entonces eres partidario de una dictadura. ¿De dónde te has sacado eso? Soy partidario de no sectarizar a las personas por sus ideas, algo que viendo la historia de este país, y a mi experiencia personal, no soporto. Es probable que si hubiese nacido en otro país, con otra historia y con otra experiencia vital a mis espaldas hubiese dicho otra cosa. Antisistema. No, no precisamente. No hay sistema perfecto. No confío en el sistema tampoco, y no hay nada que me garantice que el papel que haya depositado en una urna vaya a parar a un determinado partido, tal y como ha sucedido en otros paises tanto subdesarrollados como desarrollados. Vale, no votas, entonces no tienes derecho a opinar. Tengo igual de derecho de cualquier otro. No entiendo de direcciones, y no quiero que se me ensarte de lado a lado y se me enarbole cual bandera al viento para que la gente vea mis colores. No somos banderas, no somos cifras ni porcentajes en baremos, no somos 'de-ene-ís' renovables o de los que se pueda guardar el rastro. Somos personas, con todo lo que ello conlleva.


El ser humano es un ser social y político por naturaleza. Sé que no podemos largarnos a una isla desierta cual Robinson Crusoe, el paradigma del hombre solitario, ya que incluso Robinson tenía a Viernes. Vivimos con convenciones sociales y en un Estado de derecho. He crecido en un país que algunos historiadores califican como pesimista por naturaleza, en donde añoramos muchísimo el pasado, y es normal y lógico que de esta manera dispongamos de muchos tiempos verbales para referirnos a él, y cierto temor para referirnos al futuro. Pero en lugar de otras naciones que no dudaron en arremangarse y seguir adelante, nos dedicamos más a "echarnos las culpas" los unos a los otros, y en lugar de argumentar, recriminamos al contrario o rival con un interminable "... y tú más".

La televisión puede ser un buen reflejo de la sociedad. Tenemos ideales muy distintos, y hoy nos interesan las vidas, rumores, casas y quehaceres de los más ricos y favorecidos o la rutina, costumbres y la ordinariez de los más barriobajeros. De esta manera, podemos ver que estamos mejor de lo que parece mientras nos ponemos de dientes largos viendo otros que se encuentran mejor. Y es que la clase media ya no interesa. Por otra parte, también proliferan programas que narran lo bonito y lo bien que se vive allende nuestras fronteras. Estos programas están envueltos en un aire nostálgico cuando les preguntan a estos exiliados qué es lo que más echan de menos, o si regresarían a España. Mis pasos se encaminan a una ruta semejante, por eso elegí la carrera que he elegido y he seguido con unas determinadas especialidades hasta la de profesor de español para extranjeros.

La relación con mi propio país bien puede definirse como de amor/odio, no soporto los patriotismos baratos en donde uno debe besar por donde pisa la roja, Nadal o Alonso como símbolos que nos unen, ni tampoco el localismo exacerbado en donde todas las provincias, no importa lo pequeñas que sean, deben disponer de un aeropuerto internacional. En mi DNI y mi pasaporte figura España, y eso no hay tippex que lo borre, pero sé que mis pasos se encaminan fuera de aquí. Ya lo estaban desde mucho antes, pero la situación actual es como un viento a favor a la hora de despegar.

Promesas electorales, descalificaciones, propaganda, sondeos, encuestas, alianzas, grupos parlamentarios, escaños, escándalos, mítines... todo vuelve periódicamente y nos invade. Me comentaba mi buen amigo A. que hay paises donde es totalmente obligatorio el votar, como es el caso de Brasil, en donde uno no puede salir del país, renovar su documentación,comprar un coche u otras tantas cosas sin mostrar previamente el resguardo del voto. Por contrapartida, con esta presión incesante, está prohibida la propaganda electoral por las calles. Por otro lado está mi buen amigo S., que procede de un país como la Republica Popular China, oficialmente república monopartidista, extraoficialmente dictadura. Al comentarle estas cosas de indignados, movilizaciones y elecciones, le hace retroceder a Tiananmen. Muestra su descontento con la política, pero para él China es algo más grande, de lo que se siente muy orgulloso, y es que China tiene miles de años, mientras que la República Popular, sólo 60. Pueden convivir ambas posturas.

 
Por las razones anteriormente citadas, soy absentista. Y sí, también me he encontrado con muchas reprimendas por ello, y es que haga lo que haga, siempre hay alguien que te señale y que te diga que "está mal". Algunas de estas reprimendas provienen de mi familia cercana, sobre todo de mi madre y mi hermano... aunque sin duda de las más fuertes y que han causado más extrañeza han sido las provenientes de Alemania, y es que allí con el pasado que arrastran, tienen mucho más compromiso político para que el pasado no vuelva a suceder. En aquel entonces el voto estaba tremendamente dividido y se puede decir que sólo existía un gran partido, que se hizo con el poder fácilmente al prometer pleno empleo y una nueva era favorable para Alemania, y es que el tipo era un gran orador y sabía lo que decir en aquel entonces para meterse a la gente en el bolsillo. Una vez en el poder, ya se encargaría de eliminar a la oposición y desencadenar la Segunda Guerra Mundial. Por ello, una de las medidas que surgieron fue la ley electoral del 5%, en la que si un partido no ha obtenido ese porcentaje en los comicios, no se le tiene en cuenta de cara a un recuento final. Con esas exigencias, el peso de su pasado y otras convicciones, se toman la política en serio, y no es extraño ver jóvenes militantes y gente de todas las edades que expresan (y argumentan) libremente sus opiniones. Me resultó un mundo distinto al mío. Llegando a carnavales, ofrecen mítines como 'el debate sobre el estado de la nación' pero todos y cada uno de los partidos por separado sobre sí mismos y sobre el resto. Con una presencia también constante en los medios, el alemán medio sabe el programa de los grupos parlamentarios y lo que ellos proponen.


Vale, pongamos el gran argumento en contra, y es que estoy enamorado de Alemania, sus gentes y su carácter trabajador, sincero pero también afable en las distancias cortas. Un país que al igual que Japón, tras la guerra se remangaron y se propusieron hacer las cosas de manera diferente. Con los hombres muertos en la guerra o en su defecto inválidos, capturados o exiliados, fueron las mujeres y los niños los que haciendo cadenas humanas recolocaron las piedras de las ruinas para volver a levantar sus ciudades, y cualquiera que se pasee hoy en día por ese país puede comprobarlo. Mencionando a Japón, pudimos ver cómo la gente mantenía la calma con un civismo inaudito, y cómo un país tan dependiente de la tecnología y la electricidad sufría cortes de suministro constantemente. Se sigue trabajando en ello, pero la lección que nos dieron es sorprendente... sobre todo a nosotros, que durante tres días un determinado teléfono móvil no nos deja conectarnos a internet y ya nos rasgamos las vestiduras. Siento mucho esta generalización que puede ser catalogada de demagogia, pero en términos generales pienso que podríamos aprender mucho de ellos... y no hablo de su política (ya que últimamente Japón va a ritmo de presidente por año), sino de ser personas.


Pasado mañana ya son las elecciones. Da igual hacia dónde miremos, que podremos encontrar algo que haga referencia a la cita. Esperemos que las cosas vayan mejor de aquí en adelante, ya que podemos hacerlo mejor, y de esa manera podremos merecernos algo mejor. Ha sido un año muy revuelto, con la Primavera Árabe, el 15-M, Wikileaks, Occupy y otras muchas más historias que me dejo en el tintero. Todas ellas expresan un rechazo a la política imperante en este momento, aunque entre los afiliados a la propuesta podamos encontrar involucrados activos, gente que congenia y colabora, y otra gente numerosa (pese a lo que digan los primeros) que me recuerdan a aquellos cabecillas del instituto, y hablan a la ligera de mercados como si fueran los que lideran una conspiración judeomasónica a escalas inimaginables. Contemplo con curiosidad múltiples opiniones desde varios ángulos, leo varios periódicos para poder confiar y desconfiar al mismo tiempo. Tengo una opinión formada, pero es de color gris, y ese color al parecer no se lleva en las urnas, por eso permanezco fuera de ellas.




Espero no haber dañado ni 'indignado' a nadie con el texto que he publicado. Como ya he explicado al principio, sé que se trata de un tema como poco 'delicado', y mi opinión aquí mostrada es igual de válida que la de cualquiera, siempre y cuando podamos conversar y argumentar tranquilamente al respecto y no ser como dos machos cabríos en primavera, enzarzados en una batalla de choque de cabezas, con un charco de sangre en el suelo, y que al final ambos sigan pensando igual... pero con un gran dolor de cabeza. Buenas tardes-noches y feliz finde hagáis lo que hagáis ;).