11.13.2012

Banda sonora de mi infancia (II)

Nos adentramos en otros doce temas que por una razón u otra forman parte de lo vivido, en algo personal, en algo que sonaba en un determinado momento, o canciones con historia detrás. Para ver la primera parte, hagan clic aquí.


Vangelis: Pulstar (1976 - sintonía de noticias a finales de los 80 y principios de los 90)

El Apocalipsis dice que el día del juicio final, en ese fatídico escenario llamado Armaggedon, aparecerán cuatro jinetes de distintos colores atronando con trompetas ensordecedoras anunciando el fin de los días. En mi opinión, creo que será Vangelis tocando su órgano el que anuncie este momento. Todas las mañanas a finales de los 80 y principios de los 90, desayunábamos antes de ir al cole, a preescolar y primero en mi caso, y 2.º/3.º en el de mi hermano, y mi madre tenía siempre puesta la radio en ese momento. Crisis, la Guerra del Golfo, escándalos políticos, devaluación de la peseta... ¿Acaso no sucedía ninguna noticia buena en este planeta que nos ha tocado vivir? Todos los días no había más que sordideces, y le empecé a coger gran manía a los informativos. Como sintonía de las noticias, sonaba el comienzo de Pulstar, el primer éxito de Vangelis, una música que pone al oyente en una tensión tremenda, como una estrella que va liberando su energía con esas palpitaciones. Sobre todo esas notas fuertes, parodiadas por Martes y Trece en una de sus actuaciones. Muchos años más tarde logré escucharla entera... y en lugar de malrollera la encontré fascinante, in crescendo, e incluso adictiva.


Varios artistas (USA for Africa): We Are The World (1985)

A mediados de los 80, todo el famoseo de la canción le dio la vena solidaria. Hasta entonces tan sólo John Lennon durante los 70 y otros artistas como Bob Dylan, Joan Baez y los llamados cantautores o 'cantamañanas' dependiendo de a quién se pregunte. Eran tachados de comunistas (perroflautas hoy en día) y se les invitó a que abandonasen EE.UU. repetidamente. Sin embargo, la expansión de la televisión y las imágenes de la gran sequía de Etiopía del 1983 a 1985 convencieron a los grandes pesos de la canción a colaborar o a prestar su imagen para la causa. Los conciertos benéficos comenzaron a multiplicarse, como el célebre Live Aid en Londres y Filadelfia. La grabación de un disco tan emblemático como este USA for Africa también supuso un hito. El vinilo contenía otras canciones... pero creo que jamás las escuché, ya que ibamos derechos a escuchar el megamix de artistas de este We Are The World. La canción producida para que cada artista apenas diga un par de versos, pero que luego se repita el estribillo hasta el infinito... y no cansaba nada.


Victor Manuel y Ana Belén: La Puerta de Alcalá (1986)

Otra con final de estribillo ab aeterno. Nadie se sabía el resto de la canción menos el maldito "miralá, mírala..." que no llegaba nunca. Lo que en aquel entonces causaba furor, seguramente hoy sería apedreado hasta no dejar rastro. Clásico de karaokes en su día, en la actualidad es un auténtico tostón.


Desireless: Voyage, voyage (1987)

A partir del 87 y durante la primera mitad de los 90 sonó muchísimo. Música electrónica ochentera desde Francia. Tiene una base muy compleja en comparación con otras del género. La voz, el acompañamiento, la melodía y esa letra que habla de la búsqueda de la aventura, la interculturalidad y el 'nomadismo' caló muy hondo en mí. El videoclip lo acabo de descubrir ahora... y decepciona.


Bill Haley & The Comets: Rock Around the Clock (1954)

De las canciones que más veces he escuchado, y es que en mi casa se ponía el vinilo con mucha frecuencia. Se trata de uno de los pioneros del rock & roll, años antes de Elvis, Chuck Berry y demás. Bailar en el salón de mi casa esta canción es una de las imágenes más inquietantes de mi pasado, y es que me gustaría incluir no sólo canciones contemporáneas en mi banda sonora.


Ritchie Valens / Los Lobos: La Bamba (1958, 1987)

Otra canción rematadamente cansina. Puede que sea la canción en español más conocida del planeta. Si uno piensa en la letra se dará cuenta que es de las cosas más estúpidas e incoherentes que han existido. Por la película de La Bamba de finales de los 80, al igual que sucedió con Pretty Woman, la canción tuvo (desgraciadamente) una segunda juventud.


Aqua: Barbie Girl (1997)

Sí, no han leído mal. La canción era una ñoñada terrible... pero me recuerda a una época muy concreta del colegio, cuando además de estar en el equipo de natación, entrenaba baloncesto en dos sitios diferentes, más tres horas de arte dramático los lunes, y a la despedida de un colega que se fue a pasar un año a EE.UU.


Gorillaz: Clint Eastwood (2001)

Mi paso por el instituto fue complicado. Dos años en donde el grupo de teatro y algunas personas que se pueden contar con una mano fueron un refugio. En el viaje de fin de estudios, todos querían ir a Amsterdam para ponerse hasta las cejas. La segunda opción por Centroeuropa me encantaba, pero requería muchos desplazamientos, así que al final el profesorado optó por París. Con compañeros que apenas habían salido de su pueblo, se pretendía ir al extranjero. Hubo muchos episodios bochornosos, por eso solía ir en todos los desplazamientos con los profesores. Mientras las noches en aquel aparthotel de La Défense todos se emborrachaban y cruzaban de terraza en terraza en un 14º piso, yo escuchaba esta canción de este grupo animado.


Deep Forest: Ouverture Huahiné (2000-2001)

La música étnica, ambient o new age fue muy recurrida durante secundaria y bachillerato hasta la carrera. Deep Forest fue uno de los grupos que más seguía, y es que este dueto francés compuesto por Éric Mouquet y Michel Sanchez tuvo varios éxitos mezclando músicas del mundo con un sello propio, y algunas canciones se reutilizaron para publicidad. Esperando a que abriesen las puertas del cine, fuera junto a los mostradores de palomitas mostraban el tráiler de El príncipe del pacífico. Era una película luminosa, ambientada en Oceanía, de aventuras y con música de Deep Forest. El protagonista de Un indio en París, con un niño también en su reparto y esa música me impulsaron a ver la peli. La verdad es que tardaron muchísimo en estrenarla, y es que era un bodrio. El guión había pasado por tropecientas manos, incluído la feminazi Lucía Etxebarría. La actuación es bastante cutre en algunos momentos, y la personalidad de los personajes es muy incoherente... pero la música y las imágenes de la Polinesia Francesa lo hacía digerible. Mi búsqueda por la banda sonora fue ardua y agotadora, hasta que por fin en Alemania encontré en la sección de discos de unos grandes almacenes la versión japonesa del disco... y me lancé de cabeza a por él. En cuanto al vídeo, era mucho mejor la versión comprimida y corta, pero no la he encontrado.



Enigma: Return to Innocence (1994)

Todo un temazo de la misma época que el Yeha-Noha de la entrega anterior. Michel Cretu es un productor rumano bastante colgado que al igual que Deep Forest le gusta introducir temas de diversos orígenes e idiomas en sus temas... pero Enigma tiene una predilección por el canto gregoriano y las melodías más oscuras. Pese a que se emitiera en la misma época que Yeha-Noha y que los anuncios que se pusieron con esta música inducían a pensar en nativos de Norteamérica, la verdad es que se trata de un dialecto hakka de Taiwan. Lo nefasto de esta canción es ver su videoclip original, que hace que uno ya pierda el entusiasmo por esta canción.

Shania Twain: That Don't Impress Me Much (1999)

Viaje a Centroeuropa con mi familia en 1999, canal VIVA, música por la calle, esta chica llamada Shania Twain con su gabardina de leopardo haciendo autostop por el desierto y rechazando a los chicos 'de buen ver' para que suban a su coche. Parece ser la única persona incapaz de deshidratarse en pleno desierto vestida de esa guisa.



Andrés Calamaro: Flaca (1997-1998)

Al igual que con Los Rodriguez, nunca me entusiasmó su música, pese a que los plastas de un curso por encima del nuestro lo pusieran a todas horas y te lo metían hasta por las orejas... pero esta canconcilla me evoca despedidas tristes con algunas personas... que me hubiese gustado que fuesen aún más cercanas.



Éric Serra: The Big Blue Ouverture (1988)

Quisiera terminar esta entrega de hoy con una de las piezas que más me motivaba/relajaba antes de competir en natación. Ese ritmo tan reposado, esos sonidos con ecos como voces de delfines, la inmersión y el toque jazz que se amolda perfectamente a la pieza. La banda sonora de El gran azul es fabulosa, y está repleta de todo un gran abanico de sensaciones y sentimientos, la mayor parte de ellos relacionados con el maravilloso medio acuático. El video con las imágenes auténticas de la película, del prólogo que transcurre en Grecia es lo mejor... pero no he podido encontrarlo.


¡Hasta la próxima entrega!

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