10.05.2013

Las mejores películas de Disney: Era clásica (20 - 17)

Seguimos con el repaso a la época clásica de Disney con otros 4 títulos. Supongo que habrá alguna ligera polémica aquí. Agárrense que zarpamos.



20.- THE ARISTOCATS (Los aristogatos - 1970)

Puede que el fallo fuese mío. Acababa de ver en pantalla grande dos peliculones como Aladdin y El rey león, y la siguiente peli Disney que echaban en los cines era Los aristogatos, y pensábamos que era nueva y no una reposición. Craso error. La entrada costó lo normal, pero la película resultó infumable, sin gracia alguna y un auténtico tostón. La decepción fue mayúscula. En cuanto a las mascotas más domésticas, los perros ya habían tenido su ración en La dama y el vagabundo o nueve años antes con la maravillosa 101 dálmatas, así que supongo que ahora intentaban emular ese éxito con gatos como protagonistas... y les salió el tiro por la culata con una de las peores películas del estudio.


Walt ya había fallecido, y si bien vivió para supervisar en parte El libro de la selva, Los aristogatos fue la primera película sin el gran jefe del estudio. Se recicló muchísimo metraje del título anterior y de Merlín el encantador, e incluso se seguiría reciclando hasta Robin Hood. Sin embargo, este es el título menos lucido. La animación es tosca y los acabados sucios, incluso en su versión restaurada. Los personajes no tienen nada de especial, y la historia mucho menos. Nada original y nada graciosa. Tan sólo sonreí con el golpe final. Una gata ultrapija se enamora de un gato callejero, que a veces tiene el tamaño de un puma. Son los herederos de una fortuna, lo que despierta el recelo del mayordomo, que querrá deshacerse de ellos.


Tan sólo hace falta ver la calidad de los títulos anteriores en el tiempo a esta para dejarla en evidencia. Una buena seña de su estatus es que no han intentado aprovechar su "éxito" y "fama" con una secuela de lanzamiento directo en vídeo. Si no hay de donde sacar... por algo será.

19.- ALICE IN WONDERLAND (Alicia en el país de las maravillas - 1951)

Sí, han leído bien. No se enfaden tan pronto. Dejen que me explique. No voy a valorar la obra original de Lewis Carroll, sus vicios tan misteriosos y "amigables" o la oda al comportamiento humano y la sátira a los distintos estratos de la sociedad británica que se esconden tras un cuento infantil, según estudiosos, frikis o joticos que la han redescubierto gracias a Tim Burton. La valoro como película infantil de entretenimiento, y debo decir que suspende con creces.


Alicia, Peter Pan, y posteriormente El libro de la selva fueron las adaptaciones animadas por las que más luchó el estudio. Desde los tiempos de Fantasía, Walt quería adaptar la historia de esta niña que de pronto se ve transportada a un mundo nuevo. El diseño de personajes está conseguido, y de hecho a día de hoy, mucha gente que piensa en este cuento, piensa en la adaptación animada que nos ocupa. Sin embargo, también hay que decir que cuando se estrenó resultó ser un gigantesco fracaso de taquilla. A mí personalmente debo decir que esta cinta me produce jaqueca. La historia de la niña buscándose el conejo (con perdón) y que en su camino se va encontrando a personajes dispares, variopintos y absurdos. Dichos personajes sufren una bipolaridad o tripolaridad de aúpa, ya que cambian de rango de emociones como veces abren la boca. Si bien los diseños de los personajes pueden resultar reconocibles y han transcendido el paso de los años, la historia y la narración no hay por donde cogerla. Es una película muy ruidosa y alocada que parece que va improvisando.


Otro punto que juega en su contra es su protagonista, bastante insoportable e insulsa en muchas ocasiones. No aprende gran cosa en su periplo a través del espejo más que a huir a la desesperada. La reina de corazones también es otro personaje bastante deplorable. Es cansina y repelente de fábrica, pero podían haberla dotado de un poco de personalidad. Ella, como el resto de personajes, parece que haga las cosas porque sí, sin ningún motivo ni ningún porqué. A su favor pondré su animación, su velocidad, su multitud de cartas y demás cosas sucediendo a la vez... pero no lleva a ningún sitio, más que al botiquín para poder consumir un par de aspirinas y que se pase el mareo tras tanto ruido.

18.- THE SWORD IN THE STONE (Merlín el encantador - 1963)

Tanto Alicia como Merlín las considero de las películas más sobrevaloradas que tiene la factoría del ratón orejón. Lo cierto es que la que nos ocupa la recordaba con un poco más de ritmo y más interesante, pero tras volverla a ver, uno tiene la sensación que le han preparado una lista de reproducción (playlist para los más finolis) de mini episodios y le han dado al play. Sí, cuenta la historia del joven rey Arturo antes de ser rey, cuando era escudero y por alguna extraña razón lo llamaban Wart. La película comienza con una muy breve narración de Excálibur, porque la película se llama así. Desgraciadamente, la susodicha espada no vuelve a aparecer hasta el ultimísimo minuto de la película, por lo que el título original así como el de Latinoamérica, donde tradujeron literalmente como La espada en la piedra, no es que tenga mucha relevancia durante su transcurso.


A Arturo Wart le explotan tanto el señor del castillo como el caballero al que 'oposita' para ser escudero. El chaval tiene 12 años, es delgaducho, algo torpón y despistado. El resto de su personalidad es un enigma, ya que a veces se muestra más resuelto y decidido, otras temeroso, resignado... y es que incluso en la versión original, su voz fue doblada por tres actores distintos de una escena a otra, y la verdad es que se nota la diferencia.


Llega Merlín, que es otro para darle de comer aparte. No da una a derechas excepto cuando se lo propone, o cuando el guión así lo requiere. Va acompañado de su buho parlante Arquímedes, y la verdad parece que es más inteligente y cuerdo que el propio Merlín, y también puede que sea lo que más me gustó de la película. Comienzan los miniepisodios, que son como Pokémon: tienen exactamente la misma estructura y una vez has visto uno, los has visto todos. Hoy presentamos, Merlín y Art Wart se convierten en peces, ... se convierten en ardillas, y se convierten en aves. Cada episodio tiene la misma estructura y tiene una canción diseñada para el momento propicio. Lo malo es que estas partes no sirven en absoluto a la narración. Más adelante no ponen en práctica las supuestas lecciones aprendidas, ni volvemos a ver a los depredadores, y lo peor de todo viene en el episodio de las ardillas. Wart conoce a su primer amor, una ardilla bastante mona que se enamora perdidamente de él. Hay también una ardilla mayor y más voluminosa que se enamora de Merlín. Pese a ser de los típicos personajes odiosos que sólo se dedican a acosar, chinchar y dar por saco. El muchacho es joven y no está interesado en chicas, como es común en otras películas Disney, pero ella le salva la vida, y lo único que recibe a cambio es el más absoluto y explícito desprecio cuando retorna a su forma humana, con lo que ella llora desconsolada. Al igual que con el resto, no volvemos a saber nada de la pobre ardilla. Zasca.


El final del episodio de los pájaros da lugar al enfrentamiento de Merlín con Nim, que es una bruja rara partidaria de la magia fantástica de trucos en contraposición a la magia científica del barbudo mago. En Alemania, la película se tituló Merlín y Nim, aunque sea un enfrentamiento que apenas dura pocos minutos con un duelo de transformaciones físicas. ¿Volverá a aparecer? ¿Sirve para algo en el transcurso de la historia? Nuevamente, no. 

Mi cara al ver la incoherencia de la película.

Por fin el chico tiene su oportunidad como escudero, se enfada con Merlín y éste se va. En el torneo el caballero le pide que busque una espada y le da la de la piedra ante el asombro de todos. ¿Le ayuda o aconseja Merlín al final? No. ¿Han servido de algo sus absurdas enseñanzas? Tampoco. ¿Tiene el más mínimo sentido o coherencia esta película? Parece ser que no, ya que para rematar la faena, Merlín regresa al último momento símplemente para que veamos que ha estado en el caribe en la actualidad y que pueda decir cuatro estupideces y comentarios anacrónicos. Lo único que impide que no esté más abajo es la calidad de la animación y la producción musical, ya que es un truño considerable.

17.- MAKE MINE MUSIC (Música maestro - 1946)

Otra nueva película de cortos de entretenimiento y evasión de la época cercana a la Segunda Guerra Mundial. Pese a que su calidad sea inferior a Melody Time, ésta tiene un par de cortos más memorables en mi opinión.

Comienza terriblemente mal, con un auténtico tostón como Blue Bayou, que es poco más que una muestra de paisajes de pantano y dos garzas a cámara lenta con una música lánguida de fondo. El corto que iba al principio es más aterrador si cabe: The Martins and the Coys. En lo más profundo de los EEUU, dos familias en dos colinas vecinas que viven abrazadas a sus rifles y se odian a muerte, tanto que de hecho acaban todos muertos tiroteados entre sí. Todos van al cielo y observan incrédulos cómo el último superviviente de una familia se enamora perdidamente de una chica que es la única superviviente de la otra. Se casan y podríamos ver que triunfa el amor, pero para regocijo y fiesta de los muertos en el cielo, su casa en medio de las dos colinas está repleta de violencia doméstica, así que todos felices. El corto se eliminó (y con razón) de algunas versiones por violento.


All the Cats Join In es un corto originalísimo con una animación excelente en el que el lápiz del dibujante va trazando la historia sobre la marcha. Una pena su final tan abrupto. Ahora va un tostón romántico de amor perdido, y luego un corto de béisbol bastante alocado que resulta comprensible en una cultura de este deporte como la estadounidense. Le sigue otro tostonazo romántico de siluetas animadas.


Pedro y el lobo es el segundo corto que merece la pena de la película. Recuerdo haberlo visto en clase de música en el colegio. Sobre todo la lograda identificación de cada personaje con un instrumento. Lo malo es la figura del narrador, que hubiese sido mejor si se prescindiera de ella. Desgraciadamente, la calidad gráfica del siguiente corto deja mucho que desear, ya que nos muestra instrumentos musicales antropomorfizados realmente feos.


Johnny Fedora & Alice Bluebonnet es básicamente una historia de amor bastante pasable... entre dos sombreros. Y así llegamos al último, la historia de una ballena que sueña con dedicarse a la ópera. Los pescadores descubren a este ser, y un mecenas millonario cree que la ballena se ha tragado a un tenor y piensa salvarlo. Todos los personajes de este corto los canta una misma persona. Recordemos que por historias como Jonás y la ballena, Moby Dick o Pinocho, antes se consideraba a estos animales como peligrosos, agresivos o incluso depredadores de muy malas pulgas. Aparece de nuevo la idea de 'cielo' en el más allá, y la película concluye de manera algo amarga.

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¿Quiénes serán las cuatro siguientes películas de la lista? Seguimos en la zona baja. Dentro de dos entradas destaparemos ese interrogante. ¡Nos vemos!

  • 24 - The Three Caballeros (Los tres caballeros - 1944)
  • 23 - Saludos Amigos (1943)
  • 22 - Melody Time (Tiempo de melodía - 1948)
  • 21 - The Adv. of Ichabod and Mr Toad (La leyenda de Sleepy Hollow y el señor Sapo - 1949)
  • 20 - The Aristocats (Los aristogatos - 1970)
  • 19 - Alice in Wonderland (Alicia en el país de las maravillas - 1951)
  • 18 - The Sword in the Stone (Merlín el encantador - 1963)
  • 17 - Make Mine Music (Música maestro - 1946)
  • 16 - ?
  • 15 - ?
  • 14 - ?
  • 13 - ?
  • 12 - ?
  • 11 - ?
  • 10 - ?
  • 9 - ?
  • 8 - ?
  • 7 - ?
  • 6 - ?
  • 5 - ?
  • 4 - ?
  • 3 - ?
  • 2 - ?
  • 1 - ?

10.04.2013

El sueño de un cerdo volador


Historias corrientes que transcurren en un mundo real y a su vez alterado, pero que de pronto son alcanzadas por un soplo de fantasía. Han sido muchos años en los que la mente de Hayao Miyazaki nos ha ido obsequiando joya tras joya. Algunas más lisas y pulidas, otras más toscas y brutas, pero la orfebrería resultante es una corona realizada al más mínimo detalle y cuidado, que le otorga el título del rey de la animación japonesa o anime, pero que también ha transcendido al cine de animación mundial, y también al mismo séptimo arte. Esta semana, con motivo del estreno fuera de sus fronteras de su última película, sus productores han comentado que se trata de su última creación. Es momento de echar la vista atrás, de disfrutar de sus creaciones, de esperar que The Wind Rises (así es su título internacional) llegue a las salas de cine de nuestro país, y poder seguir disfrutando del incierto futuro que le depara a su Studio Ghibli, con su comandante supervisando pero ya alejado de los mandos de la aeronave.

 Desde bien pequeño tuvo su cabeza en las nubes, y es que su padre, su tío y otros miembros de su familia paterna se dedicaban a la ingeniería aeronáutica, y tenían una fábrica que se dedicaba a diversas piezas, sobre todo para el célebre e infame avión A6M, conocido más popularmente como Zero. La misma guerra le seguiría marcando, y durante el conflicto y los años de posguerra se vería evacuado y transladado a varias ciudades, y a su vez ir pasando de escuela en escuela. Desplazado en un nuevo lugar, como Chihiro, como las niñas de Totoro; desplazado luego para seguir adelante con sus estudios, como Kiki (o Nicky) o desterrado como Ashitaka en La princesa Mononoke. Las heridas de la guerra y los nuevos conflictos armados aparecían por el mundo. Potencias o poderosos reinos en guerra como en Nausicäa, Porco Rosso, Mononoke, o los dos castillos, el que flota en el cielo y el mágico y destartalado ambulante.


La presencia de la guerra hace que Miyazaki desarrolle un humanismo ferviente, pero no esconde ni mira hacia otro lado cuando la guerra golpea con toda su brutalidad. Ya se traten de soldados o civiles, niños o adultos, atacados por armas biológicas, ingeniería avanzada de otro mundo, las nuevas armas de fuego traídas de occidente, víctimas de mutaciones o consecuencias de la destrucción o alteración del medio ambiente. A mediados de los 90, cuando Disney se hizo cargo de la distribución internacional de las producciones de Ghibli, sugirieron muy encarecidamente que se recortasen esas escenas, o al menos las más explícitas, con la consecuente negativa rotunda del cineasta. Su antimilitarismo quedó patente cuando renunció a ir en persona a recoger el Oscar a la mejor película de animación del año en 2003 por apoyar EEUU la guerra en Irak y Afganistán (como más tarde confesaría).


Otro hecho que le marcó profundamente fue su madre, que estuvo postrada en cama durante gran parte de su infancia a causa de una tuberculosis vertebral. En sus guiones suelen aparecer personajes enfermizos pero con dignidad y ternura. La madre de las niñas en Totoro, el joven Sho en Arrietty, Clara en Heidi, los leprosos de Mononoke o el propio Ashitaka, portador de una maldición en el brazo que le posee poco a poco y que terminará con su vida. Por esa misma razón, los niños de sus películas tienen una madurez impropia de su edad. Están a cargo de las labores en casa, o incluso de ayudar con el duro trabajo de la familia.


Los personajes femeninos de sus creaciones son admirables. Decididas y llenas de personalidad y carácter en un mundo gobernado por hombres, supone una gran excepción (en mi opinión, la única) de la animación japonesa, en donde las chicas se limitan a ser iconos, acompañantes, faltas de personalidad o elementos chillones y molestos en la trama. No se preocupen en buscar. No encontrarán bellas princesas serviciales o célebres y famosas ídolos de masas. Son personajes que disfrutan en libertad, normalmente en plena naturaleza. Inconformistas y rebeldes, decididas y valientes, aunque eso no significa que no sean vulnerables o que el miedo o la falta de confianza no aparezca en ellas. En todas y cada una de sus películas nos podemos encontrar con estos personajes.


Ya de joven demostró un gran interés por diseñar aparatejos diversos (no sólo aviones) y crear y dibujar historias. La literatura infantil y juvenil, así como la obra de Osamu Tezuka le influjo considerablemente, y formó parte de los clubes de literatura infantil, que era lo más parecido a los clubes de manga. Muchas de sus historias están basadas o fuertemente inspiradas en este tipo de novelas. Tras graduarse en Ciencias políticas y económicas, entra a trabajar en el estudio Toei. Se trata del estudio con mayor volumen de trabajo y producciones de televisión y vídeo de los que hay, y Miyazaki entró justo cuando se encontraba en pleno auge. Tezuka, revolucionario también del anime y su proceso creativo y producción en masa acababa de marcharse de la Toei para fundar su propio estudio, Mushi Productions, que pasó de producir obras muy experimentales a adaptar sus propios mangas, o incluso a dar entrada a autores externos, como el propio Miyazaki años más tarde.

 Su responsabilidad dentro de la Toei fue creciendo rápidamente, como supervisor o animador jefe de muchos de los proyectos estrella, y allí conocería a futuros socios y colegas de profesión, como Isao Takahata. Fue con él con quien trabajó estrechamente en la maravillosa Hols, príncipe del sol, un prodigio de película teniendo en cuenta que es de 1968, aunque resultó ser un fracaso comercial. Un año más tarde, participaría en la célebre El gato con botas o en Panda go-panda. En el 71 abandonaron el estudio, y colaboraron en el mencionado Mushi Productions, pero también alternaron producciones en Nippon Animation (Heidi, Marco, Ana de las tejas verdes, Tom Sawyer, algunos recopilatorios de cuentos infantiles o la excelente Conan, el niño del futuro, que hablaré más adelante en un post aparte) o TMS (Lupin III o su película El castillo de Cagliostro).


Precisamente, fue capaz de tornar un manga simpático pero sombrío, repetitivo y sin desarrollo en un anime colorido lleno de intriga, tramas elaboradas, emoción y persecuciones sin igual, además de unos diseños de personajes, escenarios y vehículos asombrosos. Obviamente, comparada con las temporadas y adaptaciones a película más tardías, la animación y el dibujo resulta tosco, y la música o el sonido están bastante ausentes, pero él fue el que marcó la línea y agrandó de manera significativa la obra humorístico-policiaca del mangaka conocido como Monkey Punch. Con muchos más medios y presupuesto acometió la segunda adaptación en pantalla grande de la serie, El castillo de Cagliostro, que supuso su debut en la dirección de largometrajes. Arranca vertiginosamente y nos adentra de lleno en la trama. Persecuciones, tramas de falsificación de moneda, tesoros ocultos y algún que otro interés amoroso cruzado por medio dan como resultado una gran película de aventuras con muchas sorpresas y emociones, y de una calidad técnica asombrosa.


Sin embargo, la obra con la que lo conocí y me conquistó fue Sherlock Holmes. Nuestras pantallas ya habían emitido Heidi y Marco; de hecho, desgraciadamente, cuando hay una nueva película suya en cartelera nacional, son esos dos títulos a los que se aluden, aunque la gente de ahora no los conozca o en su interior contenga escenas de cierta violencia que distan mucho de las dos series mencionadas. Los años ochenta fueron una época muy creativa y excelente desde el punto de vista gráfico. Los dibujos tenían alma y las series se realizaban con cuidado y esmero. Las coproducciones o externalizar los departamentos de animación a otros países de mano de obra más barata estaban a la orden del día. Las televisiones de cada país se aliaban para producir contenidos infantiles de calidad, y entre la RAI italiana y otras aportaciones menores desde Francia y Reino Unido, con la Nippon Animation como motor, lograron producir una de las series más memorables y de mayor calidad de los ochenta. Sin embargo, una disputa con los derechos de los herederos de Conan Doyle hizo que no se renovase otra temporada, y que la dirección de Miyazaki se restringiese a sólamente seis episodios de los 26 que consta. Sin embargo, uno puede ver su sello en los diseños y los guiones de la serie.


Su adaptación española cuenta con uno de los mejores doblajes de la historia, con unas historias y un tono divertidísimo. Ya había jugado antes al 'gato y al ratón' de policías y ladrones con Lupin III, pero en este caso nos presenta una Inglaterra victoriana e industrial, escenarios que por cierto repetirá a menudo a lo largo de su filmografía, que refleja un gusto especial por ese "estilo europeo" tan característico. Sus personajes son cánidos antropomorfizados. Cada personaje es de una raza distinta, y su personalidad concuerda a la perfección. Sherlock es un zorro y Moriarty un lobo gris. Watson un terrier escocés rechoncho, con esa barbilla tan característica. El inspector LeStrade un bulldog muy tozudo, y maravillosos son también Tod y Smiley, los secuaces de Moriarty, en donde el bajito y regordete Tod encarna el pesimismo, y el espigado y delgado Smiley refleja el optimismo. Sus discusiones o las broncas que tienen con su jefe son memorables.

 Quisiera detenerme un poco para hablar de los geniales diseños de personajes que nos ofrece. Una de las cosas que más llaman la atención son los personajes femeninos, como ya he dicho antes. Suelen ser chicas valientes, amantes de la naturaleza y de espíritu libre, que incluso llegan a obtener la admiración de los villanos, generalmente hombres, como Nausicaa, San de Mononoke, Fio de Porco Rosso, o la señorita Hudson de Sherlock Holmes cuando se encuentra fuera de sus labores como ama de llaves. Otra variación son aquellas que pese a parecer delicadas e introvertidas, consiguen demostrar su valor a base de sacrificio, trabajo duro y constancia en el bien, como Nicky, Lanna de Conan, Sheeta de El castillo en el cielo o Chihiro.

Osamu Tezuka es un experto en cruzar personajes en muchísimas de sus creaciones, como Mostacho, Lampe y otros secundarios. La verdad es que podemos encontrar a algunos personajes de Miyazaki a lo largo de sus obras. El capitán Dyse de Conan es Lestrade de Sherlock Holmes, así como el lugarteniente Gonza en Mononoke o las cabezas vivientes de Chihiro. De esta misma manera se pueden establecer muchos bellos paralelismos entre sus personajes, pero eso que lo aporte cada uno.

No existe el bien ni el mal absoluto. Muchas veces los protagonistas se cuestionan las motivaciones que tienen cada uno, y muchos villanos tienen sus intereses con cierta lógica y motivación. Presenciamos cómo Lady Eboshi de Mononoke, Morsley de Conan, Madame Sulimann de El castillo ambulante o la princesa Kushana de Nausicaa velan por el bien y la prosperidad de su pueblo. Donald Curtis es un célebre piloto bastante fanfarrón al que contratan para acabar con Porco Rosso. Haru en Arrietty es una criada cotilla y codiciosa, pero sin malicia en el fondo. Yûbaba es una terrible bruja a cargo de los baños en Chihiro, pero se le cae el mundo a los pies al ver que su ojito derecho de su hijo ha escapado, y que de hecho le ha estado maltratando de la misma manera que maltrata a los que le rodean, pero que el bebé al estar transformado en otra forma, no le había reconocido. Hay películas en las que ni siquiera hay villanos, como Nicky, Susurros del corazón, Mis vecinos los Yamada o Ponyo; o bien de la humanidad en general o el contexto histórico, como Pompoko, La tumba de las luciérnagas o esta última de The Wind Rises. También hay que decir que las hay confusas como Totoro, cuyo enigmático protagonista es la mascota del estudio que Miyazaki y su buen amigo Takahata (del que acabo de mencionar algunas de sus obras) crearon a mediados de los ochenta: el Studio Ghibli.

Ghibli, es la transcripción en árabe del viento siroco, que sopla en el Mediterráneo desde el sureste, sólo que en árabe se pronuncia con jota. Al igual que con Akira de Katsukiro Ôtomo, Miyazaki apenas había comenzado a publicar el manga de Nausicaa del Valle del Viento (1982-1994) cuando decidieron hacer una adaptación en pantalla grande. Tras el éxito que los dos amigos tuvieron con esta producción con el estudio A-Pro, decidieron formar su propia compañía. Fue con El castillo en el cielo, haciendo referencia al castillo flotante de Laputa que aparece en Los viajes de Gulliver, cuando se inició la andadura del estudio. Su producción no es tan extensa con varias películas al año si lo comparamos con otros estudios, pero cada uno de sus lanzamientos supone un gran acontecimiento. A muchos japoneses puede no interesarles mucho el anime, pero sí que tienen las obras de Ghibli entre sus películas favoritas. Los cines japoneses son los que tienen las entradas más caras del mundo, pero aún así sus salas se llenan cuando proyectan sus historias.

La exigencia y las espectativas fueron aumentando a medida que pasaban los años. El estudio estuvo al borde de la desaparición varias veces. Algo tan insospechado como la venta de merchandising en forma de peluches de Totoro fue lo que les salvó en un principio de la quiebra, y de esta manera nos encontramos con esta inesperada mascota. No sería hasta Nicky, la aprendiz de bruja (Kiki's Delivery Service) cuando el estudio tendría su primer exitazo de taquilla. En Nicky nos podemos encontrar con Estocolmo y la ciudad de Visby en la isla de Gotland, y es que los escenarios europeos serán una constante en su obra. Algunos serán precisos como Maienfeld y los valles del este de Suiza en Heidi, el Titano en San Marino o los palacios de los lagos de Lombardía en Italia con Lupin, o la Londres de Sherlock Holmes. Otras localizaciones son más difusas, o no guardan tanta relación, como el Milán o Dubrovnik de Porco Rosso o Estrasburgo, Colmar y Riquewihr en El castillo ambulante. Tambien recurre con precisión a escenarios no europeos, como Jiufen en Taiwan o el mundo al otro lado del túnel en Chihiro, los bosques vírgenes de Yakushima en Mononoke, o Sakuragaoka en Susurros del corazón.


La presión iba aumentando más y más. A Miyazaki le tocó hacerse cargo de proyectos ajenos y planificaciones cambiantes. Incluso en El viaje de Chihiro se llega a caricaturizar a sí mismo como Kamaji, un espíritu barbudo, con gafas y múltiples brazos, a quien le rebosa el trabajo por los cuatro costados. No tiene suficientes brazos para aceptar los pedidos, soplar el fuelle de la caldera, buscar las hierbas entre los cajones y mezclarlas de acorde con el pedido. Con tanto estrés y acumulación de trabajo, parecía el momento de comenzar a delegar y a ir pasando progresivamente el relevo a nuevas generaciones. Miyazaki conoció a Yoshifumi Kondo cuando trabajaba en A-Pro, y le acompañó a Nippon Animation y colaboró con Miyazaki en algunas producciones de TMS antes de entrar en la nueva Ghibli en 1987. Por su talento, muchos le señalan como el sucesor del estudio. Tuvo su debut con Susurros del corazón con guión del propio Hayao, una película notable aunque sin el sello tan presente del toque de fantasía a excepción de la sugerente historia del Barón felino.

La princesa Mononoke fue un acontecimiento mundial. La épica medieval japonesa, una historia fantástica con mensaje ecologista de fondo y una técnica de animación revolucionaria. Su producción, sin embargo, fue bastante accidentada. Ghibli volvía a encontrarse al borde de la quiebra, y Miyazaki estaba empeñado en llevar este proyecto a cabo. "¡Terminaremos esta película aunque arruinemos el estudio!" gritaba colérico el director en los documentales que pueden verse en el DVD de la película. Al igual que Akira o Simbad de Dreamworks, con un storyboard de base primero se grabaron las voces, para luego llevar a cabo la animación que se amolde a la perfección a los personajes. Este proceso multiplica el coste una barbaridad. El equipo al completo estuvo sometido a grandísimos niveles de presión y exigencia por tener el producto terminado. Numerosas soluciones y alternativas se fueron sugiriendo e innovando para poder terminar el metraje. Kondo era el director de animación y también el diseñador de personajes, dos cargos cruciales en el proceso. Miyazaki se arrepentiría muchísimo de esa frase que pronunció, y sus ideas y su modo de trabajar cambiaron radicalmente. Yoshifumi Kondo fallecería a los 47 años repentinamente de un desgarro en la aorta. Una de las causas se atribuye al alto nivel de ansiedad presentado. Miyazaki le afectó profundamente la muerte de su buen amigo y sucesor de tal manera que anunció su retirada.

Sabemos que regresó, y es que desde antes de Mononoke le estaba dando vueltas a una historia de un niño y una sirena, que posteriormente se materializó en Ponyo, pero al convivir con hijos de familiares preadolescentes le surgió de nuevo la creatividad para contarles una historia de una chica que logra realizarse siendo sincera consigo misma y mediante el trabajo duro. Así surgió El viaje de Chihiro. En múltiples ocasiones había pedido a la autora de la saga literaria de Terramar, Ursula K. Le Guin, adaptar su obra a la pantalla grande. Tras muchas negativas, la opinión de la autora estadounidense cambió tras ver El viaje de Chihiro. Hubo muchas discusiones y controversias en este punto, ya que en 2004 cubrió la baja de otro director para ocuparse de El castillo ambulante, y fue su hijo Goro, que debutaba en la dirección el encargado de llevar Terramar a la pantalla. La película fue un fracaso estrepitoso de crítica y público. La comunicación entre padre e hijo escaseaba salvo por las discusiones si estaba preparado o no para dedicarse a la dirección. Estas relaciones fueron mejorando, y en los últimos años han dado entrada a nueva gente, y su labor parece estar más centrada en el museo del estudio, para quien ha producido y dirigido un buen número de cortometrajes.

 Al igual que en sus películas, no sabemos a ciencia cierta el final de la historia. Kurosawa defendía la labor del espectador en las películas. Un director para él no debía de llevar al espectador de la manita de principio a fin, y ofrecerselo todo ya triturado y mascadito. Debe de proponer, sugerir, y que el espectador construya o se haga sus propias conclusiones. Le gusta usar un epílogo múltiple para que veamos lo que acontece a los diversos protagonistas, pero no remata absolutamente todo en un final extremadamente cerrado o manido como si fuese Spielberg. Ha vuelto a surcar los cielos en el avión Zero que tan presente estuvo en su infancia. ¿Se cierra el círculo? Ha intentado retirarse en otras ocasiones como hemos visto, pero esta vez parece que va en serio. No le reprochamos nada, ya que su historia sigue abierta. Puede que siga escribiendo guiones o colaborando en el museo, o que pase el tiempo con sus nietos por la naturaleza. Sus historias siguen estando allí. 

 ·¿Vivirían juntos Ashitaka y San? ¿Regresaría el príncipe heredero al pueblo perdido de los emishi que vieron partir a su último sucesor?
·¿La maldición de Sophie en El castillo ambulante se ha roto? ¿Cómo es que sigue teniendo el pelo ceniciento?
·¿Cuál es el verdadero significado tras la historia de Totoro?
·¿Será posible la dudosa convivencia pacífica entre los reinos de Nausicaa?
·Sobrevivirá Sho su complicada operación cardiaca tras haber conocido a Arrietty?·¿Se volverán a encontrar Chihiro y Haku en el futuro?
·¿Qué será del futuro del Estudio Ghibli?

Todas estas preguntas quedan en el aire para alimentar nuestros sueños. Al igual que en Porco Rosso, mi película favorita del estudio, es como la promesa de Gina y Porco. Ni siquiera nosotros sabemos las respuestas, pero seguirá siendo por muchos años más, nuestro secreto.

8.22.2013

Las mejores películas de Disney: Era clásica (24 - 21)

Comenzamos este largo repaso a la filmografía de los estudios Walt Disney Pictures por sus comienzos.

Las 24 películas que trataremos en este apartado clásico son las siguientes:

  • Snow White and the Seven Dwarfs (Blancanieves y los siete enanitos - 1937)
  • Pinocchio (Pinocho - 1940)
  • Fantasia (Fantasía - 1940-41-42)
  • Dumbo (1941)
  • Bambi (1942)
  • Saludos Amigos (1943)
  • The Three Caballeros (Los tres caballeros - 1944)
  • Make Mine Music (Música maestro - 1946)
  • Fun and Fancy Free (Diversión y fantasía - 1947)
  • Melody Time (Tiempo de melodía - 1948)
  • The Adventures of Ichabod and Mr Toad (La leyenda de Sleepy Hollow y el señor Sapo - 1949)
  • Cinderella (La Cenicienta - 1950)
  • Alice in Wonderland (Alicia en el país de las maravillas - 1951)
  • Peter Pan (1953)
  • Lady and the Tramp (La dama y el vagabundo - 1955)
  • Sleeping Beauty (La bella durmiente - 1959)
  • 101 Dalmatians (101 dálmatas - 1961)
  • The Sword in the Stone (Merlín el encantador - 1963)
  • The Jungle Book (El libro de la selva - 1967)
  • The Aristocats (Los aristogatos - 1970)
  • Robin Hood (1973)
  • The Many Adventures of Winnie the Pooh (Las aventuras de Winnie the Pooh - 1977)
  • The Rescuers (Los rescatadores - 1977)
  • The Fox and the Hound (Tod y Toby - 1981)
Aludiré a muchos de ellos por su título original. En la traducción, muchas veces varían los titulos respecto a aquellos empleados en Latinoamérica.

Así es, se trata de un ranking, con todo lo polémico y subjetivo que ello conlleva. Argumentaré mis decisiones y estaré encantado de escuchar comentarios, opiniones y reacciones siempre que sean educadas y argumentadas. Si aún así están en desacuerdo, les invito a que publiquen su propio ranking. Los aspectos en los que más me fijo son los siguientes:
  1. Historia
  2. Diseño de personajes
  3. Originalidad
  4. Apartado gráfico
  5. Impresión personal (lo que me ha marcado esa película)

Comenzamos la lista desde abajo, dependiendo del punto de vista, se puede decir que son las menos mejores, o para abreviar, las peores.

24.- THE THREE CABALLEROS (Los tres caballeros - 1944)

El dudoso honor de ser la peor de la era clásica de mi lista corresponde a esta cinta. Un año antes salió Saludos Amigos, que es un semi documental en el que dibujantes y animadores viajan por distintas partes de Latinoamérica para recopilar información para poder usarlo en su siguiente producción, que es ESTA. Invirtieron en ese viaje para hacer esta película francamente decepcionante.


Su argumento es bien sencillo: Donald abre unos regalos el día de su cumpleaños. FIN. Así de simple. Sí que es cierto que comienza con dos cortos memorables que han sido publicados también por separado: Un pingüino que harto de su vida en el Polo Sur decide buscar ambientes más cálidos, y tras un minidocumental prescindible sobre pájaros, la adorable historia de un niño de la Pampa argentina y su burrito alado. Lo confuso es que el narrador es él mismo de mayor, que se comunica constantemente con su 'yo' del pasado y a veces sabe lo que va a ocurrir y otras veces no.


A partir de ahí comienza el infierno. La segunda mitad es toda una secuencia de números musicales en el que Donald, acompañado por José Carioca (presentado en la película anterior del estudio) representando a Brasil y posteriormente un nuevo personaje, un gallo nuevo llamado Panchito Pistoles por parte de México, con su sombrero charro, su poncho, y un par de pistolas que dispara sin parar. Los números musicales y los episodios son aburridos y desquiciantes a más no poder, y se pueden resumir en dos frases: Donald es torpe y los otros no, y Donald intenta a toda costa mojar el churro con todas las chicas que aparecen. Lo único que se salva de esta mitad desde el punto de vista técnico son las partes con escenas de imagen real y cómo los protagonistas interactúan allí.

Por favor, termina ya.

El argumento es un infierno y cansa muchísimo verla seguida de un tirón. Tanto que uno llega al punto de implorar que acabe la maldita película de una vez, y es que nunca antes 69 minutos se hicieron tan, tan largos.

23.- SALUDOS AMIGOS (1943)

Un año antes realizaron esta película a modo de documentarse e informarse sobre el mundo latinoamericano. Por ello, la película no tiene tanto delito como Los tres caballeros. Sí que se pueden ver las escenas tranquilamente y pese a estar hecha a base de mini cortos, algunos resultan muy originales y amenos. Lo malo es la falta de cohesión, que hace que el espectador desconecte.

Ahora que Aviones está en cines, comprueben de dónde salió la historia.

El lago Titicaca, donde Donald visita la región peruana y tiene que lidiar con una llama muy terca; Pedro, donde una pequeña avioneta de correo viviente tiene que hacer el envío desde Chile a traves de los temibles Andes ante la enfermedad de su papá; El gaucho Goofy, donde nos presenta cómo ser un gaucho con su torpeza característica; y por último Aquarela do Brasil, un segmento gráficamente muy original que sirve para presentar al nuevo personaje de José Carioca. Si bien los escenarios animados de esa manera tan fluida están muy bien, el personaje de José resulta muy cansino, aunque desgraciadamente repetiría en dos películas más. La ya mencionada Los tres caballeros y...

22.- MELODY TIME (Tiempo de melodía - 1948)

Ciertamente, los años 40 no es que fuesen muy propicios con los largometrajes de Disney, ya que hay muchos popurrís de cortos cuyo visionado continuo se hace muy pesado; y es que Disney se dedicó más a sus producciones cortas o a sus vídeos propagandísticos en la era de la Segunda Guerra Mundial o posteriormente con la Guerra Fría. Melody Time tiene cortos buenos gráficamente hablando, pero el argumento y muchas de las ideas no hay por donde cogerlas.

Nos encontramos con siete cortos así de sopetón, aunque dos de ellos sean más importantes en cuanto a calidad y duración. Cada uno viene separado por cuadros que van pintando los títulos. En esos instantes oímos a unas máscaras teatrales que cantan música de la época de la radio. De hecho, tanto Make Mine Music como esta película querían hacer lo mismo que llevaron a cabo con Fantasía pero empleando música "contemporánea". Dicha música contemporánea, desgraciadamente ha quedado muy desfasada, aunque será toda una seña de identidad a lo largo de toda la etapa clásica hasta el 1981 con esos coros femeninos tan característicos y esas melodías provenientes del jazz.


Comienza con un corto navideño sencillo, sin más interés que la ambientación. Vemos a una pareja de humanos y una pareja de conejos que se van a un lago helado a patinar. Lo previsible sucede, y los machos, tras un momento previo de distanciamiento, y ante el peligro del hielo rompiéndose, salvan a sus hembras y triunfa el amor. A continuación, todo un cliché clásico del cine de animación, y es un personaje huyendo de una melodía, de notas musicales, instrumentos y demás que intentan darle caza y terminar con su vida. En este caso, una mosca huyendo del Vuelo del moscardón de Rimsky-Korsakoff.


A continuación viene el más interesante, La leyenda de Johnny Appleseed. Nos cuenta el mito del folklore americano John Chapman, que con un cazo por sombrero, un zurrón lleno de semillas y una biblia, recorrió gran parte del país plantando manzanos y entablando amistad con las fieras y creando concordia entre los nuevos colonos que podían vivir de sus manzanos. Ciertamente, al igual que sucede con gran parte de la cultura estadounidense, la religión juega un gran papel, y si bien no se ve al personaje haciendo uso de su biblia, la aparición del angel y el transfondo de la historia sí que dejan ver sus intenciones.


Tras una historia tan buena, la pifian con Little Toot, la historia de un pequeño barquito remolcador con vida propia y de caracter muy travieso. A continuación, otro tostón. Árboles. Un corto decente desde el punto de vista gráfico, pero de insufrible argumento. Hace unos cuantos años que hicieron Bambi, así que saben hacer bosques mucho mejores que ese. Para intentar animar el cotarro, en el siguiente corto regresan Donald y su insufrible amigo José Carioca. Al gallo mexicano parece que se lo han devorado las bestias, ya que en su lugar aparece otro pájaro alocado que también aparecía en la entrada anterior de esta lista muy brevemente. Donald y José están tristes, así que el otro pajarraco decide meterles en un bar donde poder alcoholizarles y en donde las formas psicodélicas, la samba y las mujeres nuevamente hacen acto de presencia, y nuevamente Donald quiere liarse con estas cantantes desesperadamente.

Así es, más vale ver esto con una cogorza encima.

Llegamos al último corto, también del folklore estadounidense, aunque mi teoría es que nació de una borrachera entre vaqueros de Texas. Tarda en arrancar una barbaridad, ya que emplean hasta tres introducciones. En un descampado en pleno oeste, unos músicos y dos niños están pasando el rato de acampada. Al niño le gustan las cosas de los vaqueros y a la niña, pues las cosas de niñas. Y así comienzan a cantar la historia de Pecos Bill. Se trata de un niño que se cayó de un tren de bebé y que lo criaron los coyotes a lo Mowgli. Se vuelve un tipo duro que con sus berrinches espanta a otras bestias, y un buen día, salva a un potro perdido de unos buitres. Inmediatamente, obtiene ropa de cowboy y un par de pistolas que utiliza constantemente. Al igual que el personaje mexicano de Los tres caballeros, cabe recordar que el cine del oeste estaba en pleno auge, y que a los jóvenes les atraía mucho las historias de "indios y vaqueros". Pecos Bill lleva a cabo tareas inverosímiles como disparar todas las estrellas del cielo menos una (la estrella solitaria de la bandera de Texas), atrapar con un lazo un tornado mientras se lía y se fuma un cigarro con la ayuda de un relámpago (sí, lo del tabaco también estaba muy presente), traer unos nubarrones de California con su lazo durante una sequía, y del chaparrón resultante se creó el golfo de México, o excavar y crear el Rio Grande. Así es, los creadores de la historia original habían mezclado whisky, nitroglicerina, opiáceos y petróleo y se lo habrían metido entre pecho y espalda.

Yo también gritaría de horror.

Un buen día conoció a una intrépida chica que cabalgaba sobre una carpa por el río y se enamoró, mandó al carajo a su mejor amigo el caballo Enviudador (ya que cualquier otro hombre que lo cabalgara, fallecería) y se dispuso a casarse. El día de la boda, a la chica le dió por dar botes con el culo, y con la 'ballena' del vestido cada vez botaba más alto hasta llegar a la luna, con lo que Bill se puso triste. Fin.

Cierto es que la historia original es una estupidez tremenda, pero este colofón tan absurdo puesto por imágenes le deja a uno una sensación de que le han estado tomando el pelo durante los 72 larguísimos minutos que dura la película.


21.-THE ADVENTURES OF ICHABOD AND MR TOAD (La leyenda de Sleepy Hollow y el señor Sapo - 1949)

Al igual que en Fun and Fancy Free, los estudios Disney intentaron unir dos mediometrajes en una película, y que una mitad representara una historia de la literatura inglesa, y la otra de la literatura norteamericana. De estos dos títulos, aquí tenemos al claro perdedor.

Muestra de su inteligencia.

El señor Sapo es uno de los personajes de El viento en los sauces de Kenneth Grahame. Nos presentan una historia con detalles de ser más adulta, pero que no hay por  donde cogerla. Sapo es un millonario loco y vividor con deudas a raudales pero que sigue disfrutando como un vándalo con una carroza gitana y su caballo destrozando el pueblo. En busca de su nueva estupidez, intenta cambiar su mansión por un coche, aunque el malvado posadero le estafa y no reconoce ese trueque, por lo que Sapo termina en la cárcel. Sus amigos, un tejón (su contable), un topo y un ratón intentan descubrir la verdad, y es que el posadero está aliado con las mafiosas comadrejas, y dominan la lujosa casa de Sapo. Todos acuerdan infiltrarse en la mansión, donde viven el posadero y las comadrejas para recuperar la escritura; y esa es la parte más interesante de este fragmento. El protagonista Sapo es mentiroso, derrochador, vándalo, chulesco, tiene a sus amigos que se desviven por él mientras pasa kilo y medio de ellos. El espectador se alegra que semejante sujeto esté entre rejas, pero se las apañan para librarle.


La segunda parte resultará familiar por la versión más moderna de Tim Burton, sin embargo, no tienen absolutamente nada que ver. Ichabod no es un detective, sino un maestro de escuela que le contratan en el pueblo de Sleepy Hollow. Soborna a sus alumnos para conocer a sus madres, es un trepa, un gorrón y un caradura. En el pueblo hay una bella dama y su prometido, personaje este último que puede trazarse muchísimos parecidos con Gastón de La bella y la bestia, pero sin maldad. De hecho, Ichabod aprovecha para salirse con la suya y estar con ella de manera rastrera zancadilleando al prometido. Con la película ya mencionada de Burton en mente, parece que el jinete sin cabeza no va a aparecer nunca, cuando de pronto se presenta y persigue al maestro en lo más destacado de toda la cinta, que salvo sus momentos supuestamente cómicos de cuchufleta, se queda bien grabada en el espectador.

¡Muere, cabr*n!

Ambas mitades parecen estar inconexas, y el sentimiento al final de ver la película es de bastante indiferencia, posiblemente por la falta de empatía con los protagonistas.
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Hasta aquí la primera parte. Al tratarse mayormente de películas de la década de los 40, una época un tanto oscura en la que Disney se centraba más en cortos e incluso alguna que otra propaganda contra el nazismo o comunismo. Por ello he comentado un tanto más su argumento.

 Como no me gusta publicar dos entradas seguidas iguales, nos vemos dentro de dos post. ¿Quiénes serán las siguientes entradas de la lista? No se lo pierdan.

7.06.2013

Blog privado

Algunos pensamientos, ocurrencias, vivencias y sentimientos no podré publicarlos por aquí por pertenecer a un ámbito más personal.

He pensado abrir un blog privado y restringido a ese fin. No quisiera que se convirtiese en una crónica lastimera o sola y únicamente en un gran saco de arena de boxeo.

Si ya tengo tropecientos post aquí sin terminar, espero ir concluyendo y subir cosas en ambos.

Aunque sea una buena actividad terapéutica, y en ocasiones me dé vergüenza reconocerlo, sí que de vez en cuando necesito cierta ayuda, consejo y retroalimentación.

A aquellos interesados, pueden escribir en comentarios o por privado si desean conocer la dirección del nuevo blog. Se lo haré llegar de manera individual y personalizada.

Muchas gracias.